Informe del general Aranda, fechado el 6 de marzo de 1937, sobre el problema militar de Asturias
8ª DIVISION
Excmo. señor:
Los ataques recientes del enemigo durante doce días y los contraataques nuestros han mostrado con toda claridad la situación militar de Asturias, que tengo el deber de exponer a V. E. con absoluta sinceridad.
1º. La situación táctica del callejón de Grado a Oviedo es extremadamente peligrosa, porque la caída de una sola posición fundamental daría lugar al aislamiento y pérdida de cuanto quedase a vanguardia. Esta disposición es la de unas fuerzas penetrando en cuña en socorro de Oviedo, las cuales llegaron penosamente y exhaustas, sin haber podido por su inferioridad hacer después, sino sostenerse a duras penas en sus posiciones.
2º De noviembre a febrero las fuerzas propias de Asturias sólo han cubierto bajas, aumentando con ellos los efectivos en un 20 por 100; el enemigo, entretanto, opuso 52 batallones a los 25 nuestros y organizó, instruyó y equipó a la perfección, con los reemplazos del 28, 29 y 30 de Bilbao, Santander y Asturias, cuatro Divisiones de unos 10.000 hombres, con 120 piezas y un material completísimo. La intervención de estas fuerzas en Asturias ha constituido una sorpresa estratégica evidente.
3º El ataque iniciado el 21 de febrero con 40.000 hombres y 120 piezas fue rechazado a costa de perder todas las reservas y sufrir 3.500 bajas, causándole al enemigo unas 14.000. No obstante varios contraataques, la comunicación con Oviedo quedó reducida a un camino de herradura. A partir del quinto día se han recibido como refuerzos 4 batallones y 2 banderas de reclutas sin foguear, fusiles ametralladores ni morteros, estando inútiles los fusiles de las banderas; _ 2 batallones completos y dos tabores de nueva formación; una batería de 155, tres de 105, una de 77 sin instrucción y 24 morteros de 77, con tal deficiencia de instrucción que en el primer día de uso de 12 que entraron en acción se inutilizaron 8.
4º La persistencia de fuertes ataques a las posiciones con gran lujo de elementos aconsejó no fiar su defensa a fuerzas noveles, ya que, como antes se expresó, la caída de una sola implicaría la ruina de toda la línea. Su empleo en la ofensiva, aun realizado con gran protección de artillería y morteros y encuadrados por otras unidades aguerridas, ha demostrado su muy escaso valor combativo, que ha dado lugar a bajas enormes en la oficialidad.
5º El enemigo es dueño del aire y saca gran partido de su aviación, lo que influye mucho en la moral de las tropas, especialmente de las noveles.
6º En este momento el enemigo, aparte de destruir sistemáticamente Oviedo, está reconstituyendo sus unidades con 10.000 hombres que ha traído de los depósitos para realizar un nuevo ataque, que será mucho más difícil de contener que el pasado por estar agotadas las mejores unidades, que no han podido reponer bajas, especialmente en oficiales. Pero aun suponiendo que el sacrificio de todos lograse ese resultado, ello no significaría resolver la situación sino por unos días, los que el enemigo precisase para reorganizarse y volver a la carga, pues conoce bien las ventajas de su situación y la apariencia es de que sus recursos en hombres y material son prácticamente inagotables.
7º El enemigo ha fortificado sus posiciones en tal forma (haciendo abundante uso del cemento y de una técnica notable) que la artillería de pequeño y aun de mediano calibre resulta impotente para realizar las destrucciones más indispensables, y las tropas de asalto hallan al enemigo poco menos que intacto cada vez que han de abordar las alambradas.
8º. Con las 9 unidades de Infantería y 6 de Artillería recibidas, no puede esperarse resolver, no ya el problema de Asturias, sino ni el particular de Oviedo, pues aun suponiendo que se lograse habilitar de nuevo una comunicación automóvil a esta plaza, ambas seguirán bajo el fuego de una artillería triple en número, potencia y eficacia, que aplasta materialmente a la nuestra, no solo por el material, sino por su ventajosa situación topográfica que la permite dispersar las piezas y concentrar los fuegos.
9º. La consecuencia evidente de todo ello es que la solución del problema de Asturias no radica en batallón más o menos ni, en general, en soluciones tácticas de pequeño alcance, muy costosas por la preparación y recursos de las posiciones enemigas. La solución, pues, no debe ser inferior, sino exterior a la actual línea de posiciones; lo verdaderamente eficaz y resolutivo sería una ofensiva a fondo sobre Avilés y, más tarde, Gijón, en combinación con fuerzas navales y aéreas, que amenace los centros vitales del enemigo, descongestione el acceso de Oviedo y permita establecer un frente corto, en ángulo recto de Avilés-Oviedo-Grado, hasta que la estación permita enlazar Grado con Somiedo o Ventana; un frente que permita una zona interior de maniobra, contenga más de una línea de abastecimiento y sea susceptible de ser defendido con pocas fuerzas en primera línea, sin riesgo inminente para las comunicaciones vitales.
Dado que el enemigo cuenta actualmente con 4 Divisiones, sobre los 25 batallones, opuestos directamente a nuestras líneas, no parece muy exagerado calcular en dos Divisiones las fuerzas precisas para ese ataque, bien organizadas con material y mandos adecuados.
El problema militar de Asturias ha tomado unas proporciones que no pueden ni deben ocultarse; tiene el peor terreno y el enemigo más duro, resuelto y experimentado. Por nuestra parte, no hemos hecho sino socorrer, resistir, esperar; en fin, sostener una actitud pasiva muy propicia para sostener la moral del adversario; incluso en el programa de conjunto del Norte, siempre se le ha adjudicado a Asturias el último puesto en orden de prelación, dando más importancia a Bilbao, que no la supera ni en el orden militar ni en el de industrias de guerra. La superioridad tan enorme adquirida aquí por el enemigo hace que el problema de Asturias se presente hoy amenazador no ya para Oviedo, que en sí militarmente no significa nada, sino para Galicia y Castilla y, por tanto, para la marcha general de la campaña. En opinión del general que suscribe, es indispensable decidir rápidamente si se aborda de una vez, en sentido ofensivo, la consecución de una situación táctica estable o hay que ir pensando en evacuar Oviedo y fortificar una línea sólida natural que garantice Galicia y permita esperar el momento de la ofensiva.
Lo más expuesto y caro es mantener la situación inestable actual.
El continuo heroísmo de oficiales y soldados son garantía de que no existe en estas fuerzas decaimiento espiritual alguno. Al mando toca, sin embargo, la dura obligación de exponer la situación lealmente al superior, con tiempo para adoptar las medidas de previsión. Sobre todo lo expuesto, quede la afirmación de hallarnos todos dispuestos a seguir ciegamente a nuestros jefes y de hacer con alegría y entusiasmo cuantos sacrificios reclame el bien de la Patria.
Granja de Malleza, a 6 de marzo de 1937
ANTONIO ARANDA
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