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“Imágenes procedentes de los fondos de la Biblioteca Nacional de España”

Obra derivada de CC-BY 4.0 ign.es MTN50ImpresoSerie 1875-2022
Ambos bandos están planeando una operación decisiva sobre la misma zona, el valle del rio Jarama entre el Manzanares y el Tajo. Pozas pretende cortar las comunicaciones de las fuerzas que están atacando Madrid con Avila y Extremadura. Franco pretende aislar Madrid cortando sus comunicaciones con Levante. Los nacionales se van a adelantar.
Varela tiene perfectamente organizada su masa de maniobra, cinco Brigadas bien estructuradas, con buenos mandos y tropas con experiencia, casi se podría decir que en realidad se trata de cinco pequeñas Divisiones; tiene un gran problema, no dispone de reservas; el ataque se realizará con violencia y velocidad, no se puede dar tiempo al enemigo para reforzarse y se debe buscar a toda costa su colapso y desbandada; la sorpresa era un importante premisa que la situación meteorológica impidió alcanzar.
Pozas mantiene en la línea de contacto fuerzas escasas en número y en calidad; se encuentra concentrando Brigadas en diferentes puntos y ya cuenta con un número importante cercanas al valle del Jarama. Las brigadas que están llegando son en la mayor parte bisoñas y muy probablemente con las plantillas tanto de personal como de material con importantes carencias.
Cuando Varela inicia el ataque, el avance se produce con rapidez y las escasas unidades enemigas en línea son rebasadas o destruidas; Pozas comienza a movilizar sus fuerzas concentradas; su EM no ha sido hasta el momento capaz de determinar el objetivo real de las fuerzas nacionales, continua pensando que se trata de un envolvimiento de corto radio de acción y que el enemigo trata de entrar por el sur en Madrid, tardará dos días en tener clara la situación pero para ese momento los nacionales han conseguido pasar con facilidad el Jarama por los únicos puentes disponibles, Pindoque y San Martin de la Vega, tras sendos golpes de mano en los que apenas encuentran resistencia.
Los nacionales han alcanzado la línea de crestas que domina el valle desde el Este, el Mando republicano ya ha concentrado una masa importante de Unidades sobre el eje de esfuerzo principal nacional, se detiene el avance y se entra en una durísima batalla de desgaste.
Las brigadas de Varela se van desgastando rápidamente y no dispone de reservas; el crecimiento de las fuerzas de Pozas es constante, presionando y contraatacando en todo el frente; Franco no puede detraer unidades de otros frentes, puede enviar sólo 6 ó 7 Batallones; con estas escasas fuerzas Varela se ve obligado a continuar con sus ataques, las fuerzas enfrente son numerosas, motivadas y con capacidad de reposición de los batallones desgastados. Franco acepta la detención de la ofensiva.
Un punto que considero importante a señalar es el concerniente a las discrepancias que ya vienen apareciendo entre Pozas y Miaja; mientras el primero estima como más convenientes reacciones ofensivas desde Madrid hacia el sur y desde Aranjuez hacia el Norte con el objeto de aislar y destruir la fuerza embolsada, Miaja propone ataques desde el Pardo hacia el sur para cortar la N-V; Pozas no tendrá en consideración el parecer de Miaja; por otra parte Miaja no estará muy dispuesto a desprenderse de Unidades para satisfacer las peticiones de Pozas; estas discrepancias se solucionarán desde Valencia poniendo la responsabilidad de las operaciones en Madrid y el Jarama bajo un solo Mando; Miaja gana la partida. Burillo sustituirá a Mena, Lister ya toma el mando de una Div, las brigadas internacionales toman mayores responsabilidades, etc. El partido comunista está tomando un papel preponderante en el nuevo Ejército de la República.
La DIV Reforzada de Madrid defenderá la línea alcanzada, que se mantendrá con variaciones insignificantes hasta el final de la guerra. Pero habrá quedado tan maltrecha que no será capaz de apoyar en la manera debida la nueva ofensiva nacional que con el apoyo de todo un CE Italiano se va a lanzar desde Sigüenza sobre Guadalajara.

Obra derivada de Mapas Generales IGN
El 23 de noviembre de 1936 Franco decide suspender el ataque frontal a Madrid.
Han quedado dibujados en el mapa cuatro grandes teatros de operaciones.
- En el del Norte, los nacionales han conseguido romper el cerco de Oviedo y cortar la frontera con Francia, conquistando la provincia de Guipúzcoa. Pero no se ha podido pasar de la línea guipuzcoana-vizcaína, Oviedo sigue atenazado fuertemente y León y Castilla se encuentran en una situación delicada, estando amenazado por la espalda el valle del Duero.
- En el teatro de operaciones de Aragón, las fuerzas de la 5ª División Orgánica se han visto obligadas a llevar a cabo una maniobra retardadora, que ha acabado reduciendo el ímpetu del enemigo sin que por eso se le haya arrebatado la iniciativa.
- En el teatro de operaciones de Andalucía, los nacionales han operado con rapidez y oportunidad, consiguiendo un frente relativamente sólido, buena base para desde él lanzar el ataque sobre Madrid. Andalucía es un escenario secundario para ambos bandos, guarnecido por mínimos efectivos.
- Teatro de operaciones del Centro, frente de Madrid. El general Miaja ha conseguido frenar, no sin grandes dificultades, el ataque de las Columnas de Varela. Franco no ha abandonado su objetivo de ocupar la capital porque aquí puede estar el final de la contienda. Sólo ha desistido del asalto frontal y directo.
En noviembre de 1936, hay ya en España cuantiosos contingentes extranjeros y material llegado de Francia, Italia, Alemania, Bélgica, Méjico y la U.R.S.S. De una forma u otra, las principales potencias han tomado o toman partido de manera disimulada o abiertamente. Las potencias crean un importante organismo de control, el Comité de No Intervención, que tendrá pocos resultados prácticos. La Junta de Burgos comienza a ser reconocida por algunos países ( Gobiernos de Guatemala y El Salvador, el 8 de noviembre. El 19 de noviembre se comunica oficialmente el reconocimiento hecho por Alemania e Italia).
La situación geopolítica creada en España es un factor que contribuye a que la lucha que se libra aquí pueda tener amplias y peligrosísimas repercusiones internacionales.
La misión del Comité de No Intervención consistía en principio, en limitar la guerra de España lo posible, aislando a las dos partes beligerantes de toda ayuda exterior. En la práctica el Comité fue un rotundo fracaso. Formaban parte del mismo Francia, Gran Bretaña, Alemania, Italia, la U.R.S.S., Portugal, Bélgica, Polonia, Turquía, Checoslovaquia, Austria, Hungría, Grecia, Bulgaria, Rumanía, Dinamarca, Yugoslavia, Noruega, Suecia, Finlandia, Holanda, Letonia, Lituania, Estonia, Luxemburgo, Albania e Irlanda.
Las fuerzas enfrentadas en Madrid se encuentran en una situación de equilibrio. Esta característica se mantendrá, con ligeras alternativas, a lo largo del invierno 1936-37.
La superioridad numérica del bando del Gobierno está contrarrestada con la mejor calidad de las fuerzas nacionales. Pero la situación táctica de los nacionales es muy desfavorable y el factor tiempo trabaja a favor del Gobierno. Las unidades que el general Miaja va empeñando en combate son cada día de mejor calidad. En las columnas nacionales ocurre lo contrario, las fuerzas que se van incorporando son procedentes de movilización y voluntariado, menos veteranas, de inferior instrucción y experiencia.
La moral es alta en ambos bandos.
Las fuerzas del Ejército de África no han alcanzado el objetivo final, pero no han sido derrotadas. Los largos días de avance sin descanso y de fuertes combates ha producido un quebranto durísimo.
En el bando republicano, las columnas iniciales formadas principalmente por masas de milicianos se han replegado como han podido hasta Madrid. Se encuentran desarticuladas. Pero en Madrid está entrando una corriente constante de nuevas Unidades. Han logrado detener al enemigo y se encuentran seguros tras las líneas fortificadas de la Capital. La moral es alta.
La consecuencia de esta situación de equilibrio será la paralización momentánea del ataque a Madrid. Y esta paralización supone un cambio de signo en la guerra.
El Mando nacional pensaba en una próxima terminación de la guerra, con la rápida ocupación de la capital. Ya piensa en una guerra larga y muy diferente a lo que se ha visto hasta ahora.
El Gobierno de Madrid y los dirigentes revolucionarios, han entendido a fuerza de derrotas, que los procedimientos revolucionarios tienen poco valor en campo abierto ante fuerzas bien instruidas y equipadas. La situación creada exige nuevas armas, nuevos
organismos y nuevos métodos. De las milicias exclusivamente políticas habrá que pasar a un Ejército regular.

Obra derivada de Mapas Generales IGN
«Proyecto de operaciones por el S. y E. de Madrid, sobre Alcalá de Henares», documento de finales de diciembre, se señala que para llevar a cabo estas operaciones es preciso ocupar primero,
«como base de partida», la línea del Manzanares hasta su confluencia con el Jarama y la de éste desde ese punto a la del Tajuña».
Esta acción provocará la alarma del enemigo, que concentrará fuerzas «al otro lado del Jarama en la altura del Pingarrón», para oponerse a todo posible avance posterior. En consecuencia , se prevé que el paso del Jarama se hará en fuerza y por tres puntos:
- uno aguas abajo de su unión con el Manzanares,
- otro por San Martín de la Vega
- y el tercero frente a Titulcia.
Ocupado el Pingarrón se pasará a la línea Morata-Arganda-puente al Norte del kilómetro 23 del ferrocarril de Cádiz, señalándose posteriormente otra serie de líneas que deberán ser alcanzadas.
Un cálculo de efectivos estima la entidad de la fuerza necesaria en 40 unidades de batallón, 10 en cada ala, 15 para el avance y 5 en reserva.
«Instrucciones complementarias para el cumplimiento de la Decisión del Generalísimo de 19 de diciembre“, de 10 de enero de 1937, del general Mola .
La idea fundamental es la de
«ir completando el cerco de Madrid, cortando las comunicaciones de la población con el exterior».
Esta línea de acción marcará la estrategia nacional del invierno en torno a la capital de España. Según el documento de Mola, se debe avanzar la línea Seseña-Valdemoro-Pinto, por saltos, hacia el Este, hasta Alcalá de Henares , y
«este movimiento se completará en su día con el avance de la División de Soria sobre Guadalajara“.
Inicialmente no se pensó en la simultaneidad de ambas acciones. Al parecer no era necesario y el resultado final será que quede
«aislado Madrid del resto de España y copadas las fuerzas de dentro de la bolsa».
Con la misma fecha, el jefe del Cuerpo de Ejército de Madrid, general Saliquet, redacta una «Instrucción». Repite la idea de maniobra de Mola y da sus propias orientaciones a la División de Soria, en las que de manera más o menos velada, perfila el avance simultáneo sobre Guadalajara.
El 20 de enero, Mola vuelve sobre su plan: llegar, incluso rebasar, a Alcalá de Henares, tras lo cual
«la izquierda de la División de Soria avanzará hacia el Sur, apoyándose en el Tajuña y cortando todos los accesos a Levante y muy especialmente la carretera Cuenca-Guadalajara».
La separación entre las dos operaciones queda clara
«Conseguido este primer objetivo, avance de la División de Soria, se establecerá el enlace con la División de Madrid en la forma en que oportunamente se determinará».
Queda establecida una periodificación en tres fases:
- avance hasta Alcalá;
- avance hacia Guadalajara;
- unión de las dos penetraciones.
Estas fases vienen exigidas , en primer lugar por la carencia de efectivos suficientes. Pero hay otras razones. Se cree que el corte de las comunicaciones de Madrid con Levante provocará en la capital y en las fuerzas que la defienden un grave colapso. El colapso total se producirá cuando se lance la ofensiva sobre Guadalajara. El hundimiento de la resistencia enemiga facilitará el enlace de ambas maniobras.
Las fuerzas de defensa de Madrid quedarán copadas en una gran bolsa.

Obra derivada de Mapas Generales IGN
El 15 de enero el general Pozas, desde Alcalá de Henares, comunica al general Jefe de Estado Mayor del Ministerio de la Guerra, Martínez Cabrera, sus impresiones de la jornada. No son optimistas y el enemigo se muestra duro y de táctica muy superior en la zona de la carretera de La Coruña, habiendo sufrido, eso sí, un fuerte desgaste. Pozas,
«para aprovechar el quebranto del enemigo y la oportunidad de que sus reservas están desplazadas hacia la parte del frente que le hemos amenazado (zona Noroeste de Madrid) » ,
propone una operación,
«preparada de acuerdo con el General Amigo» (Kulik), que será «una maniobra rápida para asestar un golpe al enemigo por parte diferente», maniobra que producirá «efectos destructores en sus guarniciones y líneas de comunicación».
Otra cosa de más envergadura no puede hacerse, pues para esta acción se cuenta tan sólo con nueve batallones, una Brigada de tanques y seis escuadrones. Pozas solicita más efectivos sacados de donde decida Martínez Cabrera, ya que, al parecer, Miaja se niega a entregárselos. Esta propuesta de Pozas es lógica y pretende impedir que la ofensiva sobre la carretera de La Coruña continúe sobre objetivos más profundos o que fuerzas allí empleadas se agrupen en otro Sector, uno de los que se considera posible es el del Jarama.
Es preciso anticiparse.
A partir de ese 15ENE, alerta de Pozas, desde los observatorios instalados en Madrid y dominantes sobre todo el Sur de la capital, se informa de movimientos importantes de fuerzas de Oeste a Este, pasando por Leganés, por Campamento, por Getafe, por Fuenlabrada. Movimiento que se hace más intenso cada día. Vicente Rojo
«Informamos al mando de la presencia de fuertes contingentes enemigos (en la zona Sur de Madrid) con probables fines ofensivos». «Advertimos que el enemigo parecía tener adelantada su organización con respecto a la nuestra, y que probablemente, si no había comenzado ya su plan de ataque se debía al mal tiempo que había reinado durante el mes de enero» .
La idea inicial de Pozas de una acción sencilla, puramente de distracción, va aumentado de entidad con rapidez. Finalmente, se determina operar con una masa lo más poderosa posible y unos propósitos estratégicos que ya se habían puesto de manifiesto dos meses atrás, romper el flanco derecho enemigo y cortar desde el Sureste la CN-V .
Este plan fue meditado y muy discutido, tal vez demasiado, entre los generales Pozas y Miaja. Se alarga el planeamiento de una operación que precisa tiempo para llevar a cabo los movimientos previos que requiere, ya que muchas Unidades deben cambiar de Mando o trasladarse desde otros frentes.
Cuando los nacionales inician su ofensiva, el despliegue de las tropas de Pozas se encontraba ya en marcha. El teniente coronel Rojo escribe
«Las unidades de la República, que ultimaban su organización, aunque estaban incompletas en su dotación de hombres, mandos y materiales, se iban concentrando con ese fin en la región oriental del Jarama. El Mando Superior republicano se proponía desencadenar con ellas una ofensiva sobre el flanco derecho adversario, para cortar las comunicaciones de Madrid con Toledo». Por su parte, las fuerzas de la Defensa de Madrid «deberían participar en esta ofensiva con las reservas disponibles, atacando hacia Navalcarnero, mientras el ejército del Centro profundizaba y envolvía el frente de Madrid, llevando su ataque en la dirección Ciempozuelos-Torrejón.»
López Muñiz
«El Mando nacional vio claramente que si abandonaba la iniciativa en el ataque, el adversario pasaría prestamente a la ofensiva, y que la abrumadora avalancha de cuantiosos efectivos, valorados por superioridad tangible en armamento y material de tierra y aire, pondría en comprometida situación o acaso sumergiera a nuestras precarias posiciones del frente de Madrid, pese al valor de nuestros mandos y al heroísmo de sus tropas» «la situación de conjunto exigía imperiosamente atacar. Atacar para conservar la iniciativa en las operaciones; atacar para impedir que el enemigo perfeccionase tranquilamente su naciente ejército; atacar para aliviar la Situación de los otros frentes» .
Grandes esperanzas en ambos bandos. Rojo, precisa:
«Se trataba de la operación con fines más voluminosos y ofensivos de cuantas habíamos montado en la zona Sur de Madrid» «Los objetivos, en síntesis, se reducían a uno sólo, de alcance estratégico: cortar las comunicaciones del Ejército que atacaba Madrid y batirlo».

Obra derivada de CC-BY 4.0 ign.es MTN50ImpresoSerie 1875-2022
Para su estudio se puede dividir en tres zonas, perfectamente definidas y con características peculiares, que señalarán tres momentos fundamentales de la lucha.
- La primera zona se halla delimitada por la carretera de Andalucía y los ríos Manzanares y Jarama. Los Centros de Resistencia nacionales se encuentran en el Cerro de los Angeles y proximidades de los pueblos de Pinto, Valdemoro y Seseña. La carretera de Andalucía está protegida por destacamentos. Hacia el Este aparece una meseta muy ondulada, sin grandes elevaciones, ausente de buenos observatorios y apta para la maniobra. Los puntos más destacados son los vértices Coberteras, Marañosa, Cabeza Fuerte, Telégrafo, Mesa, Valdecabas, Legaña y Reina, con cota muy parecida. E cuanto a arbolado, sólo olivares sueltos. Es en casi toda su extensión terreno despejado, desnudo, estepario, arenoso, excelente para la observación aérea. La meseta, que de Oeste a Este es de fácil recorrido, cae sobre los cursos del Manzanares y Jarama, con pronunciadas vertientes, particularmente en su extremo Nordeste, con cortados hasta de 60 metros alrededor del vértice Coberteras, las caídas se moderan hacia el Sur. Las edificaciones se limitan al caserón de Gózquez de Arriba, la fábrica de La Marañosa y una serie de construcciones relacionadas con ella, aparte de algún caserío aislado sin valor alguno. Ciempozuelos se encuentra ya sobre la vega del río.
Las carreteras son escasas, sólo cabe citar las que se dirigen de Oeste a Este, a los pueblos de Ciempozuelos y San Martín de la Vega, penetrantes y favorables a la dirección de la marcha de los atacantes. Hay muchos caminos. - La segunda zona del terreno la define la vega del Jarama. Casi totalmente plana y con una anchura media de tres kilómetros. El río sigue un trazado sinuoso y muy irregular. Escasísimo caudal en verano, sufre importantes crecidas en épocas de deshielo en la sierra o de grandes lluvias, con velocidad de la corriente grande que impide el vadeo. Los puentes que se encuentran en la zona tienen gran importancia. El de la Azucarera de la Poveda, o Pindoque, da paso al ferrocarril industrial de la fábrica de la Poveda, con paso estrecho para personas y ganado. Y el del camino carretero que desde San Martín de la Vega lleva a Morata de Tajuña.
En la margen derecha del río se encuentra el canal del Jarama con algún otro canal secundario y un sistema de acequias. La vega esta formada por huertas con escaso arbolado. De Norte a Sur aparecían las casas del Porcal, las de Pajares, el caserío de La Boyeriza, la casa Gózquez de Abajo, el pueblo de San Martín de la Vega y el Molino del Rey, y algún otro caserío dispersos. - La tercera zona, comienza a partir de las elevaciones que se alzan al Este del río, iniciando una nueva meseta. Estas elevaciones forman un escalón de pendientes relativamente suaves al Norte, que luego se van haciendo más bruscas a medida que se marcha hacia el Sur donde se alzan cortados de hasta 30 metros de altura. Situación contraria a la encontrada en la margen derecha. Vértices destacados en la margen izquierda son Valdeperdices, Pajares, Milano, Pingarrón y Butarrón, excelentes observatorios sobre la vega. Más hacia el Este, terreno ondulado cubierto en buena parte por olivar proporciona una visibilidad muy escasa. Esta tercera zona se presenta muy desfavorable para las fuerzas que pretenda cruzar la vega del río. Los caminos son escasos y sólo se puede contar con los de San Martín a Morata y de Ciempozuelos a Titulcia. Para la defensa se dispone de una buena red viaria, que desde Madrid y sus proximidades, con los rodeos consiguientes, permite el movimiento de toda clase refuerzos y abastecimientos.
La vega del Jarama discurre entre altitudes de 500 a 510 metros. Las cotas de los vértices más relevantes son
- Coberteras, 657 metros;
- Marañosa, 697;
- Pajares, 694;
- Pingarrón, 693;
- Butarrón, 654.

CE MADRID
En estos momentos, en Madrid se encuentra el centro de gravedad de la guerra. El Gobierno está volcando aquí el mayor esfuerzo organizativo. Hace ya tiempo que han comenzado a llegar las nuevas Brigadas Mixtas.
El Cuerpo de Ejército de Madrid, en realidad casi dos cuerpos de ejército, ya se encuentra organizado en sectores a cargo de las correspondientes Divisiones. Las Divisiones, sobre el papel, aparecen perfectamente estructuradas en base a Brigadas Mixtas. Al mando de las Divisiones se encuentra personal de todo tipo y empleo, desde coroneles y otros profesionales de diversa procedencia a mayores de milicias. En las brigadas se encuentra parecida diversidad.
Las nuevas Brigadas Mixtas presentan serias deficiencias, se han formada a toda velocidad, con cuadros de mando improvisados y personal con muy escasa instrucción. No se encuentran completas ni en personal ni en materiales básicos, ligeros y pesados.
Composición del Cuerpo de Ejército de Madrid al terminar el mes de enero:
- 10ª División o División Galán (José María ‘Galán) con las Brigadas III (Zulueta) y XXXV (Nino Nanetti).
- 8ª División (Cuevas) con las Brigadas XXXVII (Cavada) XLIV (Enciso) y LXIX (Durán).
- 5ª División (Perea) con las Brigadas XXI (Gómez Palacios), XXXVIII (Tomás) y XXXIX (Palacios).
- 7ª División (Prada) con las Brigadas II (Martínez de Aragón), XL (Ortega) y LXVIII (Vega).
- 6ª División (Mena) con las Brigadas IV (Romero), XLII (Rovira) y XLIII (Arce).
- 4ª División (Modesto) con las Brigadas XXXVI (López de la Fuente) y XLI (Bueno).
- 11ª División o División Líster (Enrique Líster) con las Brigadas I (López Iglesias) y I bis (Pando ).
Poderosa máquina. Además se encuentran a disposición del Cuerpo de Ejército de Madrid,
- dos Brigadas de especialidades,
- 13 batallones especiales
- y fuerzas imprecisas de Defensa contra aeronaves.

Centro Geográfico del Ejército. Guía Militar de Carreteras, CG del Generalísimo 1939
Línea del Jarama o del Manzanares-Jarama, entre las proximidades de Vallecas, en Madrid, y Aranjuez.
De las fuerzas de Miaja sólo una Brigada en la línea, la XLI/4, de Bueno, desplegada hasta la confluencia del Manzanares-Jarama. A partir de aquí, desde Vaciamadrid, se entra en la jurisdicción del general Pozas, en el Sector del Jarama, al mando del coronel don Evelio Jiménez Orge.
El 31 de enero, Pozas, ante las informaciones sobre el enemigo que le llegan, organiza el frente desde Vaciamandrid hasta Aranjuez, inclusive, en tres zonas cada una a cargo de una Agrupación, a constituir.
Ramón Salas (Historia del Ejército Popular de la República, tomo 1) señala que la Agrupación de Arganda estará al mando del coronel Mena (que cesa al frente de la 6ª División), la Agrupación de Morata, al mando del coronel don Elíseo Chorda y la Agrupación de Aranjuez al mando del teniente coronel Burillo.
El 29 de enero Pozas dispone, sobre el papel, de las Brigadas XVII, XVIII, XIX y XXIII, recién creadas e instruidas y que deben ser trasladadas desde sus acantonamientos por ferrocarril y carretera, lo que no resulta ni fácil ni rápido.
El 6 de febrero, fecha de la ruptura nacional, sólo se encuentran en zona Unidades de la XLVIII Brigada, que manda Jiménez Orge, disminuida en un batallón de carabineros agregado a las fuerzas de defensa de Madrid, que se despliega desde Perales del Río al vértice Salmedina, pasando por la Casa de la Torrecilla.
Débil línea del Jarama. No obstante, las reservas a disposición de Pozas son importantes.
Como más inmediatas se encuentran
- la XI Brigada internacional («Hans») y la XIX (comandante Márquez) en Arganda;
- la 1 (López Iglesias), los tanques de Paulov y la XII internacional («Lukacs»), en Vallecas;
- la XXIII (teniente coronel Camino Peral) y un grupo de Asalto de la 9ª División, en San Martín de la Vega; y la XVIII (teniente coronel Sánchez Monje) en Ciempozuelos.
Más alejadas de la zona, se encuentran
- la V (Recio), en San Fernando de Henares;
- la LXVI (comandante de milicias Pérez Martín) en Torrejón de Ardoz,
- la XXIV (comandante Ernesto Güemes) en Colmenar de Oreja
- y la XVII (teniente coronel Madroñero), en Ocaña.
También podemos considerar parte de las Brigadas de la defensa de Madrid que, en caso de necesidad, podían ser transportadas con relativa facilidad. De hecho tomarán parte en los combates
- la «E», ahora 1 de Choque, («El Campesino»),
- la XXI (teniente coronel Gómez Palacios),
- la LXVII (comandante Berdejo),
- la LXIX (comandante Gustavo Durán)
- y la LXX (Eusebio Sanz),
- más las internacionales XIV (general «Walter») y XV («coronel Gal»).
La línea de defensa del Jarama, al inicio de la ofensiva nacional, es extremadamente débil. Pero Pozas dispone de una importantísima masa de Unidades que puede empeñarse en plazo corto en los combates.
Los Estados Mayores, tanto de Pozas como de Miaja, están formados por profesionales bien cualificados. Lo más probable es que en estos momento todavía no han identificado con claridad la intención del enemigo, por eso se dispone de una reserva de gran entidad. No se tiene certeza de que el esfuerzo principal del enemigo se dirija sobre el Jarama, posiblemente se está pensando en una operación menos profunda, de menos radio de acción, que se apoye en la margen derecha del Jarama para variar el esfuerzo sobre el Norte en dirección a Vallecas. Así se puede entender mejor la distribución de las reservas de Pozas más volcadas sobre Vallecas que sobre el Jarama. El traslado del batallón de asalto de la XLVIII, debilitando la ya débil defensa del Jarama, al Norte del Manzanares, refuerza esta hipótesis. En el Estado Mayor de Pozas se considera más peligroso un ataque por el Sur sobre Vallecas. El incompresible éxito del golpe de mano nacional sobre Pindoque, después de dos días de combate en la meseta Oeste, refuerza todavía más esta hipótesis.

Obra derivada de MP200ImpresoSerie 1922-2021 CC-BY 4.0 ign.es

DIV REF MADRID
La articulación operativa de las Columnas nacionales para la Ofensiva del Jarama, es muy representativa de la situación organizativa del momento.
- La División Reforzada de Madrid tiene una entidad en fuerzas de maniobra al menos de Cuerpo de Ejército.
- Las dos Agrupaciones de infantería disponen cada una de fuerza de entidad superior a División.
- La Caballería cuenta con fuerzas equivalentes a una División.
- La entidad de la reserva se puede estimar de Brigada.
- Los apoyos de combate, Ingenieros, y de fuego, Artillería, ya son representativos y se han distribuido entre las agrupaciones de maniobra.
- La artillería, las misiones de Acción de Conjunto y Refuerzo se irán ejecutando con las artillerías de la Unidades de segunda línea.
Todavía faltan los elementos de Mando y Control, apoyos de fuego y de combate en todos los niveles, que permitan la organización de Cuerpos de Ejército y Divisiones de maniobra.
La División Reforzada de Madrid al terminar enero del 37.
Los efectivos de la División Reforzada, el día 31 de enero, eran los siguientes:
Sectores.
- Norte, 9.692 hombres;
- de Vanguardia, 8.145;
- del Centro, 9.281;
- del Tajo 8.078.
Total: 35.196.
Brigadas:
- I, 4.191;
- II 3.581;
- III,4.214;
- IV, 4.028;
- V, 2.634.
Total: 18.648.
Reserva: 3.985.
Total general: 57.829.
Las Brigadas están constituidas por dos Regimientos, cada uno con dos o tres unidades tipo batallón Hay además tres regimientos de Caballería.
En total se contaba con 28 unidades de Infantería muy seleccionadas, 12 escuadrones y tres secciones de Caballería, 28 baterías, tres compañías y una sección de carros, 8 secciones de «anticarros», 5 compañías de zapadores y 2 de pontoneros.
Efectivos de alta calidad combativa, casi todos veteranos y curtidos en las más duras luchas habidas hasta entonces; pero además persuadidos de que en el Jarama se iba a decidir la suerte de Madrid. Moral necesaria ante una operación muy arriesgada.
Las cinco Columnas, o Brigadas, numeradas de I a V, están mandadas, respectivamente, por los coroneles Rada, Buruaga, Barrón, Asensio y García Escámez. Los tres Regimientos de Caballería se encuentran al mando del teniente coronel Cebollino. Hay también una Reserva.
Las columnas I, II y III formarán una agrupación a las órdenes del general Varela ; las IV y V otra bajo la jefatura del coronel García-Escámez.
A) I Brigada (coronel Rada).
- 1er Regimiento: IV tabor de tiradores de Ifni-Sahara, Vil de Alhucemas y 1 batallón de Melilla.
- 2º Regimiento (teniente coronel Tella): VII bandera del Tercio, tercio de requetés de El Alcázar y 1 batallón de Argel.
- Carros: para la primera fase de la operación los carros de la III Brigada.
- Artillería: una batería de 65 , dos de 7 5 y dos de 105.
- Antitanques: 5 piezas.
- Zapadores: una compañía.
B) II Brigada (coronel Buruaga).
- 3er Regimiento (comandante Viema): IV bandera del Tercio, 1 tabor de la Mehal-la del Rif, y III batallón de San Fernando.
- 4º Regimiento (teniente coronel Sotelo): 1 tabor de Alhucemas, Vil de Tetuán y bandera de F. E. de Marruecos.
- Carros: una compañía.
- Artillería: una batería de 65, dos de 75 y dos de 105.
- Antitanque: una sección.
- Zapadores: una compañía.
C) III Brigada (coronel Barrón).
- 5º Regimiento (teniente coronel Rodrigo): 1 bandera del Tercio, batallón «A» de Ceuta y 1 tabor de Tiradores de Ifni.
- 6º Regimiento (teniente coronel Coco): 1 tabor de tiradores de Ifni· Sahara, ll tabor de Melilla y VIII batallón de Valladolid.
- Carros: una compañía.
- Artillería: una batería de 65, dos de 75 y dos de 105.
- Antitanques: una sección.
- Zapadores: una compañía.
D) IV Brigada (coronel Asensio).
- 7º Regimiento (teniente coronel Asensio): 1 y III tabores de Tetuán , y VIII bandera del Tercio.
- 8º Regimiento (comandante Pimentel): VI bandera del Tercio, VII tabor de Melilla y 11 batallón de Tenerife.
- Carros: una compañía.
- Artillería: una batería de 65, dos de 75 y dos de 105.
- Antitanques: una sección.
- Zapadores: una compañía.
E) V Brigada (coronel García-Escámez).
- 9º Regimiento (teniente coronel Alonso): V bandera del Tercio y bandera de F. E. de Valladolid.
- 10º Regimiento (teniente coronel Gómez de Zamalloa) : 11 tabor de Ceuta y 11 batallón de Toledo.
- Carros: una sección.
- Artillería: una batería de 65, dos de 75 y dos de 105.
- Antitanques: una sección.
- Zapadores: una compañía.
F) Caballería (teniente coronel Cebollino).
- 1er Regimiento (comandante Velasco): un escuadrón de Alhucemas, uno de Numancia y dos secciones de ametralladoras de este último Regimiento y del de Villarrobledo.
- 2º Regimiento (comandante Balmori): un escuadrón de Regulares de Melilla, uno de Villarrobledo y dos escuadrones, más una sección de ametralladoras, de Farnesio y de Melilla.
- 3er Regimiento (comandante Jurado): un escuadrón de Alhucemas y cuatro escuadrones (uno de ellos de ametralladoras) de Calatrava.
G) Reserva y Acción de Conjunto.
- Infantería: II tabor de tiradores de lfni, II batallón de Serrallo y batallón «C» de Ceuta.
- Carros: una compañía.
- Artillería: seis baterías de 155.
- Antitanques: una sección.
- Zapadores: dos compañías.
- Pontoneros: dos compañías.

Centro Geográfico del Ejército. Guía Militar de Carreteras, CG del Generalísimo 1939
La zona de la futura batalla ya ha sido escenario de varios intentos de las fuerzas del Ejército republicano, para romper el débil flanco izquierdo de las fuerzas nacionales que presionan sobre Madrid.
Hasta ahora el Mando nacional se ha limitado a resistir, ahora pretende pasar a la ofensiva para lo que dispone de varias Columnas, potentes, con las que intentará arrebatar al enemigo la decisión estratégica y operar ofensiva y profundamente sobre su retaguardia.
Este enemigo ha decidido también llevar a cabo en el mismo espacio geográfico, otra acción, en dirección contraria, para romper el flanco enemigo y penetrar en profundidad en su retaguardia, cortar sus líneas de comunicaciones y hundir el frente.
Los nacionales se van a adelantar pero los republicanos están preparados para responder.
El resultado será un choque violentísimo entre dos masas poderosas y con fuerte motivación ofensiva.
El choque será favorable a los nacionales que lograrán extenderse en algunos puntos hasta más allá del Jarama pero que no lograrán alcanzar los objetivos marcados.
«La operación del Jarama fue la primera batalla en campo abierto entre los dos Ejércitos»
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