4 Combates zona de Madrid (Invierno 36-37): 1. Madrid. El primer invierno de la guerra

“Imágenes procedentes de los fondos de la Biblioteca Nacional de España”

Obra derivada de Mapas Generales IGN

El 23 de noviembre de 1936 Franco decide suspender el ataque frontal a Madrid. La decisión es importante que cambia el curso de la guerra.

En el transcurso de la guerra han dibujados cuatro grandes teatros de operaciones.

  • El Norte, en su mayor en poder del Gobierno de la República. Con muchas limitaciones se puede decir que la iniciativa la han tomado las fuerzas nacionales que han conseguido liberar a Oviedo del cerco que sufre desde el principio de la guerra y cortar la frontera con Francia, conquistando la provincia de Guipúzcoa.
    Las fuerzas del Gobierno se defienden en los límites de la provincia de Vizcaya. En Asturias se mantiene una fuerte presión sobre Oviedo y sobre el pasillo que se ha creado y desde el Norte amenaza todo el valle del Duero.
  • En Aragón, el Gobierno mantiene la iniciativa y las columnas catalanas y Valencianas presionan con fuerza sobre toda la línea del frente, amenazando seriamente Huesca, Zaragoza y Teruel. Las fuerzas nacionales de la 5ª División Orgánica han llevado a cabo una maniobra retardadora, que ha logrado detener, con muchos problemas, el avance contrario.
  • En Andalucía, los nacionales han tomado y mantenido la iniciativa. Han logrado constituir una base de partida consistente para progresar sobre Madrid se ha operado con rapidez y oportunidad, consiguiéndose un frente relativamente sólido, buena base para desde él lanzar el ataque sobre Madrid. También han logrado enlazar con Granada poniendo a Málaga en una situación muy complicada. Con esta primera consolidación del frente, ambos bandos consideran Andalucía es un escenario secundario, defendido por los efectivos mínimos.
  • Teatro de operaciones del Centro, frente de Madrid. El general Miaja ha conseguido frenar, con grandes dificultades, el ataque de las Columnas de Varela. El general Franco ha abandonado los planes para una ocupación inmediata de Madrid. Pero sabe que en Madrid está el objetivo principal que le puede dar la victoria en la guerra, en realidad sólo ha desistido del asalto frontal y directo.

En noviembre de 1936, hay ya en España numerosos contingentes extranjeros y material llegado de Francia, Italia, Alemania, Bélgica, Méjico y la U.R.S.S. Las principales potencias están tomando partido por uno u otro bando, de manera disimulada o abiertamente, y crearán el Comité de No Intervención, importante organismo de control que tenía la misión de limitar la guerra de España lo posible, aislando a las dos partes beligerantes de toda ayuda exterior. En la práctica el Comité fue un rotundo fracaso. Formaban parte del mismo Francia, Gran Bretaña, Alemania, Italia, la U.R.S.S., Portugal, Bélgica, Polonia, Turquía, Checoslovaquia, Austria, Hungría, Grecia, Bulgaria, Rumanía, Dinamarca, Yugoslavia, Noruega, Suecia, Finlandia, Holanda, Letonia, Lituania, Estonia, Luxemburgo, Albania e Irlanda.

La Junta de Burgos comienza a ser reconocida por algunos países. Primero, el 8 de noviembre por los Gobiernos de Guatemala y El Salvador. El 19 de noviembre se comunica oficialmente el reconocimiento hecho por Alemania e Italia.

Europa se encuentra en estos momento en una situación muy complicada. La situación geopolítica de España es un factor que contribuye a que la lucha que se libra en su suelo pueda tener amplias y peligrosísimas repercusiones, aquí se están enfrentando, de manera más o menos encubierta, las grandes potencias rivales en Europa.

De momento, a pesar del cambio estratégico de Franco, Madrid continúa siendo el Centro de Gravedad de la guerra. Las dos fuerzas frente a frente en Madrid se encuentran en sensible equilibrio. Esta característica se mantendrá a lo largo del invierno 1936-37. Pero el equilibrio se puede romper en cualquier momento.

La superioridad numérica del bando del Gobierno está compensada por la mejor calidad de las fuerzas nacionales. La situación táctica de los nacionales es muy desfavorable y el tiempo trabaja a favor del general Miaja. Las fuerzas que día a día se van integrando en la Defensa de Madrid son de mejor calidad. En las columnas nacionales los refuerzos que van llegando son voluntarios o procedentes de movilización, fuerzas menos veteranas, de inferior instrucción y experiencia.

La moral es alta en ambos bandos.

La paralización del ataque a Madrid supone un cambio de signo en la guerra. Perdida la oportunidad de un fin rápido de la guerra con la conquista de Madrid, el Mando nacional comprenderá inmediatamente que la lucha será en adelante muy distinta. Será un guerra larga.

Por su parte, el Gobierno de Madrid y los dirigentes revolucionarios, tampoco han logrado aplastar la rebelión en los primeros momentos. El desbordado optimismo inicial se ha moderado. La revolución en la calle ya no tiene calidad resolutiva y la situación creada exige nuevas armas, nuevos organismos y nuevos métodos, tanto en el campo político como en el militar. Las milicias de partido o sindicato ya no sirven, se precisará un nuevo Ejército regular, el viejo Ejército ya no existe. La unificación del mando político y la constitución de este nuevo Ejército, serán los grandes retos a afrontar durante toda la guerra.

Nos encontramos ante una situación transitoria. Se pasará de un primer período de la guerra rápida, de columnas muchas veces improvisadas, con débiles efectivos, sin un bien definido plan general, a otro período, de guerra larga, con todas las consecuencias, creación de Grandes Unidades, movilización de reemplazos, formación de cuadros de mando, obtención y distribución de todo tipo de recursos.

Se deberá pasar a una sociedad y economía de guerra.

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Madrid es una plaza presionada fuertemente en su periferia, y con un peligroso entrante en la Ciudad Universitaria. Extensas barriadas, no del todo abandonadas por los vecinos, son verdaderos frentes. La ciudad ha cambiado de aspecto. El Estado se ha ido, y con él el Gobierno, la burocracia, el Parlamento, algunos círculos políticos, la Universidad, la vida intelectual y académica, las altas finanzas.

La población ha cambiado, muchos se han marchado y otros muchos han llegado. El optimismo de los triunfadores de julio se ha sido sustituido por una cierta satisfacción por el éxito obtenido en la defensa de la capital aunque no sea completo. Angustiosa esperanza.

Entre los derrotados en el Alzamiento, primero el terror de la persecución y ahora una cierta ilusión de que aún se puede ganar.

Madrid ofrece un aspecto muy variado. En momentos aparece el clima de guerra con intensidad, en otros parece que la guerra no existe. Pero el frente está a dos pasos. La huella física de la tragedia se nota nada más entrar en la ciudad, destrucciones, los carteles de propaganda y un general descuido. Ilya Ehrenburg, periodista ruso, recuerda «las calles sin barrer», con cascotes de granada, «las basuras revueltas por el viento», el frío, que empujaba a las gentes a «las fogatas públicas para entrar en calor», y las colas interminables.

Por la noche la cara de la ciudad es más sombría, entre la suciedad y los ruidos de los aviones o los estampidos de la artillería. Las patrullas y el peligro a lo desconocido causan pavor a los madrileños de toda condición, muchos van a dormir a los sótanos de sus casas e incluso a los grandes pasillos del metro.

Ha disminuido el trabajo de forma notable, pese a la instalación de algunas industrias de guerra, y la situación alimenticia es mala. Aparece el hambre. Es ya casi invierno y hace frío, difícil de combatir, falta de combustible y mala alimentación.

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La Junta de Defensa de Madrid es, oficialmente, el único poder y su misión consiste en llevar a cabo el máximo esfuerzo para salvar la ciudad del enemigo, administrando sus recursos y coordinando todos los medios necesarios.

La Junta se crea a finales de septiembre pero su constitución real tiene lugar el 7 de noviembre.

A su frente está el general Miaja y sus componentes son elementos jóvenes, exaltados y decididos, de todos los partidos y grupos sindicales.

El general Miaja presidirá las reuniones de la Junta, con prudencia, astucia, autoridad y buena mano política. Además de la desavenencias propias entre los consejeros, los problemas que se deben afrontar son enormes y constantes, la mayoría sin visos de posible solución. Los propios de una gran ciudad semicercada, semiaislada, semiolvidada por el Gobierno, y sin recursos propios.

Importante asunto es la evacuación de la población civil, hecho que de llevarse a cabo en la medida precisa resolvería de manera inmediata multitud de problemas. Pero son muy numerosos los madrileños que se niegan a abandonar la ciudad, pese a las inconveniencias y peligros que supone permanecer en una ciudad en guerra.

Gran problema será el tema del transporte que empeorará cuando en el mes de febrero, con motivo la batalla del Jarama se corte el ferrocarril en Morata de Tajuña.

La cuestión más grave con relación a la población civil madrileña es el suministro de víveres. El problema de los abastecimientos se tratará en diversas sesiones de la Junta, donde se señala con precisión cuál era el estado de la cuestión, que nunca llegó a resolverse. Es prácticamente imposible dar de comer diariamente a un millón de habitantes a base de intermitentes convoyes por carretera. Las raciones que se reparten son mínimas.

Tampoco es tarea sencilla para Miaja resolver los problemas que plantean las desavenencias entre los consejeros, de ideologías políticas muy distintas, incluso opuestas. Durante los días de mayor amenaza por las fuerzas de Varela hay un forzado acercamiento pero pasados esos momentos aparecen las rivalidades irreconciliables. El socialista Julián Zugazagoitia escribe

«La convivencia era forzosa pero nada cordial, y en cada problema examinado, la diferencia se dibujaba con nitidez perfecta»

El sindicalista Gregario Gallego

«La rivalidad entre comunistas y confederados surgía a cada paso, enconando las relaciones. La convivencia resultaba imposible. El fondo de la cuestión se hallaba en la incompatibilidad ideológica».

Dentro del Consejo se manifiestan dos tendencias, la autoritaria, socialistas radicales y comunistas, y libertaria, los anarcosindicalistas. Quedan más o menos desplazados y neutralizados, los socialistas moderados y los republicanos. Entre las dos tendencias, los marxistas radicales poseen una más acertada interpretación de lo que estaba ocurriendo y una más acusada visión pragmática. Lo que ahora suceda servirá para comprender y valorar muchos acontecimientos político-militares que vendrán después.

La rivalidad estalla sangrientamente el 12 de diciembre, con posteriores derivaciones contra el P.O.U.M., Partido Obrero de Unificación Marxista, enemigo declarado del comunismo oficial, que queda prácticamente eliminado.

El orden público se intenta mejorar. Miaja encarga, al menos teóricamente, las tareas de la represión a unidades regulares de Asalto y Guardia Nacional Republicana (antes Civil). También pretende una cierta ordenación de las funciones de Justicia imponiendo una regla legal.

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Las relaciones entre Valencia y Madrid, personificadas en Largo Caballero y Miaja, nunca fueron buenas y siempre tirantes. El teniente coronel Rojo, jefe de Estado Mayor de Madrid, dice que

«conocieron períodos de extremada acritud y pocos de bonanza»

Zugazagoitia

«El Ministro desconfiaba del General y el General se irritaba con la desconfianza del Ministro» «Sus disgustos fueron muchos» «Largo Caballero quería defender Madrid, pero sin utilizar los servicios de Miaja».

El 20 de noviembre, en plena ofensiva nacional sobre Madrid, Largo Caballero llama al General a Valencia. Se ve obligado a dejar la Capital acompañado del embajador de la U.R.S.S. Según el capitán don Antonio López Fernández, secretario de Miaja

«La entrevista fue muy poco amistosa“ «nada de particular tenía que comunicar el jefe del Gobierno al jefe de la Defensa», sólo se trataba de «imponer el acto de sumisión».

Pronto se redactará por la Junta una nota reconociendo la autoridad del Poder central y subordinándose a él . Esta declaración no será la única.

El 30NOV, Álvarez del Vayo, ministro de Estado, se traslada a Madrid y se reúne con la Junta. Finalizada la reunión, se da otra nota en la que se señala que la opinión de todos los consejeros es la de crear un solo mando.

El 03DIC, se da a conocer una tercera nota, donde se comunica una reorganización

«para aumentar la eficacia de la Junta“,

es el pretexto para cambiar su nombre, en adelante se denominará Junta Delegada de Defensa de Madrid. El paso a “Delegada“ parece que soluciona los problemas. Pero las relaciones con Valencia no mejoraran.

Obra derivada de MTN50ImpresoSerie 1875-2022 CC-BY 4.0 ign.es

Para ejercer su Mando, Miaja dispone de dos estructuras

  • una militar, el Estado Mayor de la Defensa, la Comandancia Militar de Madrid o las Fuerzas de Defensa de Madrid
  • y otra civil, la Junta de Defensa de Madrid.

El general se instala inicialmente en el despacho del ministro. Organiza su Estado Mayor con el comandante don Vicente Rojo como JEM. Vicente rojo ha sido designado expresamente para ese puesto por Largo Caballero.

El ministro autoriza a Rojo para constituir el EM utilizando «el personal disponible del Estado Mayor del Ministerio». De éste habían marchado bastantes jefes y oficiales a Valencia, pero quedaban en número suficiente y bien capacitados. Se incorporan los tenientes coroneles

  • don José Fontán, jefe de la 3ª SEM,
  • don Ricardo López López, 4ª SEM,
  • y don Arnaldo Fernández Urbano, 1ª SEM,

y los comandantes

  • don Manuel Matallana, 2ª SEM,
  • y don Julio Suárez lnclán, 5ª SEM.

JART, el comandante don Alejandro Zamarro.

JING, el coronel don Tomás Ardid.

Llevarán a cabo un papel importantísimo en la defensa de Madrid .

El nuevo EM , en la misma noche del 06-07NOV, comienza a tomar medidas organizativas, se hacen nombramientos y se constituyen reservas. El teniente coronel don Servando Marenco, jefe de la Comandancia de Milicias, contribuye a la movilización teórica de toda la población en condiciones de empuñar las armas.

En la mañana del 07NOV Miaja da una Orden General, dice, entre otras cosas, que el Gobierno le había confiado la misión de «defender la capital a toda costa», por lo que esperaba de las fuerzas a sus órdenes que sabrían poner en juego el elevado entusiasmo que les movía, rivalizando en abnegación y espíritu de sacrificio. El no daba más que una consigna común a todas las unidades y a todos los combatientes: «Resistir sin ceder un palmo más de terreno.» Las fuerzas de retaguardia y la población civil deberían cooperar «eficaz, activa y abnegadamente », soportando cuantas privaciones fuesen necesarias.

Las fuerzas de Defensa

El puesto de mando y cuartel general de Miaja inicialmente en el Ministerio de la Guerra pasa a finales de noviembre a los sótanos del Ministerio de Hacienda.

Los efectivos son numerosos y crecen de manera continua. También mejora la organización y armamento. Se dispone de los restos del viejo Ejército, milicias, fuerzas llegadas de la Sierra, de Levante, de la Mancha, del Sur y de Cataluña, y ya está llegando las Brigadas Mixtas españolas de nueva creación y las internacionales.

  • El 07NOV, las fuerzas de la Defensa se componen de unos 10.000 hombres.
  • El 13NOV ya estaban sobre los 22.000.
  • El 23NOV, paralización del ataque sobre Madrid, los efectivos alcanzan los 40.000 hombres, con 50 piezas de artillería aproximadamente.
  • El 27NOV el número total de piezas se acerca a l160.

El comportamiento de esta fuerza será efectivo en la defensa estática sobre las líneas organizadas en el límite urbano de Madrid. En campo abierto no se alcanzarán los niveles operativos adecuados para la ejecución de maniobras en profundidad. A pesar de las deficiencias que se mantienen, es incuestionable que el esfuerzo organizativo que se está llevando a cabo está dando resultados positivos.

El proyecto de un nuevo Ejército, sin nombre específico, se encuentra ya avanzado. Se van eliminando al mismo tiempo, muy poco a poco, las servidumbres políticas antimilitaristas iniciales.

  • Se han militarizado o disuelto Comités e Inspecciones de carácter político o sindical;
  • se ha establecido una norma de uniformidad y saludos, forma externa de una interna jerarquización y disciplina;
  • se ha constituido el cuerpo de Comisarios;
  • se han puesto en marcha varias Escuelas de Mandos subalternos, al mismo tiempo que se lleva a cabo una profunda y rigurosa depuración de los suboficiales, oficiales, jefes y generales.

El ministro de la Guerra se constituye como Mando único, al menos teórico, para todo el Ejército. Se le dota de un Estado Mayor propio y un nuevo Subsecretariado.

Están en organización los Teatros de Operaciones, al mando de jefes militares con sus Estados Mayores correspondientes. Se ha ordenado la militarización de los batallones de milicias, que quedarán sometidos al fuero y al Código de Justicia Militar.

En cuanto a medios, ya se han llamado cuatro reemplazos, del 1932 a 1935, y se está recibiendo importante ayuda extranjera en hombres y material.

Nace un Ejército nuevo, con un espíritu nuevo. El Mando único y la militarización será una aspiración unánime apoyada hasta por la mayoría de los anarquistas. Es la única manera de ganar la guerra. Nota de prensa conjunta de la Comandancia de Milicias y la Junta Delegada de Defensa publicada el 12DIC, por

«una necesidad imprescindible para la mayor eficacia de la lucha», precisa la creación de «un Ejército regular, único y disciplinado», militarizando las unidades milicianas en «unidades completas de batallones y Brigadas».

La publicación de esta nota se repetirá en días sucesivos.

Con estas nuevas medidas se mejorará la gestión de problemas hasta el momento irresolubles, como la falta de munición o la puesta a disposición de reservas de personal. Ahora detrás de la lucha por la capital de España, bajo mando del Gobierno estará el resto de España, al menos la mayor parte, vascos y catalanes irán por su cuenta.

En el proceso de militarización de las fuerzas armadas y de la ordenación revolucionaria, Madrid será el modelo a seguir en la España republicana.

El cambio de “miliciano a soldado” no será sencillo. Tal vez no se consiga en toda la guerra.

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En el estado de fuerzas de Miaja, del 23NOV figura la «Columna Klebert», con dos Brigadas Internacionales, y también «carros de combate», con la anotación: «Sin datos». La presencia extranjera, principalmente soviética, en el frente de Madrid está ya afianza y con peculiaridades propias.

El coronel Vladimir Yefimovich Gorev («lvanov»), continúa como máximo «consejero» de Miaja y Rojo. Dispone de un equipo propio y de una oficina de mando, situada muy próxima a la del jefe de la Defensa. Gorev está considerado como un hombre inteligente, de autoridad indiscutible y gran capacidad de trabajo, que sabía moverse «orientándose certero en la confusa y complicada situación de aquellos días en el frente de Madrid». Su influencia se principal se basa en el hecho de que Miaja no tiene bajo su mando los tanques y aviones. Estos medios fundamentales están bajo exclusiva jurisdicción de las autoridades soviéticas, el general Berzin en el Estado Mayor Central, el general Kulik con Pozas, y el propio coronel Gorev, en Madrid. No se puede ir contra éste.

Las Brigadas Internacionales

«formaban parte integrante del Ejército Popular, pero la Komintern se reservó su dirección, que comprendía incluso su empleo, desde el reclutamiento hasta la conducción en el combate».

Los jefes rusos de la aviación, lakob Smushkevich «general Douglas», de los carros, Semión Krivosheim, y los de las dos Brigadas, Lazarn Stern, «general Kleber», y Maté Zalka, «general Lukacs“, y también el “asesor principal artillero” general Nikolai Voronov «Valter», serán personajes claves en la defensa de Madrid.

También se encontrará consejeros con fuerzas de ideología netamente contraria. A Durruti cuando llega a Madrid se le nombra un consejero soviético llamado Mansurov («Santi»), que debe aceptar.

A Cipriano Mera, por orden del Estado Mayor del Ejército del Centro, se le asigna como «consejero» al teniente coronel Bulalot Nicola.

El apoyo soviético al que la República no puede renunciar, se extiende a todos los ámbitos operativos, desde medicinas y alimentos a armas y municiones. Aparte del coste económico, se deberán aceptar las servidumbres impuestas por Stalin. El Partido Comunista de España, y en consecuencia las Unidades de filiación comunista, será el gran beneficiario de esta situación.

El coronel Segismundo Casado (Así cayó Madrid).

«Puedo afirmar que durante la guerra, ni las fuerzas aéreas ni los cuerpos de tanques estaban controlados por el Ministerio de Defensa Nacional, ni por consiguiente, por el Estado Mayor Central». Tampoco se conocía «la situación, y ni siquiera la existencia de gran número de aeródromos“

Largo Caballero (Mis recuerdos).

«La República pagaba el material y los rusos se creían en el deber de tomar la dirección de su entretenimiento, de la Escuela de Pilotos y hasta de cumplir o no las órdenes del envío de la aviación a cualesquiera de los frentes»

Luis Araquistain, (El comunismo y la guerra de España), socialista del ala izquierda y embajador, añade que la fuerza aérea

«operaba cuando y donde a los rusos les placía.  lndalecio Prieto  decía que el verdadero ministro del Aire era el general Douglas»

Vicente Rojo (Así fue la defensa de Madrid),

«Ninguna unidad [de carros] fue adscrita a la defensa»,  los carros rusos dependían «del Ministro», desconociéndose su cuantía

Obra derivada de Mapas Generales IGN

El frente de Madrid, general Miaja, está delimitado por el río Guadarrama y el Jarama en su confluencia con el Manzanares, en cierto modo subordinado al Teatro de Operaciones del Centro.

El TOCENT al mando del general don Sebastián Pozas, Estado Mayor a cargo del coronel don Ramiro Otal, compuesto por oficiales del Cuerpo o Servicio, profesionales competentes. Otal será sustituido por el coronel don Aureliano Álvarez Coque. En el Estado Mayor de Pozas figuran los coroneles don Rodolfo Espá Mora y don José Sánchez Rodríguez y los comandantes don Félix Muedra, don Antonio Garijo, don Juan Bernal, don Enrique Casado y don Aniceto Carvajal. Cuartel General en Alcalá de Henares, máximo consejero soviético el general Grigorij KuliK («Kupper»)

A finales de noviembre las fuerzas de Pozas pasan de los 35.800 hombres, con 134 piezas de artillería. Varios Sectores, Guadarrama, Somosierra, el Tajo, llevan largo tiempo estabilizados y con guarniciones poco operativas. Extensos territorios se hallan a cargo de mínimos efectivos con amplias zonas meramente vigiladas.

Los Ejércitos nacionales del Norte en el TO del Centro

Frente amplísimo. La característica general es la escasez de fuerzas para mantener unas densidades de ocupación adecuadas. Los Ejércitos se encuentran incursos en un proceso de crecimiento similar al que se está llevando a cabo en el bando republicano.
Se han movilizado en verano los reemplazos de 1933, 1934 y 1935. El 18NOV se llama al primer trimestre del de 1936. Está ya en marcha el tercer curso de mandos provisionales.

La zona septentrional, o de la Sierra, corresponde a la divisoria geográfica entre las cuencas del Ebro y Duero y la del Tajo. Parte de la comarca de Sigüenza, se pasa a las caídas meridionales de Somosierra y la sierra de Guadarrama hasta alcanzar el río Guadarrama.
Este extenso frente está cubierto por la División de Soria, general Moscardó, y el Sector Norte de la 7ª División, coronel Valverde. Con fuerzas muy escasas que obliga a dejar boquetes sin cubrir, confiando la defensa casi exclusivamente a la dureza del terreno y a la ausencia de vías de comunicación. En esta situación se encuentran amplias zonas del Alto Tajo, prácticamente desguarnecido, y la zona de unión las provincias de Segovia, Soria y Guadalajara. Se cuenta aquí con unos 38.000 hombres y 100 piezas.

A partir del río Guadarrama, a la altura del pueblo de Quijorna, comienza el despliegue del Sector Sur de la 7ª División, mandado por el general Varela. Aquí comienza el verdadero frente de Madrid.

Varela cuenta con nueve Columnas y una reserva. Tropas muy selectas, aunque la mayor parte de ellas se encuentran con elevados grados de desgaste consecuencia de los durísimos y constantes combates mantenidos. Esta fuerza se estima en unos 15.000 hombres, con 94 piezas de campaña y 16 antitanques.

El frente a cargo de Varela está bien defendido si se le compara con otros de la guerra en esta época. Pero presenta una peligrosa vulnerabilidad, los flancos apenas quedan guarnecidos y están permanentemente amenazados por las acciones de contraataque enemigas, como las sufridas durante noviembre, de momento sin éxito.

A partir de la zona de Villaverde, al sur de Madrid, la densidad de ocupación es mínima hasta Talavera. Sólo Toledo se encuentra bien defendida.

A pesar del fracaso en el asalto a Madrid, la moral de las fuerzas, en general, es muy buena.

Mapa callejero de Madrid

Una de las principales preocupaciones del general Miaja es la fortificación. En la consejería de Milicias de la Junta Delegada de Defensa hay una Comisión de Fortificaciones, al mando del comandante de Ingenieros don Tomás Ardid, auxiliado por el ingeniero industrial don Federico Molero. Dispone de una importante fuerza de trabajadores. En la sesión de la Junta de Defensa del 28NOV se proyecta organizar, aparte de los obreros ya destinados en los trabajos, y con el apoyo de las centrales sindicales UGT y CNT, seis batallones regulares de Fortificación.

El 12 de diciembre, Miaja declara en una de las reuniones de la Junta de Defensa, que se encuentran trabajando en las obras no menos de 18.000 hombres.

  • Del Estadio y la Colonia Metropolitana, se pasa al Hospital Clínico, zona considerada como más probable para una ruptura enemiga, por lo que se acometen importantes obras. Toda la zona a retaguardia del Estadio y Avenida de Pablo Iglesias (después de la Reina Victoria) hay trincheras, traveses, parapetos y nidos para armas automáticas, con la finalidad de defender el núcleo principal de Cuatro Caminos.
  • Más hacia el Sur se encuentra la trinchera de la calle Guzmán el Bueno.
  • Más al Suroeste, arrancando del Hospital Clínico y marchando hacia la Moncloa por la calle de Isaac Peral, hay «un sistema de trincheras», no perfeccionadas, y de parapetos, el más importante de los cuales se encuentra en la calle de Cea Bermúdez. Este Sector queda menos perfeccionado por haberse tenido que trabajar allí «casi constantemente bajo el fuego enemigo».
  • La protección de Madrid continúa por el Paseo de Moret y luego por el Paseo de Rosales hasta la meseta del Cuartel de la Montaña.
  • Desciende seguidamente al Paseo de San Vicente hasta la margen izquierda del Manzanares.
  • La margen se encuentra protegida a lo largo de todo su recorrido, con obras en los paseos de la Virgen del Puerto e Imperial, hasta llegar a la glorieta del Puente de Toledo, fuertemente fortificada.
  • Se continúa por los paseos de Yeserías y la Chopera, plaza de Legazpi y Puente de Andalucía.
  • Desde el Puente de Andalucía sigue «la trinchera la margen del río, con caminos de evacuación“. Esta línea se refuerza con otra que se extiende hasta «el terraplén del ferrocarril».

El informe precisa

«Toda la línea de atrincheramientos descrita está prácticamente terminada, restando sólo su perfeccionamiento, completar refugios, caminos de evacuación, etc.». «A retaguardia de toda esta línea hay abundantísimas y fuertes barricadas, que se están también perfeccionando y enlazando entre sí». «En los accesos a la ciudad se han previsto defensas antitanque y fogatas, así como la organización de minas oportunas. Todo esto está realizado».

Mijail Koltsov

«Las trincheras forman una larga y tortuosa línea; en algunos lugares entran en los barrios urbanos y se convierten en una línea de barricadas, de edificios y calles fortificados; vuelven a salir al exterior y así, en varias decenas de kilómetros, forman como una alargada herradura en torno a Madrid». «Las trincheras están ahora bien construidas, con una profundidad de metro ochenta centímetros hasta dos metros y una anchura de metro a metro y medio. En casi todos los sectores cuentan con parapetos, troneras para los fusiles y nidos de ametralladoras sólidamente cubiertos».

Un legionario, el inglés Peter Kemp, relata

«El enemigo ocupaba casas que nos rodeaban por tres lados, a una distancia que oscilaba entre diez y treinta metros. Continuamente nos bombardeaban a morterazos y con bombas de mano, de día y de noche. No debíamos hablar sino en susurros, pues el contrario sabe exactamente donde nos encontramos y dejará caer sobre nosotros una lluvia de bombas.»

Madrid es ya una ciudad fortificada. Un ataque en fuerza es prácticamente ya imposible. Las obras defensivas continuarán sin descanso, perfeccionándose sin cesar. En el mes de enero de 1937, en algunos sectores, se ha construido a una «quinta línea» .

Informe de fecha 12 de diciembre, del «Comisario Político“, describe algunos sectores:

Sector del comandante Arce: Fortificaciones en las casas con sacos terreros, y en subsector derecha, fortificación de campaña y zanjas delante de las casas, y preparándose voladuras en el subsector centro, parapetos y zanjas contra tanques, en el subsector izquierda, troneras en casas del barrio Goya y trincheras en los intervalos, alambradas por trozos. Es imposible el acceso al frente en caso de ofensiva, los tanques lo harían por sitios previstos ya por el Estado Mayor, obstrucciones en la retaguardia, parapetos y trincheras en la carretera de Extremadura, se están mejorando y construyendo parapetos paralelos al Arroyo Luche, para canalizar éste en caso de avanzada del enemigo, enlace de fortificaciones, perfectamente establecido en la tapia de la Casa de Campo, y en el Cementerio, refugio de aviación, casas, sótanos, alcantarilla y trincheras …

Sector Prada y Bueno: Las calles que dan acceso a Legazpi están fortificadas. Existen alambradas desde el kilómetro 3 a la carretera de Villaverde. Por lo tanto, existen alambradas en toda la primera línea de fuego; por lo tanto, siendo imposible por este Sector, una invasión enemiga habiendo compañeros que resistan el ataque al enemigo, pues existe una cantidad de voladuras que está minando todo el Sector».

Con fecha 16 de enero existe ya una quinta línea defensiva, al menos en el llamado 3er. Sector. Es de suponer que en otros sectores se han realizado obras parecidas. En el informe se señala

«Cada Columna, en la parte correspondiente a su Subsector, estudiará a partir de este momento la ocupación, en caso de retirada a la quinta línea, de una sexta, en la que situaría sus reservas propias, determinada, en líneas generales, por las calles del Pacífico, Atocha y Mayor».

Toda la línea del frente acaba siendo una zona, una faja de anchura varia, donde trincheras, nidos, refugios y caminos dibujan en el suelo madrileño un verdadero laberinto. Es la materialización de la intención del Mando republicano de resistir a toda costa y por encima de todo, haciendo la capital inexpugnable.

Dentro de la ciudad se levantará otra línea o segundo cinturón, para continuar la defensa en el caso de ruptura por el enemigo de la primera.

El 22 de noviembre la Comisión de Fortificaciones, presenta un informe muy detallado, donde se contempla esa segunda línea o red de obras, aunque sólo concretada en la zona Oeste. Las fortificaciones comenzaban muy al Norte del casco urbano propiamente dicho, en la barriada de Peña Grande, bastante más allá de la Ciudad Universitaria, pasando luego al Asilo de la Paloma, Dehesa de la Villa, canalillo o «acueducto» de Amaniel, y Estadio Metropolitano. El informe precisa «Todas las calles de retaguardia de esta zona están cerradas con parapetos».

También en el bando nacional se trabaja en toda clase de obras protectoras, pero con menor interés y menor intensidad. No se consideran acciones ofensivas enemigas de importancia y por otra parte todavía se mantiene la esperanza de una caída rápida de la Capital.

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Madrid ha quedado bien defendido por tierra. Por el aire la situación es más complicada.

La protección proporcionada por las baterías antiaéreas es muy deficiente por lo que la defensa antiaérea queda en manos de la caza propia. Se dispone de buenos aeródromos  y el material ruso llegado en noviembre es mejor que el alemán e italiano. En estos momentos se puede decir que la superioridad aérea está en manos de las fuerzas del Gobierno.

En los días finales de noviembre, las condiciones atmosféricas eran muy desfavorables para el vuelo. A pesar de las malas condiciones, se llevarán a cabo espectaculares incursiones sobre territorio enemigo. En noviembre se bombardean los aeródromos de Talavera y en diciembre los de Navalmoral y Torrijos.

Estas incursiones se contrarrestan por los vuelos casi suicidas realizados por aparatos de La Cóndor de noche sobre Madrid, jornadas del 5, 6, 12 y 13 de noviembre, entre otras. Estas incursiones nocturnas tienen gran impacto tanto por las víctimas entre civiles como por el deterioro de la moral tanto de esta población civil como de los propios combatientes.

Obra derivada de Mapas Generales IGN

El fracaso del ataque frontal a Madrid pone sobre la mesa del Mando los grandes problemas de la penuria de medios, la mala situación táctica, la actitud del enemigo y la dificultad del objetivo a ocupar. En consecuencia, se rectificará por completo la concepción de la batalla. Dos acciones:

  • aumentar las fuerzas atacantes
  • y plantear una nueva idea de maniobra.

Los efectivos se incrementan en lo posible con diversas unidades traídas de otros frentes. Pero los refuerzos son insuficientes para la formación de la masa de maniobra necesaria.

En cuanto a la concepción general de la maniobra el planteamiento será totalmente distinto al anterior. Se buscará la decisión de la batalla lejos de la capital.

El 07DIC, una Decisión del Generalísimo concretará la futura lucha en torno a Madrid. Se dice que,

«dada la resistencia que el enemigo ha organizado, sacrificando la población para retardar la entrada de las tropas, y al objeto de hacer caer la capital, librando combates en terrenos donde la acción de aquellas y nuestros elementos de combate tienen su amplio y completo desarrollo» debe llevarse a cabo «un amplio movimiento de avance de nuestra línea por los dos flancos de nuestra zona de acción».

El documento fundamental será la Decisión del 19DIC. Además de disponerse el avance por las dos alas del despliegue sobre Madrid, actuando

  • por la izquierda sobre la carretera de La Coruña
  • y dirigiéndose por la derecha a imposibilitar la comunicación con el Este,

se planea una ofensiva de la División de Soria sobre Guadalajara.

«De este modo quedarán cortadas las comunicaciones con Levante y copadas las fuerzas que quedan dentro de la bolsa»

Sobre el avance en la carretera de La Coruña, se señalan como objetivos finales el palacio de la Zarzuela, la Quinta y el cruce de los canales de Lozoya y Santillana, en la carretera de Francia. Estos objetivos no llegaran a plantearse en las órdenes posteriores.

En esta Decisión quedan dibujadas las tres grandes operaciones nacionales que se llevarán a cabo en el invierno de 1936-37:

  • Los avances sobre la carretera de La Coruña,
  • la batalla del Jarama
  • y la batalla de Guadalajara.

Los avances sobre la carretera de la Coruña no tienen carácter resolutivo por sí misma, sólo se pretende fortalecer el flanco izquierdo nacional y aliviar la situación de las fuerzas desplegadas en la Casa de Campo y Ciudad Universitaria. Se puede considera como una operación previa para facilitar las otras dos.

Existe una preocupación constante de no caer en una situación de pasividad. La Instrucción Reservada del general Mola, de 28NOV, en Talavera, dice

«La actitud defensiva no debe interpretarse nunca como absoluta, pues ella no puede conducir a nada práctico. La defensiva, ya se ha dicho en repetidas ocasiones, ha de ser activa, para tener en constante jaque al enemigo, impidiendo con ello acumule sus fuerzas en un sector determinado y arrolle nuestra línea defensiva. Debemos conservar en todo momento y en todos los frentes la iniciativa «..

Obra derivada de Mapas Generales IGN

El 24NOV de madrugada, día siguiente a la reunión en Leganés,  se desencadena un ataque sobre la línea nacional de Pinto-Valdemoro, y otro en la línea del Tajo sobre la CP de Talavera, donde se logra conquistar de alguna posición.

También en Madrid hay preocupación por no caer en la pasividad y en lograr y mantener la iniciativa.

La Orden de Operaciones del general Miaja del 25NOV señala como misión de las unidades empeñadas en la primera y segunda línea del frente, la de

«resistir a toda costa cualquiera que fuese la violencia del ataque“.

Las fuerzas de maniobra deberán

«apoyar a las anteriores y contraatacar con arreglo a las directrices del Estado Mayor o de los jefes del Sector», lo harán «en último extremo y en todos los casos con la finalidad principal de rechazar al enemigo».

Mayor peso la actitud defensiva.

También en la orden del 27NOV, se fija como misión general la del

«perfeccionamiento de las organizaciones defensivas … y el mantenimiento a toda costa de las posiciones».

Se mantiene mayor peso la actitud defensiva.

En Orden del 30NOV, se cambia la actitud y se ordena

«Hoy al amanecer realizarán nuestras fuerzas del ala derecha un ataque decisivo» para «envolver las fuerzas enemigas que se hallan en la Ciudad Universitaria».

El ataque se retrasa hasta el 01DIC pero ya es evidente el cambio a una actitud ofensiva.

El 19DIC se dan » Directivas para la constitución de compañías de guerrilleros“, firmadas por Vicente Rojo. En ellas se dispone la creación, inicialmente, de dos compañías, con la misión de

» actuar de una manera irregular, pero dirigida, sobre la retaguardia enemiga».

La lucha por la iniciativa será una de las características del forcejeo en torno a Madrid durante el invierno de 1936-37.

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