
“Imágenes procedentes de los fondos de la Biblioteca Nacional de España”

Obra derivada de CC-BY 4.0 ign.es MTN50ImpresoSerie 1875-2022
Las Brigadas de Navarra se encuentran a escasos kilómetros de Bilbao.
En esta jornada se llevan a cabo operaciones para ocupar bases de partida favorables para lanzarse al asalto del cinturón de Hierro de Bilbao.
La situación de las fuerzas de Llano de la Encomienda es desesperada; el inicio de acciones estratégicas de apoyo en otros frentes es la única esperanza para las fuerzas defensoras de Bilbao.

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Madrid fue el primer gran objetivo de la Guerra. Objetivo estratégico, psicológico y político, su dominio pudo suponer una Guerra corta.
Después de Guadalajara, Franco traslada el centro de gravedad de la Guerra al Norte, zona clave, fuerte en demografía y medios materiales, su posesión en la Guerra larga en la que ya se entra, proporcionará gran ventaja al bando que la posea. Madrid queda en segundo plano, pero no olvidada.
Inicialmente será iniciativa gubernamental incrementar el esfuerzo en Aragón, entre otras razones para intentar aliviar la presión nacional en el Norte. Pero conviene no olvidar que el frente de Aragón ha estado en plena actividad desde el inicio de la guerra aunque con fuerzas en presencia de muy baja calidad en las columnas catalanas y valencianas y extremadamente escasas en la parte nacional.
Las “fuerzas republicanas, si así se pueden denominar, numerosas pero sin calidad, no son capaces de alcanzar ningún objetivo relevante. Las fuerzas nacionales, mejor organizadas pero muy escasas, apenas disponen de capacidad para defender la extensa línea de contacto.
Ahora, en el verano de 1937, este teatro de operaciones se va a reactivar con gran intensidad. Aquí se van a trasladar las fuerzas más selectas de ambos bandos, las mejores GUs comunistas dejarán Madrid y se trasladarán aquí, y los nuevos CEs nacionales, constituidos con las fuerzas que se van a liberar con la caída del Norte, también aparecerán en este escenario. Aragón pasará a se el frente principal de la guerra. Será el escenario en el que se enfrenten no las viejas columnas, sino potentes CEs perfectamente organizados.
Y aquí se decidirá la Guerra.

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Ya el 15 de julio de 1.937, en plena batalla de Brunete, en un informe de la Sección de Operaciones del EM de Franco, el teniente coronel Barroso señala el valle del Ebro como futuro gran objetivo estratégico.
“La decisión de la guerra puede estar en Madrid, pero hay otros teatros de operaciones vitales que no deben olvidarse. «Tal sucede con los teatros de operaciones del Norte, donde podemos obtener éxitos seguros y recoger reservas y centros industriales de gran importancia, y el de la zona comprendida entre el río Ebro por el Norte y el Maestrazgo por el Sur, zona que una vez dominada nos da una salida y puertos en el Mediterráneo y nos permite cercar al Ejército rojo del Centro con las reservas principales de que dispone, logrando privarle de toda ayuda procedente de Francia.»
Aquí se citan los tres grandes objetivos estratégicos de la guerra:
- Madrid,
- el Norte
- y el valle del Ebro.
El teniente coronel Barroso estima que, en julio de 1937, la fuerza principal contraria está en el Centro, y que Cataluña y Valencia son más débiles. En consecuencia, separando las dos zonas se podría luego volcar la masa general de maniobra sobre la capital de España:
«Para tomar Madrid hay que operar cuando tengamos todos los triunfos en la mano» (subrayado en el original).
La valoración que hace el EMC de la república sobre el valle del Ebro en el verano de 1937 es distinta y se apoya en otras bases, pero resulta igualmente certera. Aquí se potencia este frente porque hay que intentar detener, tras el fracaso de Brunete, la ofensiva nacional en el Norte. Inicialmente se descartan el Centro y el Sur, y los valles del Tajo y del Guadiana, por considerarse que no pueden conducir a resultados estratégicos. Más tarde, Vicente Rojo, consciente del peligro que supone para la República mantener el centro de gravedad de la guerra en Aragón, intentará trasladarlo con su Plan P, con poco éxito, a Extremadura.
El traslado del centro de gravedad de la guerra en agosto de 1937 es iniciativa «republicana». Las grandes batallas en Teruel, DIC37, y el Ebro, JUL38, también son iniciativa republicana pero ya como respuesta a a grandes planes en curso nacionales, sobre Madrid en el primer caso y sobre Valencia en el segundo.
La respuesta nacional a estas iniciativas será
- defensiva frente a la gran ofensiva sobre Zaragoza
- y ofensiva frente a Teruel y el Ebro.
La última gran batalla de la guerra, Valsequillo-Peñarroya, también será iniciativa republicana. Pero como en los casos anteriores como maniobra de apoyo para frenar el avance nacional en otros frentes, en este caso sobre Cataluña.

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El frente aragonés ha quedado definido en el verano inicial de la guerra. De manera muy imprecisa debido
- al terreno,
- gran extensión de la línea de contacto
- y debilidad de la cobertura nacional.
Según Vicente Rojo:
«El extenso frente aragonés había sido fijado al quedar detenidas las columnas catalanas que marcharon sobre Zaragoza, Huesca y Teruel; no era tal frente; carecía de cohesión y de continuidad, localizándose unidades y resistencias a caballo de las principales comunicaciones. Poseía sectores extraordinariamente fuertes con obras poderosas, como en Huesca y Belchite, y otros apenas sin guarnición, tan débilmente vigilados que escapaban algunas zonas a la observación»
Lojendio se refiere a este frente, de no menos de 600 kilómetros, como
«ignorado de la inmensa mayoría de los españoles», «teatro humilde, de historia en gran parte desconocida» lo que no impedirá que acabe siendo «centro decisivo de la guerra española durante todo el año 1938»
Si la ofensiva de verano de 1937 sobre Zaragoza hubiese tenido éxito es posible que las operaciones en el Norte se hubiesen suspendido. Se hubiera dado tiempo a la llegada del invierno, con sus lluvias y nieves, que hubieran paralizado las operaciones durante mucho tiempo. Aragón, frente humilde y sencillo, pero muy sensible, puede poner en peligro el despliegue estratégico del general Franco.
Franco es consciente de esa situación y el 10 de agosto de 1937 ordena el estudio de operaciones destinadas a
«descongestionar las plazas de Zaragoza y Huesca hasta alcanzar la línea del Cinca» ; y posteriormente llegar a la costa mediterránea al sur del Ebro, entre Tortosa y Sagunto.»
A este estudio seguirán unas Instrucciones del propio Franco, de fecha 15 de septiembre, en plena ofensiva republicana sobre Zaragoza, en las que ya se piensa en la próxima y segura liquidación del Norte. Aquí se decide organizar dos Ejércitos,
- del Norte
- y del Sur del Ebro,
cada uno con tres Cuerpos de Ejército, a tres Divisiones, más un Cuerpo de Reserva en cada Ejército.
La misión de estas GUs será hacer desaparecer totalmente la amenaza sobre Zaragoza.

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La importancia política de Zaragoza en el verano de 1937 es relevante. 185.000 habitantes y bien comunicada con Cataluña, las Vascongadas y Madrid. Sede de importantes centros oficiales: Universidad, Audiencia territorial, Arzobispado, Capitanía General, Confederación Hidrográfica del Ebro, entre otros. Riqueza agrícola e industrial.
Zaragoza , en el verano de 1937, es una de las grandes capitales de la España nacional.
Su valor militar es importante como
- centro de comunicaciones,
- base militar,
- riqueza relativa
- y situación estratégica.
No debe dejarse al margen el valor espiritual y sentimental que en la época tiene el templo del Pilar, centro del fervor religioso de una parte importante de la población aragonesa, aspecto de gran trascendencia en una guerra calificada como Cruzada y altamente sensibilizado tras el bombardeo del templo por la aviación republicana enemiga en la noche del 2 al 3 de agosto de 1936.
También es importante el valor, en cierto modo también espiritual y, sin duda sentimental, aunque de signo opuesto, que daba a Zaragoza el hecho de haber sido hasta la primavera de aquel año la cabeza política del anarcosindicalismo, y una de las zonas más extensas de reclutamiento para afiliados a esa tendencia política. Zaragoza en manos enemigas, aplastada violentamente la oposición libertaria y confederal, hay allí muchos hermanos que «liberar» y muchos fusilados que vengar.
La posición estratégica de Zaragoza es clara. La suerte del 18 de julio ha dejado a Zaragoza en el límite de separación entre ambas zonas. Zaragoza es la clave.
- Desde Zaragoza se controla el frente desde los Pirineos a la comarca de Soria.
- Desde Zaragoza protege la retaguardia de La Rioja, Castilla la Vieja y Navarra.
- Cerrando el valle del Jalón se cierra el paso a los altos de Medinaceli y en consecuencia, también a Castilla la Nueva.
Sin la posesión de Zaragoza, la defensa de Huesca y Teruel resulta inviable.
Hasta ahora la presión de las columnas catalanas sobre Zaragoza ha sido continua pero desorganizada. Ahora el escenario cambia, las mejores fuerzas comunistas del frente de Madrid se van a trasladar a Aragón. Ahora se plantea una verdadera Ofensiva. Seco Serrano, en relación con la ofensiva que se va a desencadenar en este segundo verano de la guerra, dice que hará pasar
«a un primer plano el frente de Aragón». «Desde ahora, Zaragoza se convertirá en centro neurálgico fundamental de las operaciones».
Manuel Aznar:
«Zaragoza pasó, a partir de las fechas que vamos anotando, a ser la verdadera capital militar de España», oscureciendo incluso a Madrid».

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La traslación del centro de gravedad de la contienda desde el Centro a Aragón, tiene un componente y objetivo militar evidente. Pero también tiene un importante componente político.
El frente de Aragón ha sido un feudo catalán y valenciano. El anarcosindicalismo es la fuerza predominante. Pero su empuje va decayendo durante el primer invierno de guerra, y acabará sucumbiendo en la próxima primavera.
Su declive va acompañado del ascenso de otras fuerzas revolucionarias. Pero aun en el verano de 1937 los confederales y libertarios conservan todavía muchas unidades en los frentes. En tal situación una gran ofensiva sobre Zaragoza requerirá trasladar importantes efectivos de otros teatros de operaciones, principalmente del Centro.
En el frente de Madrid las mejores Unidades son comunistas:
- V Cuerpo de Ejército
- y Brigadas Internacionales.
Su mera presencia en Aragón será suficiente para neutralizar en las retaguardias el peso libertario. Si se llevan a cabo operaciones victoriosas, el peso comunista hará variar totalmente el equilibrio de la balanza política.
Hasta ahora los éxitos han sido escasos, poco hay que hacer para mejorar los resultados obtenidos hasta la fecha. El anarquista José Peirats, que considera «absurda» la operación sobre Zaragoza, escribe:
«Posiblemente fue escogido este frente para balancear el poder de las milicias anarquistas, acusadas de inactividad voluntaria y para acabar con su influencia en la retaguardia aragonesa. El pretexto de la operación facilitaría ambas cosas: el traslado al frente de Aragón de abundantes fuerzas comunistas y la destrucción de las colectividades revolucionarias»

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15MAY37. Crisis del Gobierno de Largo Caballero.
18MAY37. Constitución del Gobierno presidido por don Juan Negrín, con Indalecio Prieto en la nueva cartera de Defensa Nacional, que unifica los antiguos ministerios de la Guerra y de Marina y Aire.
En este Gobierno no hay representación anarcosindicalista. Hay
- dos ministros socialistas,
- dos comunistas
- y sendos representantes de los partidos de Izquierda Republicana, Unión Republicana, Esquerra Catalana y Nacionalista Vasco.
El predominio de la tendencia marxista extremista y antilibertaria queda asegurado, frente al escaso poder de los cuatro partidos republicanos.
Negrín es el hombre del régimen. Representa la flexibilidad y la fortaleza. La postura intransigente de ganar la guerra a toda costa y el talante transigente de plegarse a las circunstancias de cada día. «Circunstancias» que giran alrededor de la III Internacional, desde hace ya mucho tiempo sólo la U.R.S.S. sostiene de manera clara y efectiva al régimen “republicano” español.
Con Negrín el Poder se endurece y se centraliza de manera considerable. La Generalidad se ve privada del control del orden público en Cataluña.
Endurecimiento y centralización son absolutamente indispensables si se quiere lograr ese «Estado fuerte» republicano para ganar la guerra, que sea capaz de culminar la creación del Ejército Popular.
Remoción de obstáculos, uno tras otro.
- Fuera los anarcosindicalistas, no sólo dentro del Gobierno Central, sino también en el nuevo de la Generalidad, de finales de junio, donde el P.S.U.C., Partido Socialista Unificado de Cataluña, procomunista, reemplazará a los grupos confederales y libertarios.
- Fuera el P.O.U.M., Partido Obrero de Unificación Marxista, comunista heterodoxo y, por ello, contrario al marxismo oficial de la III Internacional, mes de julio.
- Fuera el Consejo de Aragón, dominado por los anarquistas de Joaquín Ascaso y sustituido por un gobernador general, apoyado por el llamado Frente Popular aragonés, mes de agosto.
Este es el camino.
Negrín y los extremistas fieles a la III Internacional, a los que seguirán muchos de la II antes adictos a Largo Caballero, tratarán de imponer una política rígida, fuerte y ordenada.
Se va a seguir la línea de acción preconizada desde el principio, desde el 18 de julio, por el comunismo español, contrario a las tendencias de un revolucionarismo caótico o simplemente infantil.
En el programa de lo que debe ser la España «republicana» figura, en primerísimo lugar, la creación a toda costa, de un Ejército también fuerte como el Estado. La creación de este nueva ejército ha tenido éxito en el Centro por la preeminencia comunista y desarrollo muy vario en los otros teatros de operaciones. Ha llegado el momento de que todos los Ejércitos sigan el ejemplo del Ejército del Centro.

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La decadencia de la Generalidad arrastra también al «Exercit de Catalunya», fuerza armada que, como el «Ejército de Euzkadi», estaba al servicio, no de la República propiamente dicha, sino de un Gobierno local y aparte. El «Exercit» estaba ya prácticamente muerto a golpes de la dura realidad adversa, llena de fracasos en el frente.
En abril la Consejería de Defensa de la Generalidad, Delegación del Frente de Aragón, Estado Mayor, 1ª Sección, dirá en una orden:
«Acordada la organización en Brigadas Mixtas, con arreglo a las plantillas formuladas por el Ministerio de la Guerra, de las fuerzas populares todas que en Cataluña y el frente de Aragón dependen de la Consejería, se realizará con arreglo a las directivas siguientes .. »
Es un primer paso, desde la propia Generalidad, hacia la efectiva militarización de las milicias y hacia el reconocimiento del Ejército Popular, tal como estaba concebido por el Ministerio de Defensa y el Estado Mayor Central.
Desde el 20 de febrero, existen las cinco Divisiones, con nombres políticos:
- «Ascaso”,
- «Carlos Marx»,
- «Lenin»,
- «Durruti»
- y «Jubert»,
- aparte de la Agrupación Alpina y la «Maciá-Companys».
Ya sabemos que estaban organizadas en Regimientos, con plantillas «sui generis» y no en Brigadas Mixtas como ordenaba el EMC de la República.
Con la nueva organización se mantienen las cinco las Divisiones, pero se numeraran de la 25 a la 29, con un total de 14 Brigadas Mixtas, y dos Brigadas autónomas o Columnas, correspondientes a la Alpina y a la «Maciá-Companys».
El paso definitivo será aquí la constitución del Ejército del Este. Su constitución no aparece ni en la Gaceta de la República ni en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, aunque luego se reconociese oficialmente su existencia.
Por un decreto firmado el 4 de mayo y publicado en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra, de día 6 de mayo, como continuación a otro que ordenaba el traspaso de «todos los servicios de seguridad pública en Cataluña al Gobierno de la República», se declara que a partir de esa fecha
«el Ejército del Este dependerá de modo inmediato del general de la cuarta división orgánica».
Por otras dos disposiciones cesaba en el mando de la DO el general Aranguren, siendo sustituido por el general Sebastián Pozas Perea.
El general Pozas tiene ahora el mando de todo el aparato militar: el del Ejército del frente y el administrativo y orgánico de retaguardia. Pozas elige como jefe de Estado Mayor al teniente coronel don Antonio Cordón y como comisario de Ejército a Virgilio Llanos, ambos comunistas. El camino de la transformación auténtica del Ejército del Este será largo.
El 12JUN37, al inicio de la ofensiva sobre Huesca, la Columna «Maciá-Companys» se ha transformado en División 30. En total Pozas cuenta con seis Divisiones y 17 Brigadas, ya según las plantillas oficiales.
De Norte a Sur aparece primero la Brigada autónoma CXXX y luego las Divisiones siguientes :
División 28.
- Mayor Jover (anarquista),
- con las Brigadas CXXV, CXXVI y CXXVII,
- establecidas desde los Altos Pirineos hasta Huesca.
División 29.
- Mayor José Rovira,
- envolviendo Huesca,
- con dos Brigadas: CXXVIII y CXXIX. La Dovisión es «poumista” y será pronto disuelta.
División 27.
- Mayor Trueba,
- con tres Brigadas CXXII, CXXIII y CXXIV,
- que cubren los subsectores de Tardienta, Robres y Alcubierre.
- División de matiz socialcomunista.
División 26.
- Mayor Sanz,
- tres Brigadas, CXIX, CXX y CXXI,
- que defienden los subsectores de Farlete, Monegrillo y Bujaraloz.
- Esta División es la antigua columna Durruti, anarquista.
División 25.
- Mayor Ortiz,
- con las Brigadas CXVI, CXVII y CXVIII,
- desplegada desde el Ebro a Segura de los Baños, con los subsectores de Azaila, Lécera y Azuara.
- División también de preponderancia anarquista.
División 30.
- Teniente coronel don Jesús Pérez Salas,
- con dos Brigadas, CXXXI y CXXXII,
- desplegada a la izquierda de la anterior hasta la sierra de Lidón, frente el pueblo de Rillo.
- Tendencia catalanista.
La artillería del inicial Ejército del Este es relativamente potente. Consta de
- 17 baterías divisionarias, ligeras o de montaña;
- seis de Ejército, pesadas;
- una Reserva General, con cuatro grupos, a tres baterías cada uno, todas ligeras, y uno que se llamaba «de costa” asentado alrededor de Huesca, con dos baterías ligeras y dos pesadas.
El esfuerzo que se realiza en movilización e instrucción es colosal y permitirá la creación de unidades de reserva. Ya se han llamado a filas diez reemplazos y son cinco las Divisiones en proceso de organización ya muy adelantado, con los números 31, 32, 33, 43 y 44, algunos de cuyos batallones tomarán parte en los combates de Huesca.
27JUL37. El Ejército del Este aparece estructurado en Cuerpos de Ejército, Divisiones y Brigadas. Se ha disuelto la División 29, poumista, reemplazada por la 31, al mando del mayor Navarro Marqués, comunista.
En total se dispone, contando con las reservas generales o locales, de tres Cuerpos de Ejército, 10 Divisiones y 31 Brigadas.

EJÉRCITO ESTE

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El Ejército del Este abarca el frente de Aragón hasta la sierra de Lidón, provincias de Huesca y Zaragoza y una parte de la de Teruel. El resto de la provincia de Teruel queda a cargo inicialmente de las columnas valencianas, Agrupación de Levante o Ejército de Operaciones de Levante, y luego del XIII Cuerpo de Ejército unidad autónoma con dependencia directa del EMC.
Aunque hubo también fuerte resistencia a la militarización fue menor que en las columnas catalanas.
En marzo se desarma la «Columna de Hierro» y se transforma inmediatamente en una Brigada Mixta más. A partir de aquí termina definitivamente la oposición de las fuerzas del frente turolense a organizarse militarmente.
A comienzos de JUL37, ofensiva republicana sobre Albarracín, el XIII Cuerpo de Ejército se encuentra al mando del coronel don Jesús Velasco Echave, como jefe de Estado Mayor el teniente coronel don Aurelio Matilla, reemplazado el 15 de julio por el teniente coronel don Enrique Casado Veiga. Puesto de mando en Barracas.
Las fuerzas que anteriormente defienden los llamados Sectores Norte, Centro y Sur han pasado a formar las Divisiones 39, 40 y 41. Las que se encontraban desplegadas a la izquierda del Sector Sur constituyen ahora la División 42.
El despliegue de estas Divisiones es el siguiente:
División 39.
- Teniente coronel Sánchez Ledesma.
- Desde Rillo a la línea Celadas-Cedrillas.
- Brigadas XXII, LXIV y XCVI, esta última en organización en retaguardia.
- Cuartel General en Cedrillas.
- Cuenta con cuatro baterías, una de ellas «antitanque» y otra en misión antiaérea.
División 40.
- Coronel don Manuel Pérez Salas.
- Desplegada a la izquierda de la anterior hasta la línea Villastar-Cubla.
- Puesto de Mando en Sarrión.
- Brigadas LXXXII, LXXXIV y LXXXVII.
- Dispone de tres baterías más una «antitanque».
División 41.
- Coronel Eixea Uribe.
- Desplegada a la izquierda de la 40 , llega hasta la línea Norte-Sur entre Bezas y Valdecuenca.
- Puesto de Mando en Torrebaja.
- Brigadas LVIII, LIX y LXXXIII; esta última en fase de organización.
- Cuenta con dos baterías.
División 42.
- Mayor Hernández Saenz.
- Desplegada hasta el pueblo de Bronchales, exclusive.
- Brigadas LIX, LX y LXI.
- Puesto de Mando en Cañete.
- Cuenta con una sola batería.

CE XIII

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En la retaguardia catalana y valenciana la política del presidente Negrín va a representar un cambio en la vida general con la consiguiente repercusión en el esfuerzo de guerra.
En primer lugar, cabe destacar el cansancio. La lucha no ha traído la revolución esperada y si grandes males, con un gran desorden sin beneficios. Cuando George Orwell regresa a Barcelona en abril de 1937, después de estar varios meses en el frente, encuentra la ciudad profundamente cambiada. Choca en su ánimo la apatía de todos, o casi todos, ante el hecho bélico mismo.
«La indiferencia general por la guerra era sorprendente y más bien odiosa. Escandalizaba a los que llegaban a Barcelona procedentes de Madrid e incluso de Valencia.» «Nadie quería perder la guerra, pero la mayoría deseaba, por encima de todo, que terminase. Esto se notaba en todas partes. Todo el mundo hacia el mismo comentario simplista: «Esta guerra es horrible, ¿verdad? ¿Cuándo acabará?» El frente «se había convertido en un lugar remoto y mítico, en el que los jóvenes desaparecían o no volvían»; lugar del que, al parecer, nadie quería acordarse, pese a que de lo que pasara en él dependía o no el triunfo de la revolución. Este volverse de espaldas a la guerra se había contagiado a las fuerzas armadas de retaguardia, antiguos milicianos, oficiales e incluso comisarios, ganados por un cierto espíritu clasista, que se delataba, imposible de todo disimulo, en la cuestión de la uniformidad. «El uniforme de la milicia y los monos azules casi habían desaparecido»; y los oficiales eran «Otros». Había muchos, y su diferenciación con la tropa saltaba a la vista, tras su impecable atuendo que recordaba el de los oficiales británicos.
Renacen en la existencia ordinaria los viejos hábitos, las antiguas diferencias: las clases sociales.
Continua Orwell:
«En los primeros meses de la revolución, quizá cargando la nota con exceso hubo muchos millares de personas que forzosamente decidieron ponerse un mono y gritar consignas revolucionarias para salvar la piel. Ahora las cosas volvían a la normalidad. Los restaurantes y los hoteles de lujo estaban llenos de gente rica que engullía las comidas más caras, mientras que para la población de clase obrera los precios de los comestibles habían aumentado enormemente, sin la menor equivalencia proporcional con el aumento de los salarios. Aparte de lo caro que estaba todo, había periódicas escaseces de tal o cual producto que, naturalmente, siempre afectaban a los pobres más que a los ricos. Los restaurantes y los hoteles no parecían tener grandes dificultades para conseguir lo que deseaban, pero en los barrios obreros las colas del pan, del aceite y de otros artículos de primera necesidad, alcanzaban centenares de metros. Antes, en Barcelona, me había llamado la atención la ausencia de mendigos; ahora eran muchísimos.»
El corresponsal de Pravda , Mijail Koltsov, pinta este panorama barcelonés desolador, con la escasez de víveres, desorden en la industria y grandes masas ociosas de la retaguardia:
«Pero ya antes de incorporarse al frente, estando aún aquí, en la retaguardia, todos estos millones de personas aptas para el trabajo pueden ayudar en la lucha. Cada par de manos es útil para la victoria. En Barcelona, incluso en los días de trabajo, resulta difícil abrirse paso a través de la muchedumbre ociosa. La gente llena los bulevares, las mesas de los cafés, o, simplemente, está sentada a la puerta de sus casas .. . Ahora la industria catalana no rinde ni la mitad de lo que podría rendir. Lo que produce dista mucho de ser, siempre, necesario al ejército … Los demagogos aprovechan todos los pretextos para ausentarse del trabajo organizadamente … En Barcelona, actualmente, se pasa más hambre que en Valencia, en Alicante y en Albacete. En el centro de una región agrícola fertilísima, al lado del Aragón rico en cereales, a la orilla del mar, resulta que no hay en suficiente cantidad ni pan, ni verduras, ni pescado, ni azúcar»
Por lo que respecta a la vida en Valencia, sigue acusando aún su tono de los primeros tiempos que dio lugar a la denominación de «Levante feliz» aplicada a la región. Antonio Cordón, futuro jefe del Estado Mayor de la gran ofensiva sobre Zaragoza, da este dibujo de Valencia
«Valencia no sentía aún suficientemente la guerra. Sus calles estaban en general muy animadas. Los numerosos organillos que entre chotis y pasodobles tocaban la Marsellesa, el himno de Riego y la Internacional parecía que les dieran aire de fiesta. Los cafés estaban atestados y entre los consumidores abundaban los milicianos y militares. Aunque la población crecía más y más no se sentía aún la escasez de víveres y en los hoteles se comía muy bien. Sólo algunos bombardeos del puerto y en algunas ocasiones los cañones de un barco de guerra, cuyos proyectiles caían en las calles, sembraban la alarma y recordaban a Valencia que se combatía en los frentes»
Para el presidente de la República, Azaña, el panorama valenciano era ya más pesimista:
«El Gobierno ha decretado la tasa de los artículos de comer. El alza es escandalosa y peligrosa. Por el momento, el efecto instantáneo ha sido que desaparezcan del mercado todos los comestibles. Ayer en Valencia no había nada que comprar. Por lo menos, en público. Porque la gente, en vez de ayudar al Gobierno denunciando a los ocultadores, los favorece y se aprovecha de ellos, con tal de obtener, cada uno para sí, lo que puede, a cualquier precio. Sin la cooperación general, la tasa encarecerá los víveres, y el que los consiga, no los hallará más baratos. Ignoro si el Gobierno dispone de los organismos regulares necesarios para evitarlo»
También en Valencia ha mejorado mucho el aspecto exterior de las fuerzas de la retaguardia, que contrasta con la lentísima militarización y mejora general de la organización de las fuerzas del frente. Koltsov, dice después de contemplar algún vistoso desfile militar :
«Las tropas tienen bastante buen aspecto, van bien vestidas y calzadas, uniformadas, con el armamento completo; las secciones de ametralladoras, con sus ametralladoras; los zapadores, con sus herramientas; los sanitarios, con camillas y botiquines de campaña. Los soldados parecen más graves; los oficiales quizá hacen excesiva ostentación de su nuevo menester, perciben las miradas del público y adoptan poses algo forzadas»

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A pesar de la deficiente y desfavorable situación en que se encuentran las fuerzas nacionales, en Barcelona existe fuerte temor a un posible ataque del enemigo sobre Cataluña. El temor existe tanto en ámbitos políticos como militares. El gran esfuerzo que se está volcando en fortificación es la demostración más clara. Los trabajos de fortificación, que se han iniciado en el primer verano de la guerra, continúan sin interrupción, mejorándose y multiplicándose las obras día tras día. Ahora con la militarización ya aceptada, los trabajos se intensificarán todavía más.
Al final de la primavera de 1937, la red de alrededor de Huesca es de gran densidad y a retaguardia se ha construido la llamada «Línea Durruti», que corta la carretera Huesca-Barbastro, apoyándose en los pueblos de Liesa, Velilla y Pueyo, entre otros.
Más al Sur están las líneas «Vorochilov» y «Lenin».
- La línea «Vorochilov» defiende Tardienta, y desciende hasta cubrir por el Oeste y el Sur el pueblo de Torralba de Aragón.
- La línea «Lenín» se encuentra al Este de la anterior y protege principalmente las localidades de Poleñino y Marcen.
Las dos cierran la dirección a Sariñena, Cuartel General de la División 27. El estado de los trabajos en estas líneas es desigual, pero ya cuentan con pozos de tirador, con empleo de hormigón.
Más a retaguardia aparece el gran alarde defensivo de Cataluña: la línea del Cinca.
Su construcción, pensada y proyectada a mediados de agosto de 1936 y comenzada al final de dicho mes, es la demostración de la falta de confianza en las propias fuerzas por parte del aparato político y militar catalán.
En junio de 1937 la obra se encuentra totalmente perfilada en sus directrices generales y terminada en muchos sectores.En un informe dirigido al CG de Franco se dice
«Es a la que mayor importancia conceden los rojos, y es la única verdaderamente organizada hasta el momento actual en la retaguardia del frente de Aragón». «Ha sido construida con gran abundancia de material y su mano de obra es perfecta.»
En la primera parte de su trazado, la línea se apoya en el Ara, afluente del Cinca, y sigue después por las márgenes oriental u occidental ya del Cinca.
Un informe de julio detalla el estado de las obras. La línea se divide en los sectores
- de Boltañá,
- Monzón,
- Fraga
- y Gandesa.
Al Norte del primer Sector, pleno Pirineo, las fortificaciones son escasas. Los puntos que se estiman fuertes tienen trincheras con nidos de ametralladoras, en ocasiones refugios y hasta algunos asentamientos para piezas de artillería ligera.
- Boltañá está poderosamente defendida desde Broto hasta Campodarve, para llegar al cual se había construido una carretera. A vanguardia hay obras con amplios refugios para tropas, dotados de agua, luz y teléfono.
- Obras parecidas se encuentran entre Aínsa y El Pueyo.
- Al Oeste del pueblo de El Grado las defensas son importantes: batería con casamatas de hormigón armado y refugios profundos, y una fuerte posición de infantería, con capacidad para 500 hombres, estando proyectadas otras fortificaciones importantes para cerrar el paso al pueblo de Benabarre, ya muy al este del Cinca.
- Más al Sur las obras pasan a la margen izquierda, Este, del rio. En Estada y Estadilla, se dispone de buen asentamiento para una batería de 105 y posiciones para mil hombres, con cuatro ametralladoras, todo a base de robustas construcciones de hormigón armado.
Las del Sector de Monzón vuelven a situarse en la orilla derecha del Cinca, Oeste, orientas principalmente a cerrar la progresión por la carretera Barbastro-Mozón.
- En las Lomas de Monzón, al Este de la carretera, se ha construido una posición muy fuerte, con trincheras y nidos de ametralladoras. El enmascaramiento es perfecto, se han hecho las plantaciones adecuadas para ocultar el terreno removido. Hay un buen asentamiento para batería de 105, con buena protección con hormigón. Los abrigos para el personal son sólidos y bien construidos. Los observatorios de la batería están unidos a la línea de piezas a través de un camino subterráneo.
- Inmediatamente al Norte, en Castejón del Puente, hay dos colinas cónicas, con trincheras en todo el contorno, nidos de ametralladoras y caminos ocultos.
- También alrededor de Selgua y protegiendo la carretera de Sariñena hay posiciones de características análogas a las anteriores: blindaje, caminos subterráneos, nidos de ametralladoras y abrigos a cubierto.
- Al sur de Monzón, en la orilla derecha del Cinca, los pueblos de Pomar, Estiche y Santa Lecina cuentan en sus alrededores con trincheras y nidos de ametralladoras.
- Los de Alcolea del Cinca, Chalamera y Ballovar, más la meseta que domina el de Ontiñena, cuentan con trincheras, nidos, refugios y un asentamiento para batería de 105.
- Las obras en la margen izquierda, Este, del río, alrededor del castillo de Monzón, y pueblos de Pueyo, Albalate, Osso y Almudáfar, tienen menos importancia.
- En conjunto, la línea del Cinca en el Sector de Monzón se encuentra en muy avanzado estado, se han llegado a construir caminos con macadam en Chalamera, Ontiñena y Alcolea.
El Sector de Fraga se considera el principal. Cierra la carretera directa Zaragoza-Lérida-Barcelona.
- A vanguardia de Fraga, al Oeste, se abren a ambos lados de la carretera una doble línea de trincheras en zig-zag, con ramales de comunicación, sobre 22 nidos de ametralladoras, alambradas y 16 pozos «antitanque», una masa de obras espectacular en estas fechas. En conjunto, las obras cubren un rectángulo de 6 por 3 kilómetros. Además, al Norte y al Sur hay otras fortificaciones de flanqueo, con tres asentamientos para baterías, dotadas de depósitos de munición y buenos refugios para personal.
- Al este del Cinca se han construido asentamientos para baterías de 155 milímetros y varias líneas de trincheras. Antes de llegar a Alcarraz, a unos 14 kilómetros de Lérida, se ha establecido una sólida posición para infantería.
Finalmente, Gandesa aparece defendida por una poderosa línea de posiciones de infantería, con asentamientos para baterías, desde desde Almatrech, al otro lado del Ebro, por Fayón, Puebla de Masaluca, Batea, Caseras y Horta, y luego al Sur, en la sierra de Puig Caballé, obra esta última importantísima, auténtico reducto.

Obra derivada de Mapas Generales IGN
En el bando nacional la defensa del valle del Ebro continúa a cargo del V Cuerpo de Ejército, al mando del general Ponte. El Cuartel General continúa en Zaragoza . Jefe de Estado Mayor el coronel don Darío Gazapo.
La orden general de 20 de mayo reorganiza el V Cuerpo, que constará de tres Divisiones, las 51,52 y 53, y dos Brigadas independientes. La División 53 o de Soria, no participará en estas operaciones.
La División de Aragón 51.
- Al mando del general Urrutia,
- Cuartel General en Ayerbe.
- Con las Brigadas I, coronel Caso, en Jaca,
- y II, coronel Ruiz, en Ayerbe.
La División de Aragón 52.
- Al mando del general Muñoz Castellanos,
- Cuartel General en Calatayud.
- Brigada I, coronel Sueiro, en Cariñena,
- y II, coronel Perales, en Calamocha.
La Brigada Mixta de Posición y Etapas.
- Al mando del coronel Civera,
- con su Cuartel General en Zuera.
La Brigada Móvil.
- Al mando del teniente coronel Galera,
- Cuartel General en Zaragoza.
- Se organiza en dos Medias Brigadas, a las órdenes de los comandantes Amado y Pueyo.
- Constituye la reserva general del Cuerpo de Ejército.
Según la misma orden, cada División cuenta con 14 unidades tipo batallón y algunas compañías, un escuadrón de sables y pelotón a caballo de armas automáticas, dos grupos de 75 y uno de 105, un batallón de Zapadores y unidades auxiliares.
La Brigada Móvil dispone de 10 unidades tipo batallón, tres escuadrones, 11 baterías, un batallón de Zapadores y Transmisiones.
La Brigada Mixta de Posición y Etapas, sus efectivos aproximados corresponden a 11 batallones y cuatro baterías.
Como tropas afectas al Cuerpo de Ejército, se dispone de dos batallones, un grupo de artillería antiaérea y una agrupación de pontoneros.
En definitiva, las Divisiones son más que Divisiones, y las Brigadas más que Brigadas. Evidentemente, con el tiempo la 5ª División orgánica se ha ido reforzando. Ya dispone de 51 batallones y unas 30 baterías. Y también ha mejorado mucho la calidad militar de las Unidades. Hasta el momento todas las ofensivas enemigas han podido ser rechazadas a pesar de que cada vez son más duras y peligrosas.
Los efectivos del V Cuerpo, según estadillos de 19 de mayo, son los siguientes:
- División 51, 16.614 hombres;
- División 52, 16.240;
- Brigada Mixta de Posición y Etapas, 5.132;
- Brigada Móvil, 7.815.
Total general: 45.801.
El 10 de junio, se organiza el Ejército del Centro, general Saliquet. Queda formado por tres Cuerpos:
- el V (Aragón),
- el VII (Castilla la Vieja)
- y el I (Castilla la Nueva).
El V se extiende
«desde los Pirineos al Tajo (Molina de Aragón), pasando por Teruel ».
Sigue al mando del general Ponte, con las mismas Divisiones y Brigadas, salvo la División 53 de Soria, que pasa a formar parte del VII Cuerpo.

CE V NACIONAL

REORGANIZACIÓN
División de Aragón número 51
Infantería: dos Regimientos (Galicia núm. 19 y Valladolid núm. 20), seis banderas de Falange (I, III, IV, VI, IX y X), dos tercios de Requetés (el navarro de «Doña María de las Nieves» y el aragonés «Doña María de Molina“ (figura en ZO TERUEL EN LA DIV 52), una compañía de Esquiadores, y los llamados Voluntarios del Valle de Tena y Voluntarios de Santiago de Huesca.
Caballería: un escuadrón de sables con un pelotón de armas automáticas (Regimiento de Castillejos).
Artillería: dos grupos de 7,5 centímetros (del 9º Ligero), un grupo de 10,5 centímetros (del 10º LigeroJ y una batería de ametralladoras de posición y apoyo de 8 mm. (del 9º Ligero).
Ingenieros: un batallón de Zapadores (de la Agrupación núm. 5), un batallón de Trabajadores y una compañía y sección de Transmisiones.
División de Aragón número 52
Infantería: dos Regimientos (Aragón núm. 17 y Gerona núm. 18, seis banderas de Falange (II, V, VIII, XI, XII y XIII), dos tercios de Requetés («Santiago» y «Almogávares»), más la compañía de «Montserrat», las llamadas «Guerrillas Aguado» y los «Voluntarios de Teruel».
Caballería: un escuadrón de sables con un pelotón de armas automáticas (del Regimiento de Castillejos).
Artillería: dos grupos de 7,5 centímetros (del 9º Ligero), un grupo de 10,5 centímetros (del 10.• Ligero), dos baterías de ametralladoras de posición y apoyo de 8 milímetros (del 10º Ligero) y una batería pie a tierra, del 10º Ligero.
Ingenieros: un batallón de Zapadores (de la Agrupación núm. 5), un batallón de Trabajadores y una compañía y una sección de Transmisiones.
Brigada Móvil
Primera Media Brigada: un batallón del Regimiento de Carros, la Bandera de la Legión «General Sanjurjo», dos tabores de la Mehal-la de Tetuán número 1 y la bandera de la «Guardia Imperial».
Segunda Media Brigada: un batallón motorizado del Regimiento de Carros, la. II bandera de la Legión, un Mehal-la Jalifiana del Rif número 5, fuerzas diversas de Asalto de Zaragoza, dos compañías de Requetés del Tercio «del Pilar» y dos compañías del batallón «Calvo Sotelo» y la XIV bandera de Falange.
Caballería: dos escuadrones de sables, con un pelotón cada uno de armas automáticas (números 1 y 2 del Regimiento de Castillejos número 9) y un escuadrón de armas automáticas del Regimiento de Castillejos.
Artillería: un grupo 7,7 centímetros (tres baterías), un grupo de 7,5 (3ª, 5ª y 9ª baterías del Regimiento Ligero número 9, un grupo de 10,5 (5ª y 8ª baterías del Regimiento Ligero número 10), una batería de 15,5 más una sección, del Regimiento Ligero número 10, una batería de 10,5 de Montaña, más una sección y una batería de ametralladoras de 8 milímetros (del Regimiento Ligero número 9).
Ingenieros: un batallón de Zapadores motorizado (el III de la Agrupación número 5).
Transmisiones: una compañía de telefonía y óptica y una sección de Radiotelegrafía.
Brigada Mixta de Posición y Etapas
Fuerzas de Posición: dos batallones, II y III de línea del Regimiento de Carros número 2, ocho escuadrones pie a tierra del Regimiento de Castillejos número 9, tres baterías pie a tierra del Regimiento Ligero número 9, una batería de Ametralladoras de Posición del Regimiento Ligero número 9, seis baterías pie a tierra del Regimiento Ligero número 10, tres unidades de fusiles del Regimiento de Pontoneros, una compañía pie a tierra de Intendencia, tres compañías pie a tierra de Sanidad, un batallón de «Acción Ciudadana“, la VII bandera de Falange, una batería de ocho cañones de 9 cm. (bronce), una sección de tres morteros de bronce de 9 cm., dos baterías de obuses de bronce de 15 centímetros y una sección de sección de obuses de bronce de 15 centímetros.
Fuerzas de Etapa (en realidad, no combatientes) : restos de «Acción Ciudadana», Segunda Línea de Falange, Segunda Línea de Requetés, personal de la Comandancia de la Guardia Civil del territorio del Ejército, personal de vigilantes de carreteras y personal del Servicio Forestal.
Otras tropas afectas al Cuartel General del Cuerpo de Ejército.
Infantería: los batallones de Reserva número 51 y 52.
Artillería: Grupo de artillería Antiaérea.
Ingenieros: Agrupación de Pontoneros.

Obra derivada de Mapas Generales IGN
Las operaciones de las fuerzas catalana y valencianas en el frente de Araqón tienen una primera etapa expansiva, es la que se inicia inmediatamente después del 18 de julio con la invasión de Aragón. Esta primera etapa concluye en el mes de noviembre de 1936, con la fijación, más o menos, del frente.
A partir de aquí estas columnas pierden la iniciativa estratégica. Sólo se llevan a cabo combates locales para mejorar la situación particular de un determinado punto o sector, y ofensivas, también locales, con carácter de distracción, con el objeto de contrarrestar la presión de las fuerzas nacionales en otros teatros de operaciones. Este contexto se encuadran las ofensivas realizadas sobre
- Teruel de finales de 1936, en apoyo al frente de Madrid,
- y los ataques sobre Huesca y Teruel de abril, con la misión de contrarrestar la ofensiva nacional en Vizcaya.
En esta segunda etapa, las operaciones continúan a cargo de fuerzas en general de muy escasa calidad. No se dispone de otras mejores.
Por su importancia deben tenerse presentes dos ofensivas republicanas en particular,
- las operaciones sobre Huesca, del 12-19JUN, en apoyo a la defensa de Vizcaya,
- y la ofensiva sobre Albarracín, 07JUL-24AGO, en apoyo a Brunete.
En las operaciones sobre Huesca habrá gran esperanza pues supone la entrada en combate de las nuevas estructuras creadas derivadas de las reorganización iniciadas en los Ejércitos del Este y de Levante.
A partir del mes de junio de 1937, las operaciones van a tomar un carácter distinto, la guerra en el frente de Aragón va ser diferente y más peligrosa para el mando nacional.
Se entra en una nueva etapa con la gran ofensiva sobre Zaragoza, que se iniciará el 24 de agosto de 1937.
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