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“Imágenes procedentes de los fondos de la Biblioteca Nacional de España”
IMPRESIÓN PERSONAL.
El nacionalismo vasco es independentista; se aliará con quien sea capaz de ofrecerle la mejor salida a sus objetivos. Por decirlo de alguna manera se mantendrá al lado de la República siempre y cuando la República sea útil para satisfacer sus intereses; finalmente ni los nacionalistas serán útiles a la República ni la República a los nacionalistas.
No todos los vascos son nacionalistas, hay muchos socialistas que no son nacionalistas y los mismos nacionalistas son en su mayoría conservadores y profundamente religiosos, aspectos poco compatibles con el pensamiento del aliado por el que se decantan.
Los nacionalistas no combatirán por la República y en general supondrán un autentico problema para el Mando republicano. Y los “vascos” no lucharán en el frente con convicción contra las columnas nacionales a las que se enfrenten.
En estos primeros momentos el nacionalismo se mantiene con el Gobierno pero no participa de forma activa en la lucha.
La iniciativa caerá en manos nacionales que, con mejor organización general y sobre todo militar, se impondrá con rapidez, empleando en los primeros momentos reducidas columnas formadas en su mayor parte por voluntarios sobre todo requetés y ya algunos falangistas, todos perfectamente encuadrados en unidades militares.
Una primera línea de fijación del frente se establecerá con rapidez y en ambos bandos se iniciará un potente proceso de organización y aumento de la fuerza.

“Imágenes procedentes de los fondos de la Biblioteca Nacional de España”
El Alzamiento supuso el derrumbamiento del Estado republicano oficialmente establecido.
Se produce un desplazamiento total del Poder. De los partidos y grupos de filiación burguesa izquierdista, el poder pasa a otros de carácter revolucionario y proletario, que acentuarán con la guerra su extremismo.
En Vizcaya y Guipúzcoa, entre los bandos Gobierno y sublevados, aparece el Nacionalismo Vasco que las circunstancias llevarán a enrolarse en la línea opuesta a su propia ideología.
La idea matriz del Nacionalismo Vasco nace en la mente de Luis de Arana y Goiri, concentrándose en el Estado llamado «Euzkadi», libre totalmente de España y Francia. La idea la pone en marcha su hermano Sabino. Se constituye el Partido Nacionalista Vasco, independentista, religioso y de derechas. En los meses cruciales que preceden a la guerra se encuentra al frente del mismo José Antonio de Aguirre y Lecube. Se ha desgajado del partido el grupo de Acción Nacionalista Vasca, fundado por Anacleto de Ortueta, de matiz izquierdista y con pocos seguidores.
El PNV establece un primer objetivo: la concesión de un Estatuto secesionista. Alberga la esperanza de obtenerlo de las fuerzas del Frente Popular y no lo duda demasiado en el momento más dramático de nuestra historia contemporánea. La decisión se adopta en Bilbao en la noche del 18 al 19 de julio, por el supremo organismo político del Partido, el «Euzkadi-Buru-Batzar», . Era tajante y suponía un verdadero salto en el vacío, que planteará angustiosos problemas interiores de conciencia y violentas situaciones externas de convivencia. La radio de Bilbao daba el mismo 19 de julio una nota de dicho organismo que se publicaría al día siguiente en la Hoja Oficial del Lunes, y el 21 en la prensa diaria: La nota dice
Ante los acontecimientos que se desarrollan en el Estado español, y que tan directa y dolorosa repercusión pudieran alcanzar sobre Euzkadi y su destino, el Partido Nacionalista Vasco declara, salvando todo aquello a que le obliga su ideología, que hoy ratifica solemnemente, que planteada la lucha entre la ciudadanía y el fascismo, entre la República y la monarquía, sus principios le llevan indeclinablemente a caer al lado de la ciudadanía y de la República, en consonancia con el régimen demócrata y republicano que fue privativo de nuestro pueblo en sus siglos de libertad.
El Nacionalismo Vasco elige el bando que más se aleja de su ideología.
Hay resistencia en las masas del Partido a tomar las armas, aunque se haya tratado de encubrir. Aquélla no era su guerra, y sólo las promesas de la concesión inmediata del Estatuto, podía justificar la decisión adoptada. Cuando se promulga el estatuto, el 1 de octubre, el Nacionalismo Vasco queda totalmente entregado a la defensa de un Estado. Pero los representantes de los sectores más extremistas tenían abrumadora mayoría sobre los últimos restos de un republicanismo izquierdista burgués. Muchas discrepancias ante los graves problemas que se avecinan.
Hasta la llegada del Estatuto, los nacionalistas se mantienen pasivos. Se perderá Guipúzcoa.

Obra derivada de Mapas Generales IGN
Se parte de los resultados obtenidos en las elecciones de febrero de 1936.
El Partido Nacionalista obtuvo mayoría en Guipúzcoa y en Vizcaya-provincia, pero no en Bilbao. Las actas restantes fueron para los candidatos del Frente Popular.
En Bilbao y en las zonas industriales y mineras vecinas dominan los socialistas, de la rama de Indalecio Prieto. Pese a que desde 1934, el socialismo español se ha radicalizado de modo rápido, el vizcaíno conserva una cierta moderación.
El Partido Comunista viene creciendo a costa del socialismo. El anarcosindicalismo y el comunismo heterodoxo del P.O.U.M. tiene escasa fuerza.
De los partidos burgueses republicanos sólo Izquierda Republicana tiene cierta representación en Bilbao.
En Guipúzcoa, el partido socialista es importante en San Sebastián, Irún y Tolosa, en Eibar es mayoritario, con fuerte influencia en Mondragón y Zumárraga. También de la facción de Indalecio Prieto.
Pasajes es predominantemente dominio comunista y anarcosindicalista. Los comunistas se encuentran perfectamente organizados y en crecimiento. Los anarcosindicalistas con acción decidida, audaz y en todo momento violenta, se harán con el armamento de los cuarteles de Loyola.
Izquierda Republicana, sólo tenían alguna significación en San Sebastián, Eibar e Irún.

Obra derivada de Mapas Generales IGN
En Guipúzcoa aparecen las tradicionales Juntas de Defensa. Serán tres.
- El 20JUL se constituye la Junta de Defensa de Guipúzcoa , en Loyola. Presidente el socialista Miguel Amilibia. Su jurisdicción se extiende desde la frontera al valle del Oria incluido. La forman varias Comisarías o Consejerías, al frente de la de Guerra el comunista Jesús Larrañaga y de la de Orden Público, inicialmente, el nacionalista Monzón. La cuestionada actuación del gobernador civil, el republicano Artola Goicoechea, hace que se pierda inmediatamente toda sombra de autoridad, es sustituido el 7 de agosto por el teniente Ortega.
- La Junta de Defensa de Eibar. Presidida por Juan de Toyos, socialista. Con jurisdicción hasta Motrico, al Norte, y Mondragón y Zumárraga al Sur, dominando todo el valle del río Deva.
- Ya en el mes de agosto, se constituye la Junta de Defensa de Azpeitia, con Manuel Irujo al frente y de carácter preponderantemente nacionalista. Cubrirá el intervalo geográfico creado entre las dos anteriores.
En Vizcaya, en los momentos iniciales, la situación queda bajo el control del gobernador civil, el socialista Echevarría Novoa. Aquí aparecen las Comisarías y Delegaciones, de dudosa eficacia, por lo que el 12 de agosto, se crea la Junta de Defensa de Vizcaya, con diez consejerías, lo que suponía ya un principio de estructuración política. La Junta está presidida por el propio Echevarría, que se encarga también de Gobernación. Al frente de Guerra queda el socialista Paulina Gómez. Ya se detectado la necesidad imperiosa de aunar esfuerzos.
En Madrid, por motivos diversos, se ve conveniente tener a su favor un grupo conservador y católico. Comienzan los primeros sondeos para integrar a los nacionalistas vascos en el Gobierno de Largo Caballero, formado el 4 de septiembre. El Nacionalismo exige como condiciones contar con el Estatuto y con un Gobierno autónomo. Exigencias que serán satisfechas el 1 y 7 de octubre.

Obra derivada de Mapas Generales IGN
El primer comandante militar del territorio dominado por la Junta de Guipúzcoa, tras de ser destituido y después ejecutado el coronel Carrasco Amilibia, es el comandante de Estado Mayor don Augusto Pérez de Garmendia. Cae prisionero del enemigo el 28 de julio y es reemplazado el 4 de agosto, por el comandante de Caballería don Antonio Sanjuán Cañete, que contará, como jefe de su Estado Mayor con el comandante de Ingenieros y también de EM don Alberto Montaud, encargado accidentalmente hasta entonces de la Comandancia.
En la Junta de Azpeitia , el primer comandante militar es el capitán de Intendencia don Cándido Saseta. En la Comandancia de Azpeitia se crean las milicias del Partido Nacionalista, los «gudaris», que tendrán papel fundamental.
No se dispone de datos sobre jefes militares de la Junta de Eibar.
La Comandancia de Militar de Vizcaya, al mando del coronel Fernández Piñerúa. Está comandancia será la que disponga de mayor número de militares profesionales, lo que permite los distintos sectores del frente cuenten pronto con los necesarios mandos. Pronto dispondrá de una Dirección de Operaciones, a cargo del capitán Modesto Arambarri, verdadero mando supremo militar vizcaíno.
La gran dispersión organizativa no puede dar ningún resultado positivo.
El 12 de septiembre tiene lugar el nombramiento del recién ascendido capitán de Estado Mayor don Francisco Ciutat como Jefe de Operaciones del Norte de España. El nombramiento se ha hecho por el ministro de la Guerra desde Madrid y es aceptado por todos.
La situación es angustiosa y relama este tipo de medidas.
En Guipúzcoa Artola, y pronto Ortega, como gobernadores civiles, y Pérez de Garrnendía y Sanjuán como gobernadores militares y verdaderos jefes de operaciones, aparte del consejero de Guerra Larrañaga, disponen desde el primer momento de gran parte de la Guardia Civil, con sus jefes naturales, entre ellos el teniente coronel don Saturnino Bengoa y el comandante don Mauricio García Ezcurra, que han logrado controlar la difícil situación inicial, obligando a los semisublevados de los cuarteles de Loyola a pasar a la defensiva.
Los carabineros, en el asedio de los cuarteles, y los de Asalto, en las luchas dentro de San Sebastián, también desempeñan un importante papel.
Una vez rendidos los cuarteles, el personal afecto será quien maneje las piezas de artillería del Regimiento Pesado y de los fuertes de San Marcos y Choritoquieta. Los milicianos constituyen el núcleo más importante numéricamente.
Ramón Salas
«En las columnas donostiarras se mezclan en forma heterogénea carabineros, guardias civiles, guardias de Asalto, miqueletes y milicianos marxistas y cenetistas».
Predominan los marxistas de las M.A.O.C. (Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas) y los anarcosindicalistas, ya que los nacionalistas se mantuvieron, en un primer momento, prácticamente pasivos
La situación general es desordenada, tendiendo a caótica.
El comandante Sanjuán escribe
«La demagogia y la iniciativa individual era lo que imperaba en todas partes. Las autoridades, los dirigentes del Frente Popular y los llamados responsables no podían mantener el control de las masas. Los comunistas y los anarquistas eran los elementos más peligrosos. Los republicanos no pintaban nada, y los nacionalistas vascos hacían vida aparte».
Es difícil hablar aquí de organización de unidades y de sectores del frente. Sanjuán
Los oficiales profesionales del Ejército fueron utilizados, algunos en los que se creyó tener confianza, para el mando de grupos, o mejor dicho, para el mando de sectores. A sus órdenes no había oficiales ni suboficiales. Los grupos «aumentaban y disminuían sin una razón o motivo que lo justificase». Nunca sabía el jefe del sector de cuántos hombres disponía.
Situación parecida en los altos niveles. Sanjuán describe la ineficacia, y más aún el entorpecimiento que suponía para la dirección de las operaciones, la actuación de la Junta de Guipúzcoa. Los servicios funcionaban separadamente, sin coordinación alguna; en las reuniones de la Junta, rara vez se hablaba de algo útil y la guerra no interesaba; se daban órdenes contradictorias .
A pesar de todo, el comportamiento de estas milicias es aceptable. En algunos momentos excepcional, como en la defensa de la línea del Bidasoa. Pronto destaca un jefe: el comunista Manuel Cristóbal Errandonea.
En Vizcaya no se produce el desorden general de la situación militar de San Sebastián. No se ha sublevado ninguna unidad del Ejército o de orden público y la presencia del anarquismo dentro de las milicias tiene menor peso. Los militares profesionales eran muchos y práticamente todos los mandos se opusieron al Alzamiento: coronel Piñerúa, tenientes coroneles Vidal, lrezabal, Colina y Royán, comandantes Aizpuru y Muntaner y capitanes Arambarri y Guerricaechevarría. Son detenidos varios oficiales del batallón de Montaña «Garellano », algunos son puestos en libertad y otros fusilados.
El 8 de agosto, se constituyen las milicias nacionalistas. Los dirigentes de la Comandancia de Azpeitia hacen un llamamiento general a todos los afiliados al Partido, a fin de constituir la «Euzko-Gudarostea», el Ejército vasco. Las dirige un Comité de Guerra, al frente del cual figurarían, entre otros, tres diputados: Manuel de Irujo, Telesforo Monzón y José María de Lasarte. Como técnico militar, el capitán Saseta.
Durante la campaña de Guipúzcoa las milicias nacionalistas ejercen un papel prácticamente pasivo. Según el comandante Sanjuán
«la guerra no llegó para los gudaris hasta la provincia de Vizcaya», siendo en Guipúzcoa su actuación débil, por no decir nula, y no alterándose esta situación sino cuando Indalecio Prieto maniobró eficazmente para que se les concediese, en firme, el Estatuto de autonomía .

Obra derivada de Mapas Generales IGN
En las elecciones del 16 de febrero de 1936, las fuerzas conservadoras en Navarra logran todas las actas de diputado y en Álava obtienen mayoría de votos.
Casas de la Vega considera que en los primeros momentos de la guerra
«la contribución voluntaria de la 6ª División Orgánica, o lo que es lo mismo, de Castilla la Vieja, Álava y Navarra al Alzamiento, es auténticamente excepcional».
Ya en la primavera de 1936, había unos 10.000 requetés organizados, entre Navarra y Álava.
El aspecto más destacado en la colaboración del voluntariado navarro-alavés durante la campaña es la aceptación inmediata de la disciplina militar, lo que facilita la formación de Unidades, su instrucción y su empleo en el campo de batalla. Será característica fundamental y diferenciadora del campo contrario. Algo similar ocurre con los afiliados a Falange Española.
Los grupos de voluntarios se integraron inmediatamente en las unidades regulares del Ejército, completando plantillas. Con los restantes se constituyen unidades propias, inicialmente con cierta improvisación, pero en general bajo mandos profesionales.
Pronto adquirirían una indudable capacidad combativa.
El fracaso del Alzamiento en Vizcaya y Guipúzcoa impidió a Mola contar con la colaboración de los grupos afines a los aquí señalados que existían en dichas provincias. De la misma manera, la República pierde los grupos extremistas existentes en Alsasua y varios pueblos de la ribera navarra.
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