3 El socorro nacional a Oviedo: 0. El socorro nacional a Oviedo (29 julio a 19 octubre 1936)

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Centro Geográfico del Ejército. Guía Militar de Carreteras, CG del Generalísimo 1939

Maniobra nacional arriesgada y excepcional.

En estos momentos de la guerra los objetivos estratégicos prioritarios de Franco son Madrid y el socorro de Oviedo y en su beneficio ha detenido otras operaciones en otros frentes principalmente Vizcaya y Aragón.

El mando nacional dispone de fuerzas militares muy reducidas pero perfectamente encuadradas y mandadas; el bando republicano cuenta con una masa formidable de milicianos bien armados pero deficientemente organizados y mandados.

En el bando nacional existe una dirección única de la guerra; en el bando republicano existe una tensión permanente en este punto tan absolutamente  determinante en los resultados de un conflicto. En el Gobierno de la República el Ministerio de Defensa y el Estado Mayor Central luchan con todas sus fuerzas por conseguir esa unidad de mando en todos los aspectos, operaciones, organización, logística, etc, que no lograrán a lo largo de la guerra. En estos momentos, Gobierno de la República, Generalidad de Cataluña, nacionalistas vascos (en breve Gobierno Vasco) y, en la ZO que nos ocupa, Belarmino Tomás, con su Junta Soberana, toman medidas en función de sus particulares intereses y objetivos.

El traslado de parte de la Flota del Mediterráneo al Cantábrico para fortalecer la idea de apoyo del Gobierno a la guerra en el Norte, fue un error estratégico dramático. Permitirá a la reducida flota nacional lograr un dominio temporal del estrecho que abrirá el estrecho al paso de la masa principal del ejército de Marruecos; parte de estas selectas unidades se verán combatiendo en Asturias en un tiempo corto, en un momento crítico de las fuerzas en línea y con efectos decisivos en los combates finales.

A la superioridad operativa de las reducidas columnas gallegas los milicianos asturianos opondrán una resistencia tenaz, llevarán a cabo ataques y contraataques continuos que harán que el avance nacional sea lento y con alto número de bajas.

El cerco de Oviedo se romperá pero la situación táctica del estrecho “corredor”/”pasillo” que se cree será muy complicada. Las fuerzas republicanas no dejarán ni un momento de actuar sobre los flancos de ese estrecho corredor, con la intención de cortarlo y provocar el colapso de defensa y recuperación de Oviedo.

“Imágenes procedentes de los fondos de la Biblioteca Nacional de España”

El recuerdo del «Octubre rojo» se extiende en Asturias de manera absoluta. Se mantendrá hasta la total desaparición del Frente Norte. Consecuencia inmediata: la visión y la comprensión de la lucha entablada como un hecho revolucionario, como un «segundo Octubre». La situación se tratará como una continuación de la revolución del 34. Las fuerzas de López Ochoa han sido reemplazadas ahora por las Columnas gallegas y leonesas. Los organismos políticos que aparecen tendrán un carácter netamente extremista.

Al producirse la sublevación surgen dos organismos políticos.

  • El Comité Provincial del Frente Popular, radicado hasta entonces en Oviedo, se reconstituye en Sama de Langreo bajo la presidencia de Belarmino Tomás, con el nuevo nombre de Comité Provincial de Asturias. En él dominaban preponderantemente los socialistas, siendo delegado o comisario de Guerra González Peña. El verdadero jefe militar es en un primer momento el coronel don José Franco Mussió, director de la Fábrica de Trubia.
  • Paralelamente, en Gijón se constituye el Comité de Guerra, presidido por Segundo Blanco, de carácter preponderantemente anarcosindicalista. Este Comité extiende su zona de acción desde Avilés a Villaviciosa y su objetivo inicial es la ocupación de los cuarteles de Gijón sublevados. Blanco nombra comandante militar de Gijón al comandante don José Gállego Aragués, con la misión de sofocar esas resistencias.

El Comité de Sama de Langreo se extenderá por el resto del territorio no gobernado por el Comité de Gijón.

Además de estos principales, se constituyen Comités en todos los pueblos asturianos. Para ordenar la situación se promulga el decreto de 29 de septiembre, por el que se nombra Gobernador de Asturias y León, con residencia en Gijón, a Belarmino Tomás, que a la vez preside el Consejo Provincial del Frente Popular de Asturias y León, apoyado en los partidos Izquierda Republicana (papel era simbólico), Socialista y Comunista, F.A.I. y C.N.T.(anarcosindicalistas) y U.G.T. (socialista), Juventud Libertaria (anarcosindicalista) y Juventud Socialista Unificada (comunista).

El Consejo está formado por una Comisión Ejecutiva y varias Delegaciones. La Comisión entiende exclusivamente de asuntos de guerra. Las Delegaciones desempeñan el papel de pequeños ministerios. Los puestos superiores son ocupados por los dos jefes principales de la revolución de octubre.

  • Belarmino Tomás como Delegado General del Gobierno de la República, Gobernador del territorio asturiano, jefe del Comité Provincial y presidente de la Comisión Ejecutiva.
  • González Peña, como jefe de operaciones y Comisario General.

El Comité de Guerra de Gijón subsiste hasta muy entrado el otoño.

El número de jefes y oficiales leales al Gobierno es alto. Destacan en estos primeros meses de la guerra, el coronel Franco Mussió, el teniente coronel Gállego Aragüés y el comandante Ayza Borgoñós.
Salas Larrázabal da algunos nombres más:

  • Huidos de los cuarteles de Gijón: capitán Hernández del Castillo y teniente Frías.
  • Destinados en la fábrica de Trubia: coronel Franco Mussió, comandantes Espiñeira y Sanz Ramírez de Vergel, capitanes Bonet Malina, Franco Soto, Saenz de Cenzano, González Reguerín, Revilla de la Fuente y Flórez García, aparte de otros de menor graduación.
  • Otros oficiales de Infantería: comandantes Sánchez Paredes y Bertrand Gasset, capitanes Suárez Alvarez, Abad López, Ramos de Tena, Abad Martínez, Carón Alcázar, Martínez Coll, Gómez Rodríguez, Ribera Fernández, Rodríguez Fernández, López Fernández de Castañeda y Villaverde Labandera, y otros oficiales subalternos.
  • Oficiales de otras armas: capitán de Ingenieros Sanmamed Giráldez, capitanes de Intendencia Navarro Aldea y Fernández Martínez y teniente Francisco Lluch («tal vez el más popular de los militares profesionales »,«miembro del partido comunista, el agit-prop se encargó de forjar a su alrededor una leyenda».
  • Oficiales de Orden Público: teniente coronel de la Guardia Civil Díaz Carmena, y teniente Caludio Martín Barco, del cuerpo de Carabineros, que llegaría a mandar en Aragón un Cuerpo de Ejército.

Hay mandos pero, salvo el grupo de Asalto de Gijón y cuatro compañías de carabineros, en Asturias se carece de unidades regulares.
La base de los combatientes la proporciona el elemento civil, las fuerzas de milicias, las más capacitadas de toda España y que cuentan con una fuerte tradición revolucionaria.

Los milicianos se agrupan, generalmente, por razón de su localidad de origen e ideología política o filiación sindical. A a su frente se coloca un dirigente político o un militar profesional, cuyo mando queda totalmente mediatizado.

En fecha no precisada, aparece como asesor el ruso Dambrosky.

A la instrucción y organización miliciana se da un carácter particular. Se crean en un primer momento las unidades «línea» y «grupo», más adelante la «columna», con sus mandos respectivos. También aparecen compañías y batallones, pero no existe una coordinación técnica de esfuerzos y una disciplina a la manera clásica. Esa ausencia se cree compensada con el número y la calidad de los milicianos, su sentido intuitivo de la guerra y la posesión de coraje y fe en el triunfo.

La masa de combatientes es muy numerosa, dura para el combate, con la experiencia adquirida en la «Revolución de Octubre.

El armamento es amplio. Procede en primer lugar de los escondites donde se han guardado las armas de «Octubre»; probablemente más de 10.000 fusiles y mosquetones, varios centenares de armas automáticas y semiautomáticas y hasta algunos cañones ligeros. El procedente de los asaltos a los cuarteles de Gijón y a los puestos de la Guardia Civil, de los guardias de Asalto de Gijón, de los carabineros, de la fábrica de Trubia y el enviado desde el extranjero a través del puerto de El Musel (material francés, belga, mejicano y checo). Desde el primer momento se cuenta con numerosas armas automáticas y muchas piezas de artillería. También, con abundantes camiones blindados, de efecto más moral que material. La acción artillera, a cargo de los oficiales de Trubia, es eficaz. También es importante la Aviación disponible, con empleo frecuente, y en ocasiones casi constante, que hace muy difícil el avance de las Columnas nacionales.

Obra derivada de Mapas Generales IGN

La 8ª División Orgánica queda a cargo, de manera provisional, del coronel de Ingenieros don Enrique Cánovas Lacruz.

  • 01AGO36. Designado el general don Carlos Bosch.
  • 14AGO36. Por Decreto de la Junta de Defensa Nacional, el general Bosch es nombrado comandante militar de El Ferrol. Le sustituye en la jefatura de la División el general don Luis Lombarte Serrano. Como jefe de Estado Mayor figura el coronel don Luis Tovar Figueras. El general Lombarte depende directamente del general Mola, mantiene contacto permanente con el coronel Aranda.
  • 22SEP. Para el Gobierno Militar de León se designa al general don Vicente Valderrama Arias.
  • 03OCT. Orden para la reorganización de las Grandes Unidades del Ejército del Norte, del general Mola, no afecta a estos Mandos.

La difícil situación, geográfica y táctica, en esta zona de operaciones obliga a la designación de un jefe para el mando directo de las Columnas de Operaciones. El 13 de agosto, se designa al coronel don Pablo Martín Alonso.

  • Las escasas fuerzas de León se emplean en sofocar los focos de resistencia enemiga y posteriormente en garantizar la seguridad frente a acciones contrarias desde el Norte.
  • Para operar en Asturias, sólo se cuenta con las fuerzas de Galicia: tres Regimientos de Infantería, muy mermados, y dos Regimientos de Artillería, también sumamente escasos de personal.
  • Permanecen en El Ferrol 1.300 marinos y la escuadra surta en el puerto.

El 31 de julio el coronel Martín Alonso, en una elocución por radio desde La Coruña, pide la colaboración de voluntarios. Con los que se van presentando junto a mandos profesionales retirados, se organizan Unidades que pronto saldrán hacia el frente.

Las primeras Columnas se forman sobre un máximo de cinco compañías, alguna Artillería, entre sección y batería, y algunos servicios elementales.

Sobre la marcha se van reforzando con compañías de los Regimientos y de voluntarios, baterías a pie o con material, según lo permite la movilización y en encuadramiento. Ya avanzadas las operaciones, se irán incorproando unidades de otros cuerpos, diversos tabores y una bandera del Tercio.

Obra derivada de Mapas Generales IGN

Factor crítico en este escenario de operaciones. El terreno se puede dividir en dos zonas,

  • la leonesa-asturiana y
  • la gallego-asturiana.

Asturias aparece aislada y protegida por una poderosa muralla.

El sector leonés podía dividirse en tres partes o subsectores, definidos por las localidades de

  • Riaño,
  • León y
  • Ponferrada.

No se espera presión sobre Riaño desde el Nordeste, Potes, ya que las fuerzas de Santander se orientan preferente sobre las provincias de Burgos y Palencia, además, la comunicación por el puerto de San Glorio resulta muy difícil. Los ataques son más probables a través de los puertos del Pontón y de Tarna.

El subsector central del frente leonés es el más importante, ya que por aquí cruzan la divisoria las carreteras más importantes que se dirigen a Oviedo. Aparte del puerto de Tarna, se encuentran el de San Isidro, por donde discurre la carretera secundaria que desde Oviedo y Mieres se dirige a Lillo, y la principal Madrid-Oviedo por el puerto de Pajares.

Otros puertos, el de Vegarada, Piedrafita, Ventana y Somiedo, no resultan peligrosos desde el punto de vista militar, particularmente los dos primeros.

Puntos importantes en la ruta de León son Bañar, La Vecilla, Matallana, La Robla, La Magdalena y La Pala de Gordón, que definen una línea sólida.

A través de los puertos de Ventana y Somiedo se alcanza el importante centro de comunicaciones de Villablino, por donde discurre la carretera de Ponferrada a Pravia y Soto del Barco, por el puerto de Leitariegos. Es prácticamente la única ruta del subsector Oeste leonés.

Los ríos se orientan sensiblemente de Sur a Norte. El Eo, el Navia, de mayor curso, el Narcea y después, en dirección principal Oeste-Este, el Nalón.

El trazado de estos ríos presentarán una compartimentación transversal desfavorable a la marcha de las columnas gallegas.

Desde Galicia para alcanzar Asturias se cuenta con dos vías principales de acceso, ambas parten de Lugo.

  • La primera sigue el curso del Eo, por Castropol continúa por la costa hasta Avilés y Gijón.
  • La segunda pasa por Fonsagrada, cruza el Navia por las proximidades de Grandas de Salime, alcanza Tineo y enlaza con la carretera de Ponferrada a Pravia y Soto del Barco, carretera importante ya que a través de ella pueden enlazar las Columnas procedentes de Galicia con las que avanzan desde León.

La geografía asturiana es durísima , un verdadero laberinto de ramales, con profundos barrancos y elevadas crestas, pendientes ásperas y desfiladeros, por donde serpentean las carreteras, o simples caminos de montaña, siempre de trazado difícil y susceptible de ser cortadas con demoliciones, de muy laboriosa reparación. Bosque y arboledas frecuentes que dificultan la observación.

Obra derivada de Mapas Generales IGN

La primera tarea que debe afrontar el mando de la 8ª Región es el control de su territorio, las cuatro provincias gallegas y la de León.

Los efectivos disponibles son escasos y las operaciones llevarán más tiempo del deseable. Alguna de las Columna de las que se organizan para marchar sobre Asturias se deberá emplear en esos cometidos.

El rápido socorro a Oviedo y a los cuarteles de Gijón era, es obligado. La capital asturiana representa un símbolo, para uno y otro bando, y es además un objetivo militar de primer nivel, desde allí se puede dominar toda la zona.

De momento, la lucha por los cuarteles de Gijón fija gran parte de los enormes contingentes enemigos, lo que significa una ventaja para Galicia y León. Se debe actuar con rapidez, si no se acude pronto en ayuda de los sitiados, los reductos acabarán sucumbiendo uno a uno.

El socorro debe hacerse por tierra, a través de un terreno muy complicado y frente a un enemigo numeroso, experimentado, con fe absoluta en la revolución y enorme coraje.

En el bando leal al Gobierno, un objetivo principal: Oviedo y los cuarteles de Gijón. La practica totalidad del esfuerzo se está volcando sobre este objetivo. No se presta demasiada atención sobre las columnas de mineros que han partido para extenderse sobre la meseta del Duero y, si se puede, llegar en apoyo de Madrid. Tampoco se plantea acudir en apoyo de los pequeños núcleos que resisten a los sublevados en diferentes puntos de la Provincia.

Oviedo es la clave. Por su significación social y política y por su importancia militar. Y allí se encuentra, Aranda, el traidor.

Ramón Salas

«En el año 36, la capacidad, astucia, resolución y precisión del coronel Aranda les superó, ganándoles inicialmente la partida y de ahí que la respuesta resultara dura, tenaz, coordinada y obsesiva»

No podían perdonarle.

A pesar de todo, Ramón González Peña envía pequeños destacamentos para ocupar los pasos de la divisoria cantábrica. Se ocupa Villablino. Todo con la finalidad de defender Asturias por el Sur y enlazar con los núcleos milicianos que sobreviven en la zona Norte de León.

  • Martínez Dutor toma el mando de todas las fuerzas que sitian Oviedo.
  • El comandante Gállego se hace cargo de las fuerzas que cercan los cuarteles de Gijón.

De momento a Galicia, no se presta ninguna atención.

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