
“Imágenes procedentes de los fondos de la Biblioteca Nacional de España”

Obra derivada de Mapas Generales IGN
En el otoño e invierno de este primer año de la guerra, para el Mando nacional, el Teatro de Operaciones del Norte tiene un carácter totalmente secundario. Interesa que se mantenga como un frente pasivo. El esfuerzo está volcado sobre Madrid y sobre Oviedo.
Pero la situación de un frente depende de la voluntad de los dos contendientes. Los dos están “de acuerdo” en mantener pasivos los frentes de Burgos y Palencia. Los nacionalistas vascos mantendrán una cierta actividad. En Asturias la situación será totalmente diferente, Belarmino Tomás no está dispuesto a dar ni un solo minuto de descanso a las fuerzas nacionales.
En la Orden del general Mola a la 6ª División, de 12 de octubre, se señala que
la defensiva no debe confundirse con la pasividad, actitud muy negativa para mantener alto el espíritu combativo de las fuerzas.
Las actividades principales que deberán mantenerse durante el invierno son:
- rectificación de posiciones siempre que fuese conveniente,
- fortificación de las mismas, al objeto de cubrirlas con el menor número de tropas posible,
- constitución de columnas móviles de reserva en Vitoria, Burgos y Palencia,
- y organización de nuevas unidades en Pamplona, Estella y Logroño.
Hay preocupación por un posible desembarco enemigo en Guipúzcoa.
La constitución de reservas se ordena el 8 de diciembre, para que en cada División Orgánica se forme una División Móvil de maniobra y reserva.
En Asturias se cuenta con efectivos importantes y se puede pensar en llevar a cabo, en pleno invierno, una operación de relativo alcance, para mejorar la situación en Oviedo y en el corredor. En la Instrucción Reservada del Generalísimo al general Mola, de 29 de enero, se pide el estudio de una serie de acciones escalonadas, que se inicien con la descongestión de Oviedo y, en su caso, se continúe hasta la toma de Avilés y Gijón.
El estudio de Mola de fecha 17 de febrero, concluye que es factible, y necesario, realizar lo que se llamó
«ampliación de la dominación del campo exterior de Oviedo».
Cuatro días más tarde, el Cuerpo de Ejército asturiano desencadenará su gran ofensiva sobre Oviedo y su corredor.

Obra derivada de Mapas Generales IGN
Llano llega al Norte con la misión de colaborar desde allí a la defensa de Madrid, llevando a cabo diversas operaciones ofensivas de acuerdo con un plan general elaborado en el Ministerio de la Guerra. Una Orden de 9 de noviembre, dirigida a todos los jefes de los Teatros de Operaciones pide
«Salvar a Madrid del ataque enemigo», operando, en el Norte, por Asturias, Santander y Vizcaya, «con intensidad proporcional a los medios disponibles».
La idea operativa es ofensiva y opuesta a la del General Mola, que pretende mantener una actitud defensiva. Se trata de que el frente Norte absorba el mayor número posible de efectivos nacionales, incluso que se deban sacar de otros frentes.
La ausencia de autoridad del jefe del Ejército del Norte, su falta de enlace y coordinación con el Estado Mayor Central y las deficiencias gravísimas de organización de aquel Ejército, hacen difícil, por no decir imposible, la adopción de decisiones de importancia, con vistas a la ejecución de operaciones, si no resolutivas, sí capaces de influir en la situación general de la guerra.
Cuando Llano se incorpora, Ciutat ya ha elaborado sus planes y el 9 de noviembre se da una Orden en la que se proyecta ocupar Miranda de Ebro, Oviedo y profundizar en la provincia de Burgos. En parte se llegará a ejecutar, con mayor o menor intensidad.
La Orden General de Operaciones de 25 de enero, pretende realizar el esfuerzo principal en Asturias. El Cuerpo de Ejército de «Euzkadi» deberá operar en el frente de Guipúzcoa y posteriormente apoyar al Cuerpo de Ejército de Santander, en una ofensiva general sobre Villarcayo-Medina de Pomar-Trespaderne.
Aquí aparece el germen de la gran ofensiva sobre Oviedo y su «pasillo», que se iniciará el 21FEB37.

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La presencia de las fuerzas nacionales en los límites entre Guipúzcoa y Vizcaya y los primeros bombardeos de Bilbao desde el aire, obligan a pensar con seriedad en la defensa del territorio que aún queda de «Euzkadi».
El 05OCT se constituye en Bilbao un Negociado de Fortificación del que forman parte arquitectos, ingenieros, peritos y contratistas. A su cargo correrán las fortificaciones de «Euzkadi». Al mando se encuentra el capitán de Ingenieros, en situación de retirado, don Alejandro Goicoechea, con el capitán de ingenieros don Pablo Murga como Ayudante. Todo bajo la supervisión directa de Montaud.
Para detener el avance imparable de las columnas nacionales se ha decidido realizar una gigantesca obra defensiva. El terreno es favorable y las industrias de Vizcaya y la mano de obra permiten acopiar fácilmente material y especialistas de la construcción. Este plan de fortificación dará lugar al «cinturón de Bilbao», «Campo atrincherado de la plaza de Bilbao » o «cinturón de hierro»
Se pretende crear un reducto inexpugnable, donde, en su caso, pueda replegarse y guarnecerse un Ejército, que aislado por tierra pueda mantener las comunicaciones con la zona propia a través del mar. La misión final será la defensa a toda costa de la línea fortificada, hasta la resolución favorable de la guerra en otros teatros de operaciones.
Goicoechea y Murga comienzan con la elaboración de los planes. Pero el 14 de noviembre el capitán Murga es juzgado por espionaje y fusilado, los planes se habían encontrado en la valija del cónsul de Austria-Hungría, Wakonning .
El 05OCT36 se da la orden de inicio de la construcción del sistema. Se fija un plazo de dos meses para su finalización. Se ponen a disposición de los responsables oficiales toda clase de elementos técnicos, materiales y de mano de obra.
Se inician los trabajos con unos 14.000 hombres. La obra se detiene en noviembre por dificultades de transporte y de adquisición de herramientas. Se reanudan las obras con sólo con 2.000 obreros. En febrero, los trabajadores son unos 3.000.
El 27FEB37, el capitán Goicoechea se pasa a las filas nacionales. Se ha ejecutado el 40 por 100 de los trabajos.
En febrero ya se han incorporado a las obras dos batallones de Zapadores y hay otros dos en organización.
Sanjuán relata que la idea original del «cinturón» fue del propio Goicoechea, que consigue convencer a Aguirre. Sanjuán era opuesto al proyecto ç
«Yo fui uno de sus mayores y encarnizados enemigos»
informó en su contra pero sin lograr convencer al presidente. Al parecer, y según Sanjuán, Goicoechea también consiguió convencer a Montaud, siempre escuchado por Aguirre.

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Inicialmente, la Marina nacional del Cantábrico se compone
- del crucero Almirante Cervera,
- el destructor Velasco,
- siete « bous» y algunas embarcaciones menores.
- En agosto se incorporar el acorazado España y
- en septiembre el crucero Canarias.
La conquista de San Sebastián permite organizar una nueva flotilla de «bous». Estos buques dispondrán de dos bases: Ribadeo y Pasajes.
La Marina republicana inicial del Cantábrico estaba formada por algunos «bous». Pronto se incorporan varios submarinos, uno de los cuales será hundido.
El mar se encuentra en poder de la Marina nacional.
Para lograr superioridad y apoyar a la defensa de Vizcaya, el ministro de Marina y Aire, Indalecio Prieto, traslada parte de la Flota del Mediterráneo al Cantábrico,
- el acorazado Jaime I,
- los cruceros Libertad y Miguel de Cervantes y
- los destructores José Luis Díez, Almirante Valdés, Almirante Antequera, Lepanto, Escaño y Alcalá Galiano.
El 24SEP, al mando del capitán de corbeta don Miguel Buiza, con el ruso Nikolai Kutznetsov, la flota se desplaza al Cantábrico.
Permanece allí hasta el 13OCT, fecha en que regresa al Mediterráneo. Queda en el Cantábrico el destructor José Luis Díez, un torpedero y tres submarinos, dos con base en Bilbao y uno en Santander. Más adelante se incorporará el destructor Císcar.
El dominio del mar vuelve a manos nacionales. Aguirre trata de crear una fuerza naval propia, la
«Marina Auxiliar de Guerra de Euzkadi»,
que llega a contar con siete «bous»
Pero la superioridad de los buques nacionales, acorazado España, destructor Velasco, esporádicamente cruceros Cervera y Canarias, cuatro llamados cruceros auxiliares a partir de noviembre, «bous» y navíos auxiliares, se impone con facilidad a la Marina vasca.
Aguirre pide otra vez la subida de la flota del Mediterráneo..
La flota nacional establece un bloqueo naval de alcance muy limitado ya que la marina inglesa protege la entrada en Bilbao de toda clase de buques y el Comité de No Intervención prohíbe los derechos de visita y presa en aguas jurisdiccionales.
Los barcos de guerra nacionales
- realizan incursiones costeras, con acciones de bombardeo sobre vías de comunicación, puentes y puertos.
- Lleva a cabo el minado de puertos y
- entorpece las tareas pesqueras.
- También intercepta el tráfico comercial y captura mercantes con banderas no protegidas directamente.
Los resultados generales son buenos, aunque no se llega a constituir un bloqueo naval completo.
El Jefe de la Flota republicana del Norte será, primero, el capitán de corbeta don Federico Monreal, más tarde el capitán de navío don Valentín Fuentes. La «Marina Vasca» fue mandada en un principio por el marino mercante don Fulgencio Eguía y luego, sucesivamente, por el capitán de fragata don Enrique Navarro y el de corbeta don Vicente Agulló.
En la Flota nacional del Norte el mando más caracterizado fue el del comandante del España, capitán de navío don Joaquín López Cortijo. Las fuerzas nacionales disponen de
- una Base Naval principal, El Ferrol, y
- de los puertos de Pasajes y Ribadeo.
La República cuenta con los puertos de Gijón, Santander y Bilbao.

Obra derivada de Mapas Generales IGN
En el bando nacional, desde el inicio de la guerra se nombra al teniente coronel don Apolinar Saenz de Buruaga Jefe de las Fuerzas Aéreas nacionales del Norte de España, con Cuartel General en Burgos y bases en León y Logroño. Le sucederá el comandante don Julián Rubio. No se destina ningún avión con carácter fijo al Norte por lo que no se forman Unidades operativas en el Frente Norte.
En el lado de la República, el comandante don Manuel Cascón queda al mando de la aviación del Norte, con su puesto de mando en Santander. En Vizcaya queda a cargo de la aviación local el capitán Valle. En Asturias, el capitán Hernández Franch. La orografía de la franja cantábrica, no facilita la construcción de campos de despegue y aterrizaje. Se llega a establecer nueve aeródromos.
- En Asturias, Carreño, Siero, Colunga y Llanes.
- En Santander, La Albericia, Orzales y Laredo.
- En Vizcaya, Sondica y Lamiaco.
En cuanto a aparatos, Ramón Salas señala que al Norte llegaron muy pronto 30 aviones soviéticos;
- entre el 24 de septiembre de 1936 y el 1 de enero de 1937, se incorporan otros 19 aviones de diversos tipos;
- en marzo, 11 más.
Que junto a algunos adicionales que van llegando, de refuerzo desde la zona central», unos 20 aviones, y partidas imprecisas de aparatos franceses, ingleses y holandesas, sobre los 15, el número total de aviones pudo estar en el entorno de los 100.
La Defensa Contra Aeronaves (D.C.A.) se organiza a partir del 5 de enero, a petición de las fuerzas aéreas.
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