6 Campaña de Vizcaya: 15. Vizcaya. Conclusiones y Enseñanzas. Bajas

“Imágenes procedentes de los fondos de la Biblioteca Nacional de España”

Obra derivada de Mapas Generales IGN

  • En primer lugar, se ha ocupado la última provincia vasca en poder del enemigo. La ocupación de Vizcaya representa un triunfo político de gran importancia, muy superior al de cualquier otra provincia conquistada hasta la fecha.
  • En segundo lugar, aumenta el prestigio internacional de la España de Franco. La pregonada invulnerabilidad de Bilbao ha resultado ser mera propaganda. Efecto de especial importancia en la Gran Bretaña, donde lo ocurrido en «Euzkadi reviste enorme, dados los fuertes intereses allí existentes. A partir del 19 de junio de 1937, los intereses económicos ingleses se deberán tratar con el gobierno de Franco. El 11 de noviembre de este año 1937, el ministro inglés de Relaciones Exteriores anunciará el nombramiento de un representante en Burgos.
  • En tercer lugar, el bando vencedor se ha apoderado de un potente complejo económico, principalmente minero, industrial y portuario. La rapidez con que se lleva a cabo la última maniobra sobre el «Cinturón» y sobre Bilbao y la actitud de los nacionalistas vascos, permite que el complejo se capture prácticamente intacto. Inmediatamente se pondrá en funcionamiento en beneficio del esfuerzo militar nacional. Vizcaya se convierte en una fuerte industria militarizada.
  • En cuarto lugar, el factor humano, hasta el momento peligrosísimamente equilibrado, comienza a iniciar un desequilibrio a favor del Ejército nacional. La densidad de una población de alto nivel cultural y profesional dará lugar a una rápida y eficiente movilización y encuadramiento.
  • En quinto lugar, la Marina de guerra nacional gana el puerto más importante del Cantábrico, la base de Pasajes se traslada al abra del Nervión. Los almacenes y talleres de Bilbao serán de gran utilidad para el apoyo a la marina nacional. Los barcos de la escuadra republicana en Santander y Gijón quedan en una situación muy desfavorable, prácticamente bloqueados.

Obra derivada de Mapas Generales IGN

La ocupación de Vizcaya tiene un evidente alcance estratégico.

  • Se acorta el frente de modo considerable y se asegura la situación de Álava y La Rioja, también, aunque en menor medida, la de la zona Norte de Burgos-Palencia.
  • La lucha en Vizcaya sólo representa el primer paso de una gran Campaña, cuyo objetivo es eliminar el reducto enemigo del Norte. Las operaciones suponen sólo el inicio de un triunfo estratégico. Las operaciones se deben continuar sin pausa para no dar tiempo a una reacción, teóricamente posible, del enemigo. Santander y Asturias quedan sentenciados, es cuestión de tiempo. El general Franco, con un objetivo muy claro, volcará el esfuerzo principal sobre estas dos aisladas provincias. Santander y Asturias sólo pueden intentar una defensa desesperada, encaminada a retrasar el momento final. En apoyo a esta defensa, la República lanzará la primera operación de gran estilo del Ejército Popular: Brunete.
  • La repercusiones de las operaciones en Vizcaya afectarán también a los intentos de paz por separado entre la España nacional y los separatistas vascos. En la República, al más alto nivel, el propio Presidente Azaña intentará una maniobra negociadora a través del Gobierno británico, para obtener una paz concertada.

Obra derivada de Mapas Generales IGN

El 31 de marzo, cuando se inicia la ofensiva nacional sobre Vizcaya, el Teatro de la Guerra peninsular se divide en tres zonas, dos republicanas, el Norte y la zona Cataluña-Levante-Centro-Andalucía, separadas por la tercera zona, nacional, Norte-Centro-Extremadura-Andalucía.

La continuidad de la zona nacional permite operar por líneas interiores volcando el esfuerzo sobre la zona de operaciones que se considere más prioritaria. Se puede operar sobre el Norte logrando la necesaria superioridad de fuerzas sobre el enemigo.

Desde el lado republicano y dada la imposibilidad de reforzar y sostener una fuerza en el Norte en condiciones de desbaratar los planes enemigos, la única línea de acción estratégica será acumular fuerzas en zonas alejadas del Norte, en los frentes de Aragón, Centro o Andalucía, para, de una manera convincente, presionar sobre puntos críticos del enemigo en esas zonas. Todo en combinación con una defensa efectiva en Vizcaya y acciones ofensivas desde Asturias y Santander.

La falta de unidad de Mando no facilita precisamente la realización de este tipo de maniobras estratégicas. En la república no existe una dirección única de la Guerra, y en el Norte no hay un Mando único directamente subordinado al Mando supremo que debería haber establecido en Valencia.

La vulneración de este principio fundamental en una guerra, conduce de manera inexorable a la derrota.

  • El desastre de Málaga ya puso de manifiesto que desde Valencia no se controlaba el sector malagueño del Frente andaluz.
  • En el Frente de Aragón, en particular en los Sectores de Zaragoza y Huesca, se da una situación similar, aquí el mando se ejerce desde Cataluña.
  • En el Frente de Madrid, situación similar, el general Miaja, con el apoyo comunista, tampoco acata las órdenes de Valencia con la diligencia y disciplina que se espera. Se pondrá de manifiesto con el bloqueo a la proyectada ofensiva en Extremadura.
  • En el Norte, ya hemos ido viendo cómo las tres provincias actúan de manera prácticamente autónoma.

Mal asunto.

“Imágenes procedentes de los fondos de la Biblioteca Nacional de España”

Vizcaya careció de un verdadero instrumento armado frente a un enemigo perfectamente organizado.

  • Falta de un Mando adecuado,
  • de un auténtico Estado Mayor,
  • de jefes de Armas y Servicios,
  • de Grandes Unidades,
  • de Pequeñas Unidades,
  • de oficialidad competente
  • y de tropa debidamente instruida.

No existe aquí exageración alguna. Azaña, Diario, 24 de julio de 1937, :

«Hoy he recibido del general Martinez Cabrera, la pequeña memoria que encargué sobre la campaña del norte hasta la caída de Bilbao. Sin descender a muchos detalles, y aparte de algunas consideraciones ociosas, el documento es muy instructivo. En general, confirma lo que ya sabíamos. Nunca, a pesar de lo que decía el Gobierno Vasco, se ha organizado allí un verdadero ejército no obstante haber gente y material de sobra para ello. Han faltado disciplina, mandos, unidad de acción, voluntad de cooperar en un fin común. Predominio del localismo, fatuidad, descuido, imprevisión optimista.»

En estos tres meses de combates, el Ejército de «Euzkadi tiene tres Mandos supremos, uno de ellos civil. De los otros dos, militares profesionales, al general Llano, no se le deja actuar. Cuando el general Gámir toma tierra en Santander es ya demasiado tarde. En Valencia se conoce la incompatibilidad entre Aguirre y Llano, tardó demasiado en enviar un sustituto.

También la Jefatura del Estado Mayor cambia dos veces de mando. Bastantes de sus componentes no sentían la causa que defendían. Perdido Bilbao y huidos al extranjero, muchos no se reincorporarán a la zona Centro-Levante-Sur.

La oficialidad es escasa desde los comienzos de la guerra, se deberá confiar en civiles preparados a toda prisa e incorporados inmediatamente a la línea de fuego. En Vizcaya, no aparecen auténticos jefes «naturales» al estilo de Modesto, Líster o Cipriano Mera. Al comunista Manuel Cristóbal Errandonea no se le dan demasiadas responsabilidades. Tampoco hay extranjeros de la talla de «Kleber», «Lukacs» o Hans Khale, tal vez Putz y Nanetti son la excepción, pero se incorporan ya en los últimos momentos y Nanetti cae pronto.

La resistencia de Aguirre a formar un Ejército regular tendrá graves consecuencias. Las Divisiones y Brigadas no se crean hasta el mes de mayo. Y realmente estarán sobre el papel pero no en los campos de batalla. Un Ejército no se improvisa. Al creado en la zona Centro, la más avanzada en Organización y con mayor capacidad militar, no entra en Batalla hasta Brunete, y con resultados mediocres. En Vizcaya ni siquiera se intenta.

De las Pequeñas Unidades, sólo existe organizado el batallón. Faltan los Regimientos, base donde poder instruir a los reemplazos para cubrir las bajas de los batallones y constituir nuevas Unidades.

Los batallones se organizan según tendencia política. Aguirre no quiere mezclar a los nacionalistas con otros de tendencias políticas radicales o simplemente diferentes. Aguirre también se resiste a la constitución del Comisariado.

Sin embargo, al menos en teoría, se pudo crear un Ejército en condiciones. El Norte contaba con importantes capacidades en componente humano y medios materiales como para lograr un instrumento militar, al menos con la misma eficacia que el logrado en el Centro, donde se pasa del cero de primeros de noviembre de 1936, a la cifra muy elevada de rendimiento de los días de la batalla de Guadalajara.

La «fugaz superioridad del invierno de 1936», cuando en Vizcaya el frente «dormía», sin más empeños que la ofensiva planeada en Bilbao sobre Vitoria, no fue aprovechada.

En esos momentos el general Franco tenía volcado todo su esfuerzo sobre Madrid. Mola operaba con sus medios y, sobre todo, llevaba a cabo un intenso esfuerzo de planeamiento y preparación de fuerzas. Esto en Vizcaya no se hizo. El Partido Nacionalista no se empeña en apoyo a Guipúzcoa, espera a que se apruebe el Estatuto que la República le ha prometido.

Se movilizan muchas quintas, el Norte es, en conjunto, la zona española con mayor densidad de población. Durante el mes de abril, en relación con los efectivos que luchan en Vizcaya en uno y otro bando, la superioridad es favorable a «Euzkadi». Esta superioridad se irá perdiendo en mayo, por las considerables bajas en combate, los prisioneros hechos por el enemigo y los numerosos pasados. El desequilibrio en favor del bando nacional será mayor a partir de la desarticulación total experimentada por las fuerzas vascas con la rotura del «cinturón » y avances posteriores.

Las grandes capacidades industriales de Vizcaya tampoco fueron eficientemente aprovechadas en beneficio del esfuerzo de guerra. Según informes

«la industria no dio ni el 30 por 100 de su rendimiento; el carbón de Asturias no lograba nunca llegar a las fábricas de Euzkadi, que en cambio lo importaba de Inglaterra, donde enviaba su hierro». En fin, «no fue posible en ningún momento mantener una posición central y racional en las industrias de guerra».

Vizcaya, Santander y Asturias contaban con minería, numerosas industrias y las únicas fábricas de España, Reinosa y Trubia, capaces de fabricar incluso piezas de artillería. Un riguroso plan industrial en beneficio del esfuerzo de guerra pudo haber suministrado materiales y municiones suficientes para evitar carencias, sin necesidad de depender constantemente de la ayuda exterior, nacional y extranjera. Faltaron armas y municiones.

Y sobre todo faltó aviación. El terreno no facilitaba una buena red de alerta y de campos de aterrizaje y despegue. Pero el envío de aviones desde Madrid o Aragón, aunque con riesgo, era empresa posible y ya a última hora se demostró. La defensa antiaérea, prácticamente inexistente.

Centro Geográfico del Ejército. Guía Militar de Carreteras, CG del Generalísimo 1939

Con los medios disponibles y escasa calidad militar, las fuerzas de Euskadi se ven obligadas a luchar en una situación permanente de inferioridad. No se emplean ni los medios ni los procedimientos adecuados. Hay que tener en cuenta que

  • Las columnas nacionales avanzan simultáneamente a lo largo de un frente extenso, cualquier penetración que no sea inmediatamente bloqueada por las reservas correspondiente, propiciará el envolvimiento de las posiciones en línea próximas.
  • En el CE vasco, la capacidad de reemplazo de bajas es muy limitada, se debe hacer un máximo aprovechamiento de la fortificación para mantenerse a toda costa en las posiciones. Si las posiciones se pierden, la recuperación posterior mediante contraataques frontales es muy costosa en bajas.

La táctica se basa en el empleo permanente de la defensiva. Pero una defensiva, mal ejecutada. La Doctrina Provisional para el empleo táctico de las Armas y de los Servicios, título tercero, capítulo IV, artículo 39, señalaba

«la finalidad esencial de la batalla defensiva es sostenerse firmemente en las posiciones ocupadas, deteniendo la progresión enemiga con acciones de fuego y trabajo preferentemente, y recurriendo al movimiento siempre que sea necesario, para mantener la integridad de la posición».

Defenderse nunca es permanecer en pasividad. Este precepto fue totalmente ignorado.

Desde octubre del 36, la línea de acción a seguir se basa en la fortificación, principalmente en la Línea Interior, Cinturón de Hierro, cuya construcción resulta defectuosa. En cualquier caso, las obras, los obstáculos, no bastan. Deben encontrarse siempre batidos por el fuego, y con reservas fuertes bien posicionadas.

Euzkadi cuenta con una artillería mal mandada y con pocas reservas locales y generales, la mayor parte de la fuerza se emplea para guarnecer la primera línea. No hay profundidad. Los refuerzos llegados Santander y Asturias ayudan defectuosamente y tarde.

La única modalidad de la maniobra defensiva empleada por las fuerzas del Cuerpo de Ejército vasco, consiste en defender una posición, a veces encarnizadamente, hasta que se pierde, y luego contraatacar, en ocasiones con gran dureza, la posición que se perdió sufriendo cuantiosas bajas. Sebigán, Cotas 329 y 333, Sollube, Vizcargui y Peña Lemona, son claros ejemplos. En los Inchortas, la defensa de las posiciones  es más firme, pero tendrán que ser abandonadas ante el peligro de envolvimiento por el Sur, acción enemiga que no podrá ser detenida por la falta de una reserva bien posicionada.

PERDIDAS

Sobre las bajas sufridas por el Cuerpo de Ejército vasco, el Servicio de Sanidad de Euzkadi da las cifras correspondientes a los meses de abril y mayo: 7.344 y 8.793, que arrojan un total de 16.137. De junio no se dispone de datos.

Gámir da un número total de bajas muy elevado: 35.221.

Se considera que en Vizcaya desaparecieron prácticamente 12 batallones vascos, 4 santanderinos y 11 asturianos; es decir, 27 batallones. Entre 13 a 15.000 hombres.

Los partes oficiales nacionales sobre bajas ofrecen las siguientes cifras: 4.517 muertos, 2.855 heridos, unos 14.000 prisioneros, 8.103 desertores y 250 bajas sin especificar. En total, 29.725.

El material perdido en Vizcaya es importante. Según datos iniciales:
2.439 fusiles, 1.750 granadas de mano, 1.000 granadas de mortero, 14.500.000 cartuchos de fusil, 40 ametralladoras, 22 morteros de 81 milímetros, 23 piezas de artillería, 5 carros blindados, 817 automóviles, 2 cazas (derribados) y 4.000 bombas de aviación.

Finalizadas las operaciones, el Servicio de Recuperación nacionalencontró mucho más material, de muy difícil clasificación.

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