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“Imágenes procedentes de los fondos de la Biblioteca Nacional de España”

Obra derivada de Mapas Generales IGN
La situación de Vizcaya es muy desfavorable. Forma del teatro de Operaciones del Norte junto con Santander y Asturias. El conjunto forma un espacio geográfico considerable, con una larga faja costera. No hay relación fluida entre las tres provincias y, en conjunto, el Teatro de Operaciones de Norte se encuentra totalmente aislado del resto de la zona republicana.
Para la defensa de Vizcaya deberían darse tres condiciones:
- Unidad de mando real en el teatro de Operaciones.
- Ayuda prestada desde el exterior, por el aire o por el mar.
- Ejecución en otros Frentes de ofensivas de envergadura y alcance estratégico, que obliguen a paralizar la ofensiva enemiga, antes de su inicio o ya en curso.
Estas tres condiciones no serán de fácil cumplimiento.
Entre el Gobierno de Valencia y el de «Euzkadi» hay grandes diferencias políticas. La carga ideológica del Partido Nacionalista, de derechas y católicos, no podía ser bien aceptada por amplios sectores del resto de la España republicana. Es un problema de estrategia política tanto como de estrategia militar. La falta de unidad total, no solo de Mando, es una circunstancia muy desfavorable que lleva inevitablemente a la derrota en la guerra.
La segunda condición, ayuda exterior, también resulta de difícil cumplimiento. La flota nacional domina casi totalmente el Cantábrico y el vuelo directo de los aviones desde el resto de la zona republicana a la zona Norte es peligroso, aunque no imposible. El aislamiento de Vizcaya es auténtico.
Con respecto a la tercera condición, operaciones de envergadura en otros frentes, cuando se inicia la ofensiva nacional, todavía no se ha elaborado por el estado Mayor Central del Ministerio de Defensa, el plan general de apoyo estratégico y ayuda al Norte. Se trata de un Teatro de Operaciones aislado, al que resulta prácticamente imposible reponer bajas y abastecer. Cuando el Mando nacional decida volcar su esfuerzo sobre Vizcaya, las fuerzas allí desplegadas no podrán resistir durante mucho tiempo. La defensa del Norte tiene que hacerse «fuera del Norte». Los escenarios geográfico-militares nunca son compartimentos estancos, aunque geográficamente lo sean. El Mando supremo los enlaza mediante sus decisiones, y las acciones derivadas aplicadas con la energía adecuada y en los puntos convenientes tiene repercusiones en los demás frentes de combate. Pero para esto es necesaria esa Unidad de Mando de la que la República no llegó a disponer a lo largo de toda la Guerra.
Vizcaya está aislada.

Obra derivada de Mapas Generales IGN
El 11SEP, las Directivas del Estado Mayor del Ministerio de la Guerra de Madrid, constituyen cuatro Teatros de Operaciones.
El Teatro de Operaciones del Norte se divide en dos sectores:
- Oviedo-Santander
- y el de las provincias vascas.
Según las Directivas, en todo Teatro de Operaciones estará al mando de un jefe militar profesional, asistido de un Estado Mayor. Igual norma para las Columnas que tuvieran más de 4.000 hombres, lo que afecta a cada uno de los sectores citados.
El nombramiento del capitán Ciutat como jefe de Operaciones del Norte implica el reconocimiento de un Mando superior que debe ser acatado por todos. No se ha llevado a cabo ninguna otra designación que suponga el establecimiento de una jerarquía por encima de los diferentes jefes. Los Jefes erán los que se encuentran al mando el día de efectividad de las Directivas, 12 de septiembre.
La tarea de Ciutat, de empleo inferior a los otros mandos, no podía resultar fácil.
14NOV. Se designa al general Llano de la Encomienda jefe del Ejército del Norte. Parece que al final la República comienza a tomar en consideración la importancia del Norte. El general sólo se encontrará con problemas y los principales no serán precisamente los que presente el enemigo.
El Estado Mayor y los Cuerpos de Ejército
Cuando Llano de la Encomienda se hace cargo del mando del Ejército del Norte se encuentra con un Estado Mayor mínimo que difícilmente puede llevar a cabo el planeamiento y control de operaciones de tipo medio. La organización es deficiente y la estructuración del Frente muy poco definida, pero esta es un característica común con el resto de los frentes en este periodo de la guerra.
El 04NOV se han constituido los Cuerpos de Ejército del País Vasco, Santander y Asturias, I, II y III del Ejército del Norte.
En el Cuerpo de Ejército Vasco, el jefe de Estado Mayor es el comandante Montaud, y como jefe de Operaciones el capitán Modesto Arambarri.
En el Cuerpo de Ejército de Santander, el Jefe de Operaciones es el teniente coronel José García Vayas. Bruno Alonso, consejero de Guerra, pasa en octubre al cargo de comisario inspector de las fuerzas de la provincia. A final de octubre, se incorpora desde Valencia el teniente coronel del Cuerpo don Luis López Piñeiro, para hacerse cargo del Estado Mayor.
En Asturias continúa como JEM Teodoro Zu Putlitz, con el capitán Lluch en la 3ª Sección del Estado Mayor. En noviembre Zu Putlitz es nombrado profesor de la Escuela de Guerra de Bilbao y es sustituido por el comandante Linares Aranzabe, en adelante auténtico jefe de Operaciones en Asturias.
González Peña es ya, de hecho, el Comisario General de todo el Ejército del Norte.
En Artillería, se nombra Inspector General para todo el Norte, al teniente coronel don Manuel Arredondo. En Vizcaya, don Casiano Guerrichaechevarría era el Comandante Pincipal de Artillería. En Santander, el comandante don Vicente Navarro. En Asturias, el capitán don José Fernández Caravera.
Oficiales y suboficiales. Escuelas y Academias
La presencia de civiles al mando de sectores, frentes y batallones no es consecuencia de la carencia de jefes profesionales, la entrega de esos niveles de mando a milicianos con alguna calificación no es exclusivo de la zona Norte, la misma situación se encuentra en todo el territorio correspondiente al Ejército Popular.
La carencia realmente importante afectaba a oficiales subalternos alféreces y tenientes, y suboficiales. La llamada hecha en varias ocasiones para que se incorporen a filas los de complemento da escasos frutos. Tampoco es suficiente la habilitación de los soldados y clases que parecían ofrecer alguna confianza. Se debe acudir a la formación de oficiales mediante cursillos adecuados.
Antes de SEP36 ya se ha creado la Escuela Militar de Oficiales de Milicias de Santander, que se clausura antes de MAR37.
En Asturias, y seguramente en Vizcaya también, abundarán este tipo de centros, aunque sin denominaciones especiales conocidas.
Con carácter oficial, a mediados de diciembre entran en funcionamiento dos instituciones
- la Escuela Popular de Guerra para todo el Norte, obra del Gobierno Central,
- y las llamadas Academias de «Euzkadi», constituidas el 17NOV con el nombre genérico de Escuela Militar de Euzkadi, pero que no entran en funcionamiento hasta esa fecha, promovidas por José Antonio de Aguirre con la idea de marcar la independencia de Vizacaya en este campo.
La Escuela Popular tiene el número 6 y se rige por las disposiciones dictadas al respecto para todas las Escuelas de ese tipo dadas por la Administración Central. Cuenta con una sección de Infantería, Bilbao, y otra de Artillería en Asturias, primero en Trubia, y pronto en Gijón. En MAR37 la rama de la Escuela de Asturias acoge también la formación de oficiales de Infantería. Las Academias de Aguirre, en Bilbao, son tres: de Infantería, de Artillería y de Ingenieros.
La falta de suboficiales y clases se trata de subsanarse más tarde con la Orden de Llano de 7 de febrero de 1937, por la que se deben organizar dos Batallones de Instrucción en cada Cuerpo de Ejército, uno para sargentos y otro para cabos.
Movilización. Batallones, Brigadas y Divisiones
Llano se encuentra también con que la movilización no ha sido en el Norte lo eficaz que las circunstancias exigen. La llamada de los reemplazos de 1934 y 1935 se produce en Santander en el mes de agosto y en octubre en Oviedo, Vizcaya y Guipúzcoa.
- En septiembre se movilizan los reemplazos de 1932 y 1933 para las tres provincias de Oviedo, Santander y Vizcaya.
- Hasta marzo de 1937 no se moviliza el reemplazo de 1936.
La situación en el Norte demanda una movilización más extensa. Tanto en Santander como en Asturias se hacen llamamientos desorganizados y de manera improvisada.
Las movilizaciones, tras el voluntariado inicial, permiten que se formen en todo el Norte numerosos batallones. Del Batallón se pasa directamente al Cuerpo de Ejército, al Sector, en su caso, la Comandancia o al Frente. Hay que constituir una estructura reglamentaria.
El general Martínez Cabrera, refiriéndose a este período primero de la guerra en el Norte, dice sobre sus fuerzas
«Se hallaban organizadas en Milicias, a base de batallones diversificadas en los tres frentes de Santander, Asturias y Bilbao, e integrados cada uno de ellos en dichos frente por milicianos pertenecientes a su territorio respectivo»
El general Llano de la Encomienda emprenderá un intento serio de organización.
El 20NOV ordena la numeración de los batallones:
- los vascos tomarán los números del 1 al 100;
- los santanderinos, del 101 al 200,
- y los asturianos, del 201 al 300.
La Orden no se aplica en Vizcaya.
El 25NOV, el general dispone la organización del Ejército del Norte en Brigadas:
- Cuerpo de Ejército de «Euzkadi», 20;
- de Santander, 15;
- de Asturias, 20.
De estos efectivos cada Cuerpo de Ejército mantendría a disposición del Mando, como Reserva General, 8, 5 y 8 Brigadas, respectivamente. La medida será reiterada en una Orden General de 25ENE37, lo que indica que no se había cumplido.
Antes del mes de febrero del 37, el Cuerpo de Ejército de Asturias cuenta con una organización divisionaria. En esas fechas los Cuerpos de Ejército de «Euzkadi» y Santander todavía no se han adoptado su organización ni en Divisiones ni en Brigadas.
Un buen camino para perder la guerra.

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El 26OCT36, con anterioridad al nombramiento de Llano de la Encomienda para el mando del Ejército del Norte (14 de noviembre de 1936), Aguirre da un Decreto, en el que se establecía que
«Todas las unidades, Armas y Cuerpos del Ejército» que operaban en el País Vasco quedan «bajo la autoridad superior del Consejero de Defensa del Gobierno de Euzkadi».
En la práctica supone dejar sin contenido el Mando del General en Vizcaya. El Mando supremo lo ejercerá el Presidente del Gobierno Vasco y Consejero de Defensa, a través del Secretario General de Defensa, don José de Rezola. Se ha constituido un Mando supremo distinto, más de carácter político que castrense, pero a la larga con grandes repercusiones en el campo militar.
Este Decreto no fue derogado nunca y dio origen a una dualidad de poderes muy poco recomendable si se pretende ganar una guerra.
El más grave problema que tuvo afrontar el jefe del Ejército del Norte fue el reconocimiento de su autoridad como jefe. Llano de la Encomienda no lo pudo solucionar, no lo pudo vencer. Durante el invierno de 1936-37 no existió en el Ejército del Norte un Mando militar unánimemente acatado. Sin unidad de Mando, las fuerzas de Vizcaya, Santander y Asturias actuaron de manera independiente, sin una coordinación general. Una buena política para perder la guerra. Así fue.
El principal enemigo de Llano en este terreno fue el presidente Aguirre. Aprovechando la guerra, se pretende avanzar en la creación de un Estado absolutamente libre, sin la menor relación con el Gobierno Central. Uno de los atributos de toda soberanía estatal es la posesión de unas Fuerzas Armadas propias . Ejército Vasco, o de «Euzkadi», y no Cuerpo de Ejército del Ejército Popular español, este es el objetivo. Esta es la situación.
Aguirre plantea primero al general Llano una serie de problemas relacionados con la enseñanza militar, los destinos de los profesionales al Cuerpo Vasco y el comisariado. Más tarde se pasa a una abierta desobediencia total y se solicita a Valencia un general jefe supremo y particular de las fuerzas vascas.
La incompatibilidad entre Llano y Aguirre no era una mera cuestión personal. El resultado es una claudicación del General, y con él, de la propia República. Un documento de fecha 9 de enero, de Llano, es elocuente. El general Llano habla de «los tres departamentos de Defensa del Norte», como organismos superiores, y pide respuesta a una serie de preguntas relacionadas con cuestiones que eran de la exclusiva competencia suya: reparto de la munición, del material de guerra, del vestuario, del equipo, destino de los oficiales, etc. Llano pone en duda el apoyo que cuenta por parte de la República
«¿Se reconoce la autoridad del General como jefe del Ejército del Norte, constituido por los tres Cuerpos de Ejército de Euzkadi, Santander y Asturias?»
La República cede ante Aguirre y para resolver esta grave crisis, nombra el 12 de marzo al general Martínez Cabrera como Inspector Delegado del Ministerio de la Guerra en el Ejército del Norte. Llano de la Encomienda queda desacreditado y Martínez Cabrera se limitará a no hacer nada. Es difícil establecer quiénes fueron los mejores aliados de Franco. Como vengo diciendo, así se pierden las guerras.
El 31 de marzo, cuando se inicia la ofensiva nacional sobre Vizcaya, Llano de la Encomienda y el general Martínez Cabrera, se encuentran en Santander. Intervendrán en algunas decisiones, aunque de manera prácticamente simbólica.
El Presidente es consciente de que necesita un mando profesional al frente de las fuerzas de «Euzkadi», pero elegido por él, o con su aprobación, e integrado en la estructura de Defensa vasca. Ya en febrero se había solicitado que el general Asensio Torrado se pusiera al frente de las fuerzas vascas. Esta petición se reitera ya iniciada la ofensiva nacional, por otro conducto se requería al general Pozas .
Aguirre no deseaba el mando directo de sus fuerzas, tal vez en los inicios pudo pensarlo pero los hechos le llevaron rápidamente a descartarlo.

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Para ejercer sus funciones, Aguirre contaba con un Jefe de Operaciones, el comandante de Infantería don Modesto Arambarri, y un Jefe de Estado Mayor, teniente coronel, don Federico Montaud. Una estructura curiosa, con un Jefe de Operaciones de empleo inferior al de su Jefe de Estado Mayor, y al de muchos jefes de las Unidades en teoría bajo su mando. Estos nombramientos basados sin duda en las preferencias del Presidente, siempre dan lugar a problemas en las relaciones de mando.
El Estado Mayor se estructura según el Decreto de 6 de noviembre de 1936. Las secciones 1ª, 2ª, 4ª y 5ª tienen la siguiente denominación y mando
- 1ª (Organización y Personal), comandante don Antonio Naranjo;
- 2ª (Información), capitán don José María Arbex;
- 4ª (Servicios), comandante don Ernesto Lafuente;
- 5ª (Cartografía), don Manuel de Uribe-Echevarría, civil.
La 3ª Sección, Operaciones, tiene dos «Cabezas»: el Jefe de Operaciones, Arambarri, y el jefe del propio Estado Mayor,Montaud. La explicación puede ser que Montaud era, además de técnico en fortificaciones, consejero particular de Aguirre.
Jefaturas de Armas y Servicios:
- Comandante general de Artillería, capitán del Arma, don Casiano Guerrichaechevarría,
- Jefe del Negociado de Fortificaciones, capitán de Ingenieros don Alejandro Goicoechea.
- Jefe de Sanidad, Sr. Unzeta.
- Jefe de la Aviación, don Fulgencio Carro, ingeniero aeronáutico.
- Jefe de la Marina, Sr. Eguía, marino mercante.
- Industrias de guerra, bajo la dirección del capitán de Artillería, Ignacio Cuartero.

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El Norte puede movilizar contingentes muy numerosos.
- En octubre se han movilizado en Vizcaya los reemplazos de 1932, 1933, 1934 y 1935;
- en diciembre los de 1931 y 1936,
- y en enero el de 1937.
- El 27 de enero, quedan sujetos al control del Departamento de Defensa, bajo severas penas, todos los ciudadanos comprendidos entre los 18 y 45 años.
Pero también es imprescindible formar cuadros de mando, suboficiales y oficiales, tareas no sencillas cuando se deben realizar bajo presión. Disponer de masas de reclutas, sin instrucción y sin estar debidamente encuadrados, con mandos capacitados, es absolutamente inútil.
La cuestión no se llegó a resolver. Faltaban militares profesionales y de la «otra zona» tampoco pudieron llegar.
Se trató de solucionar el problema acudiendo a la habilitación de personal civiles, con resultados muy desafortunados.
Se crean dos centros de enseñanza:
- la Escuela Militar de «Euzkadí», para la preparación de mandos subordinados de Infantería, Artillería e Ingenieros;
- y la Academia Militar de «Euzkadi» para oficiales, donde, después de aprobar unos breves cursos, se alcanzaba el empleo de teniente de aquellas armas.
En este punto de la Enseñanza Militar, Aguirre logró una total independencia, con los consiguientes problemas. Se consigue formar en una primera convocatoria unos 250 oficiales de Infantería, 100 de Artillería y 30 de Ingenieros. Y con este personal, sin ninguna experiencia, se van a la guerra.

Centro Geográfico del Ejército. Guía Militar de Carreteras, CG del Generalísimo 1939
Oficialmente en Vizcaya despliega el Cuerpo de Ejército I, subordinado al Ejército del Norte de la República. Para el Gobierno nacionalista se trataba del Ejército de Euzkadi, subordinado al Consejero de Defensa.
La línea de contacto se divide en Frentes articulados en Sectores, a cargo de un número variable de batallones, y finalmente en zonas de acción de Batallón.
La Orden del general Llano de la Encomienda de 25 de enero de 1937, por la que se dispone la organización del Cuerpo del Ejército Vasco en 20 Brigadas, con la plantilla y estructura aprobadas por el Ministerio de la Guerra, de las que ocho se deberán mantener como parte de la Reserva General del Ejército del Norte, no se tiene en consideración. Tampoco se aplicará la Orden posterior que para la constitución de Divisiones.
Los Frentes, son tres.
- Frente de Guipúzcoa, al mando del Cor. Vidal, CG en Amorebieta. Se extiende desde el mar al valle de Aramayona (excluido). Sectores de Lequeitio, Marquina, Eibar, Elgueta y Elorrio.
- Frente de Álava, al mando del teniente coronel Aizpuru , CG en Ubidea. Despliegue desde el valle de Aramayona al oeste del macizo del Gorbea. Sectores, Aramayona, Mecoleta, Ubidea y Gorbea.
- Frente de Burgos, al mando del coronel Irezábal, CG en Amurrio. Se extiende desde el pueblo de Barambio al límite con la provincia de Burgos. Sectores de Barambio, Orduña, Respaldiza-Arciniega y Valmaseda.
El mando oficial de todas las fuerzas corresponde al coronel don Gumersindo de Azcárate, Inspector del Ejército de Operaciones de «Euzkadi». El mando real queda a cargo del Jefe de Operaciones, comandante Arambarri, con CG en Yurre.

Centro Geográfico del Ejército. Guía Militar de Carreteras, CG del Generalísimo 1939
Una información del Cuartel General del Generalísimo, de 24 de marzo, proporciona el número de batallones y compañías sueltas en casa Sector.
- Frente de Guipúzcoa: Sectores de Lequeitio (2 batallones y 2 compañías), Marquina (2 y 2), Eibar (3 y 2), Elgueta (1 y 2) y Elorrio (2 y 2). Total: 10 y 10.
- Frente de Álava: Sectores de Aramayona (3 y 2), Mecoleta (3 batallones), Ubidea (3 y 2) y Gorbea (un batallón). Total: 10 y 4.
- Frente de Burgos: Sectores de Barambio (1 y 2), Orduña (3 batallones), Respaldiza-Arciniega (un batallón) y Valmaseda (no se precisa, podría ser un batallón). Total: 6 y 2.
Un total de 26 batallones y 16 compañías desplegadas en el frente.
La relación agrega, como reserva de cada uno de los Frentes 2, 3 y un batallón de reserva, respectivamente.
Lo que supone un total general de 32 batallones y 16 compañías. Los efectivos correspondientes a 36 batallones.
A los que habría que agregar los de la reserva general.

LAS ARMAS
Según Decreto de 25 de octubre de 1936, del Gobierno de Euzkadi, el Batallón del Ejército de «Euzkadi» tendrá en plantilla 4 compañías de fusiles a 150 hombres, otra de ametralladoras, morteros y zapadores; en total, unos 750 hombres. Con un mando técnico y otro mando administrativo, encargado de la intendencia de la unidad. Dualidad de mando poco adecuada para cuadros de mando improvisados.
No existe en plantilla el escalón Regimiento.
En Caballería hay un Regimiento del Arma, al mando del comandante Sanjuán, en la práctica sólo había organizado un escuadrón, con misiones de enlace.
La Artillería de «Euzkadi» se articula en un solo Regimiento, al mando del comandante don José Aguirre Urrestarazu, con la Plana Mayor en Bilbao. El Jefe de Artillería es el comandante don Casiano Guerricaechevarría.
Una relación de 29 de marzo contabiliza 60 piezas, de ellas 38 importadas. Otra relación señalaba 78. En los días finales de marzo y primeros de abril se recibe del extranjero diferentes partidas de material, con el que se llegaría a las 140 piezas en los días de inicio de la ofensiva nacional. Las piezas de la relación sin fecha, que se cita eran las siguientes :
- Schneider 15,5, doce ;
- Krupp 150, tres;
- Krupp 77, cuatro;
- Krupp 75 de montaña, tres;
- Krupp, 75 de campaña, cuatro ;
- Armstrong 127, tres;
- «Rusa“ de montaña 76, seis ;
- Vickers 105, dos;
- Saint Schamond 75, diez;
- «Japonesa« de montaña 75, catorce.
- En Punta Lucero (al norte del monte Serantes) hay seis obuses Ordóñez de 240, uno de 210 y dos piezas «Japonesas» de 75, y en Punta Galea (al otro extremo del Abra), dos cañones de 152,7 Vickers.
- Las piezas antiaéreas, probablemente Oerlikon, son seis.
La variedad de modelos, procedencias y calibres, dificultará enormemente el mantenimiento del material y el abastecimiento de municiones.
Según Aguirre, el Ejército de Euzkadi tenia inicialmente 40.000 hombres, llegando al final a sobrepasar los 100.000.
Una relación de efectivos del Ejército vasco, sin fecha, pero próxima a la ofensiva de Mola, contabiliza 36.388 hombres:
- Infantería: 40 batallones completos, 23.374 hombres; 11 incompletos, 3.026; dos de ametralladoras, 1.135; otras unidades de Infantería (incluidos carros blindados), 712. Total: 28.247.
- Caballería: un escuadrón, 100 hombres.
- Artillería: un Regimiento, 1.300 hombres.
- Ingenieros: un Regimiento de Zapadores y otro de Transmisiones, 2.170.
- Intendencia: 1.600.
- Sanidad: 1.971.
- Transportes: 1.000.
Se cuenta con unos veinte carros «rusos» y bastantes blindados, procedentes de la industria vizcaína y algunos llegados por vía marítima.
Los Servicios, Intendencia, Sanidad y Transportes, se encuentran a cargo de personal civil. Un inicial Regimiento Automovilista fue disuelto el 5 de diciembre, por deficiente funcionamiento.

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Es la mayor carencia, en cuanto a material, en las Fuerzas Armadas de Euzkadi. La penuria era de por si muy grande, pero resultaba mayor si recordamos que en la proyectada ofensiva nacional uno de los elementos decisivos iba a consistir en la superioridad de aviones.
Había varios factores adversos.
- Uno de ellos, la estructura topográfica de la provincia.
- Otro, la poca profundidad del territorio, que impedía un adecuado funcionamiento de la red de alarma.
- Un tercero, la escasa cooperación del Gobierno de Valencia en lo que se refiere a la posibilidad de disponer del arma aérea.
No es fácil precisar los aviones existentes en «Euzkadi» el 31 de marzo. Los autores dan aquí cifras muy diversas.
- Thomas habla de 25 aviones relativamente anticuados,
- Aguirre de 15 cazas, «únicos aparatos aceptables»
- Gomá de 28.
Probablemente no pasaban de esta última cifra, en la que sólo 15 aparatos se encontrarían en buenas condiciones, los cazas Policarpov I-15, «Chatos o Curtis», rusos, llegados hacia primeros de diciembre, con quince aviadores rusos. Según Aguirre permanecieron en Vizcaya «dos o tres meses» y luego fueron retirados. Al mando de todos venía el general Jansen, «asesor» del Presidente y que un día, no precisado, se marcha también.
Nominalmente el jefe de la aviación en el Norte era el comandante don Manuel Cascón, y el de la de Euzkadi, don Luis Cerro. Sin embargo, la personalidad de los asesores rusos les anulaba, y tanto ellos como los otros, de mayor categoría, destacados cerca del Gobierno de Valencia, eran los auténticos jefes de la Aviación, y los que a la larga impidieron, por las razones que fuesen, que «Euzkadi» contase con los aviones necesarios. Los mandos españoles, de cualquier categoría jerárquica, no tuvieron capacidad de decisión sobre el empleo de la Aviación.
Largo Caballero, Mis memorias, en referencia al Norte,
«La aviación la dirigía un jefe ruso, aunque oficialmente había un español. La República pagaba el material y los rusos se creían en el deber de tener la dirección de su entretenimiento, de la Escuela de pilotos y hasta de cumplir o no las órdenes del envío de aviación a cualquiera de los frentes. El Estado Mayor ordenaba el envío de aviación porque iban a realizarse unas ofensivas o era necesaria para contener al enemigo en su avance; Prieto se lo comunicaba al jefe oficial de la aviación, éste al jefe ruso, y se daban infinidad de casos en que tal fuerza no acudía, impidiendo así que los nuestros avanzaran o evitasen el avance del enemigo. Todas las protestas y reclamaciones de los frentes venían al Ministerio de la Guerra; yo se las transmitía a Prieto, que no se había enterado, y cuando llegaban al ruso, éste se disculpaba diciendo que había que reparar el material o bien con el cansancio de los pilotos. Todo ello sucedía, al parecer, por falta de aviones y de personal especializado. Por estos motivos, el problema de la aviación en el Norte se hacia insoluble, Prieto y los rusos no encontraban solución.»
Sin embargo, la había, y el propio Largo es aquí bien explicito :
«En la última sesión del Consejo de la Guerra, presidido por mí antes de la crisis de mayo, sesión solicitada por el señor Irujo, se trató del asunto de la aviación para el Norte. Prieto manifestó que los técnicos habían encontrado la solución al problema que tantos meses nos venía preocupando : los aviones podrían salir de Torrelaguna e ir en vuelo sin escala hasta Reinosa. Esta declaración del ministro del Aire produjo en los presentes el natural asombro, y García Oliver, ministro de Justicia, exclamó : «Entonces hemos estado engañando a los vascos.“
En realidad, eran los «técnicos», es decir, los rusos, quienes les habían engañado.
Pero no bastaba con tener aviones y pilotos, pocos o muchos. Los campos de aviación de Vizcaya eran, prácticamente, sólo dos:
- el de Sondica, a 5 kilómetros de Bilbao y 35 del frente, para bombarderos,
- y el de Lamiaco, a 10 y 40 kilómetros respectivamente, para cazas.
Ambos no se encontraban en las mejores condiciones de empleo. Otros campos no fueron utilizados por encontrarse todavía en peores condiciones.
En Santander y en Asturias, se disponía de mayor número de campos pero desde ellos no se prestó demasiada ayuda a Vizcaya.
Centro Geográfico del Ejército. Guía Militar de Carreteras, CG del Generalísimo 1939La facilidad con que las columnas nacionales llegan a los límites entre Vizcaya y Guipúzcoa, convence a los dirigentes de «Euzkadi» de la imposibilidad de frenar el avance enemigo sin una fuerte organización del terreno en la que apoyarse. Se decide volcar el máximo esfuerzo en la fortificación. Se pretende crear una barrera fortificada insalvable. Estoy seguro de que los técnicos militares sabían perfectamente que ese hecho nunca se había producido en la Historia Militar.
Los trabajos se inician inmediatamente.
El general Kindelán se refiere tres líneas para de proteger Bilbao , la tercera se construyó a última hora, bajo presión y de manera improvisada, cuando el enemigo se encuentra ya muy de cerca, por lo que no tuvo importancia relevante.
Las líneas planeadas y ejecutadas serán dos grandes complejos de obras,
- la «línea exterior», sobre la línea de contacto, reforzando las posiciones guarnecidas por las fuerzas propias, Kindelán la califica de «la más fuerte y mejor preparada».
- y la «línea interior» , defensa inmediata de Bilbao, conocida oficialmente como “ Campo atrincherado de la Plaza de Bilbao” y según la denominación nacional “Cinturón de Hierro”.
La descripción más completa de estas líneas es de fecha 27 de febrero. Es de suponer que durante los días que pasan hasta el inicio de la ofensiva nacional, se continuaría la mejora y ampliación de las obras.

Obra derivada de CC-BY 4.0 ign.es MTN50ImpresoSerie 1875-2022
En el Sector de Lequeitio, las fuerzas destacadas ocupan buenas posiciones tácticas, Calamendi, Acarrein.
En el sector de Marquina, la situación es diferente y las posiciones están dominadas por las nacionales desde Urcarregui y Calamúa. Las obras se limitan, en su mayoría, sólo a zanjas y alambradas discontinuas, sólo en algún caso aislado se ha empleado el hormigón.
Para paliar esta desfavorable situación se plantea la construcción de una segunda línea, apoyada en las alturas de Itoñamendi, Zapola, Iturreta y Urco. En febrero, la línea está sólo en proyecto.
La situación de Eibar, cota 121, se insostenible. Se encontraba totalmente dominada a solo dos kilómetro y medio, por las alturas del Arrate, cota 526. Se planea el traslado de la posición a las estribaciones del Urco.
Las obras que protegen las carreteras a Elgueta y Elorrio por los puertos de Elgueta y Campanzar, son insuficientes, aunque hay ya algunos caminos cubiertos. Las deficiencias serán corregidas, especialmente en el reducto de los tres Inchorta.

Obra derivada de CC-BY 4.0 ign.es MTN50ImpresoSerie 1875-2022
En el Sector de Aramayona, las fortificaciones son muy rudimentarias en las posiciones dominantes de Udala, Murugain, Uncella, Asensiomendi y San Adrián. A 27 de febrero, solo se cuenta con parapetos y alambradas, todo dentro de un sistema discontinuo.
El Sector de Ochandiano (Mecoleta) se pretende que sea uno de los mejores defendidos de toda la línea exterior. Aquí se encuentra el importante conjunto de alturas del Maroto, Albertia, Jarinto y Pagochiqui, desde donde se bloquea totalmente el acceso al Norte por las carreteras de Villarreal a Aramayona y Ochandiano. En febrero se han construido nidos de ametralladoras con mampostería y se han tendido líneas de alambrada triple.
En el Sector de Ubidea la posición clave es la de Mendigaín, donde existe un sistema casi continuo de obras, con caminos cubiertos, alambradas y zanjas.
En estos dos sectores, Ochandiano y Ubidea, se cuenta con una segunda línea que cierra los avances hacia Aramayona, Durango y Bilbao, con grandes construcciones de hormigón, zanjas anchas y profundas, numerosos nidos de ametralladora, buen juego de trincheras y alambradas, que fijan y canalizan el ataque enemigo, y empleo de los bosques como masas cubridoras.
El Sector del Gorbea está menos defendido. Sus principales posiciones a vanguardia, las de Oqueta, Gonga y Berretín, sólo tienen dos construcciones de hormigón (nidos de ametralladoras), el resto sólo trincheras sencillas y en alguna parte sólo parapeto con alambrada.

Obra derivada de CC-BY 4.0 ign.es MTN50ImpresoSerie 1875-2022
El Frente de Burgos está muy poco fortificado. Las posiciones principales están en las cotas 788 , Sobre Hayas y San Pedro.

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LINEA INTERIOR

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1er. Sector, de Ciérvana:
Extendido desde Punta Lucero, sobre el mar, hasta Sodupe, junto al Cadagua. Las fortificaciones siguen, generalmente a media ladera, las alturas que dominan primero la margen derecha del río Barbadún o Mercadillo y luego del Galdames, ganan las estribaciones del pico Ereza y descienden después a Sodupe. En su primer tramo, entre Punta Lucero y vértice Serantes, hay tres líneas tres. Hasta la carretera que discurre junto al Cadagua y va de Bilbao a Valmaseda, disminuyen a dos y en ocasiones a una sola. A partir de esa carretera hay cuatro órdenes de fortificaciones.
2º. Sector, del monte Ganecogorta.
Entre los ríos Cadagua y Nervión, pueblos de Sodupe y Miravalles. En este sector se ha volcadola menor carga de trabajo, pero las obras están mejor planificadas, más distanciadas y escalonadas en profundidad . Una línea continua sube hasta la cumbre del Ganecogorta. En Miravalles, se defiende la carretera de Bilbao a Burgos, con 5 líneas de defensa.
3er. Sector, del monte Upo.
Desde Miravalles hasta Galdácano, sobre el Ibaizábal. Las obras ascienden hasta la cumbre del Upo, con dos líneas muy próximas, y en ciertos trechos una sola. En el Ibaizábal hay tres líneas.
4º Sector, Galdácano-Gaztelumendi.
De Galcácano al Gaztelumendi. Es el sector más protegido. Desde la margen derecha del Ibaizábal, se parte con tres órdenes de fortificaciones, en Larrabezúa hay cinco, protegiendo la carretera que allí lleva al valle de Asúa. En el Gaztelumendi se pasa a tres líneas. En todo el sector la línea general discurre a cota baja.
5º. Sector, del Este.
Desde el Gaztelumendi al mar, entre Plencia y Algorta. Es el sector más amplio y con terreno más suave. La parte más poderosa se encuentra en su último tramo, con hasta seis órdenes de fortificaciones, en prevención de un desembarco. Desde el Gaztelumendi al Munarricolanda el trazado sigue el cordal del Umbe, con sólo dos líneas de trincheras.
Goicoechea había intencionadamente fijado varios portillos abiertos al futuro ataque del enemigo.
- Uno se sitúa ante el pueblo de San Martín de Fica , por donde se romperá el «Cinturón», a 27FEB figuraban proyectados y aún sin construir dos órdenes de trincheras lineales.
- Otro portillo se encontraba en el monte Upo, con dos o tres líneas, trincheras igualmente sólo en proyecto.
- El siguiente se encuentra en el monte Ganecogorta, también con una línea única de trinchera, no realizada.
- El último se encuentra entre el Ereza y Somorrostro, las dos o tres órdenes de trincheras planeadas, se encontraban sólo «en el papel».
Goicoechea, el día que se pasa a las filas nacionales, aconseja una inmediata ofensiva, seguro de que si se rompe la primera línea “exterior” y se lleva a cabo una rápida explotación del éxito, se podrá alcanzar con facilidad alguno de aquellos portillos libres aún de toda obra de fortificación.

Obra derivada de CC-BY 4.0 ign.es MTN50ImpresoSerie 1875-2022
Extendido desde Punta Lucero, sobre el mar, hasta Sodupe, junto al Cadagua. Las fortificaciones siguen, generalmente a media ladera, las alturas que dominan primero la margen derecha del río Barbadún o Mercadillo y luego del Galdames, ganan las estribaciones del pico Ereza y descienden después a Sodupe. En su primer tramo, entre Punta Lucero y vértice Serantes, hay tres líneas tres. Hasta la carretera que discurre junto al Cadagua y va de Bilbao a Valmaseda, disminuyen a dos y en ocasiones a una sola. A partir de esa carretera hay cuatro órdenes de fortificaciones.

Obra derivada de CC-BY 4.0 ign.es MTN50ImpresoSerie 1875-2022
Entre los ríos Cadagua y Nervión, pueblos de Sodupe y Miravalles. En este sector se ha volcadola menor carga de trabajo, pero las obras están mejor planificadas, más distanciadas y escalonadas en profundidad . Una línea continua sube hasta la cumbre del Ganecogorta. En Miravalles, se defiende la carretera de Bilbao a Burgos, con 5 líneas de defensa.

Obra derivada de CC-BY 4.0 ign.es MTN50ImpresoSerie 1875-2022
Desde Miravalles hasta Galdácano, sobre el Ibaizábal. Las obras ascienden hasta la cumbre del Upo, con dos líneas muy próximas, y en ciertos trechos una sola. En el Ibaizábal hay tres líneas.

Obra derivada de CC-BY 4.0 ign.es MTN50ImpresoSerie 1875-2022
De Galcácano al Gaztelumendi. Es el sector más protegido. Desde la margen derecha del Ibaizábal, se parte con tres órdenes de fortificaciones, en Larrabezúa hay cinco, protegiendo la carretera que allí lleva al valle de Asúa. En el Gaztelumendi se pasa a tres líneas. En todo el sector la línea general discurre a cota baja.

Obra derivada de CC-BY 4.0 ign.es MTN50ImpresoSerie 1875-2022
Desde el Gaztelumendi al mar, entre Plencia y Algorta. Es el sector más amplio y con terreno más suave. La parte más poderosa se encuentra en su último tramo, con hasta seis órdenes de fortificaciones, en prevención de un desembarco. Desde el Gaztelumendi al Munarricolanda el trazado sigue el cordal del Umbe, con sólo dos líneas de trincheras.

Obra derivada de Mapas Generales IGN
El 31 de marzo las fuerzas navales republicanas en el Cantábrico se reducen a
- dos destructores, el José Luis Díez y el Císcar,
- tres submarinos tipo C
- y a las unidades que quedan de la «Marina Auxiliar de Guerra de Euzkadi», creada por Aguirre y reducida a tres bacaladeros convertidos en bous.
Antes de la ofensiva, los «bous» eran el Bizkaya, Guipuzcoa, Navarra, Araba, Donosti, Galerna y Vendaval. El Galerna ha sido apresado, el Vendaval hundido, el Araba gravemente dañado y el Navarra también hundido en un combate con el Canarias .
El Jefe del conjunto es el capitán de corbeta señor Navarro Capdevilla.
En la parte nacional se encuentran
- el crucero Almirante Cervera,
- destructor Velasco,
- minador Júpiter,
- cruceros auxiliares Ciudad de Palma y Ciudad de Valencia
- y siete “bou”, Fantástico, Denis, Ciriza, Tritonia, Alcázar de Toledo, Virgen de Iciar y Galerna (procedente de captura al enemigo).
El mando, a cargo del capitán de navío don Manuel Moreno, Almirante Cervera, hasta el 23 de abril, que pasa al capitán de navío don Joaquín López Cortijo , acorazado España, incorporado a la flota y que se hunde en aguas de Santander el 30 de abril, por los efectos de una mina, .
La desigualdad entre ambas fuerzas navales es manifiesta. El bloqueo nacional es importante pero no llega a ser completo por la intervención de buques de guerra británicos. El “Control”, obra anglo-francesa permite que, protegidos por una fuerza naval inglesa contra la que los nacionales no se pueden enfrentar, lleguen a Bilbao barcos con importantes cargamentos de armas y víveres.
Cervera señala algunos de los buques de guerra ingleses que protegían el tráfico de los barcos encargados de abastecer a las fuerzas vascas: acorazados Royal Oak, Resolution y Hood, y destructores H-74, H-80, Shorpshire, Feulknon y Warrior. Thomas, añade los destructores Blanche y Brazen y el Firedrake, cuya clase no cita.
El 31 de marzo la moral de la flota de Navarro es nula, sólo las tripulaciones de los “bous” se enfrentan, en ocasiones con heroísmo, contra la flota nacional.
Las capturas son importantes.
- El 8 de marzo, el canarias apresa al Mar Cantábrico, procedente de Méjico con importante cargamento de material de guerra.
- Más adelante, el España captura el vapor Achuri , con cargamento de mineral.
- El «bou» Alcázar de Toledo, apresa el buque Oled, con cargamento de carbón.
- Varios “bous” capturan el vapor Nuestra Señora del Carmen, con cargamento de carbón, etc.
El 12 de marzo Aguirre pide “Urgentísimamente” a Prieto el envío de barcos para romper el bloqueo y poder traer víveres y armas . En fechas sucesivas se reiteran las peticiones de manera angustiosa. No se volverán a trasladar barcos al Norte. El ministro de Marina y Aire , luego de Defensa, considera que mandar más buques al Norte era tanto como perderlos, porque el problema no consistía en las cosas, barcos, sino en los hombres, tripulaciones. La disciplina y espíritu de la tripulación de los barcos de guerra, destructores y submarinos, era deplorable, en contraste con la de los «bous», con tripulaciones con más seriedad, orden y fidelidad a la causa que defendían. El 01JUN, ya muy tarde, la situación se resuelve con la sustitución de las dotaciones por reservistas de la Marina de Guerra «de toda confianza», probablemente nacionalistas, quedando así restablecida la disciplina. El cambio dio lugar a muy fuertes tensiones políticas.
Las importaciones del extranjero.
A pesar de las dificultades impuestas por el bloqueo naval, las llegadas arribadas a los puertos del Norte de barcos cargados con importantes remesas de material de guerra fueron bastante normales. Según Sancho de Beurko, nacionalista, llegan 39.000 fusiles, 333 fusiles ametralladores, 1.000 subfusiles, 100 ametralladoras, 69 piezas de artillería, 13 «antitanques», 13 lanzaminas y 70 morteros.
La llegadas de armamento de todo tipo son importantes. Las compras de material de guerra con carácter de urgencia, tiene un grave inconveniente, hay que aceptar lo disponible lo que da lugar a una variedad muy poco favorable para el correcto empleo posterior, complica la instrucción y dificulta enormemente el mantenimiento del material y el abastecimiento de municiones. Sobre el papel, el armamento a disposición de las fuerzas de Vizcaya, procedente de estas llegadas, el ya existente, el de fabricación propia, etc, alcanzó cantidades importantes y suficientes para cubrir las necesidades operativas. Con la excepción de la Aviación, el Ejército de Euzkadi estuvo correctamente pertrechado, o al menos dispuso de material para estarlo.
Sancho de Beurko, Gudaris (Recuerdos de Guerra),
«Armamento recibido por el Ejército de Euzkadi :
«Inicialmente fueron muchos los que se ofrecieron para lograr en el exterior se nos suministraran armas. De todos ellos, sin pedir un céntimo, fue el gran Lezo de Urrestieta el que antes de cesar la Junta de Gobierno que presidía el señor Etxebarría Novoa, llegó a Santander, trayendo aproximadamente 30.000 fusiles 7,92 m/ m., 1.000 fusiles ametralladoras ; 40.000.000 de cartuchos y bombas de mano. A Euzkadi se le entregaron 12.000 fusiles y la tercera parte del resto, repartiéndose Santander y Asturias la carga.
«Poco más tarde llegó otro barco con 5.000 fusiles de 7,92 m/m. «El tercero entró en noviembre del 36, poco después de constituirse el Gobierno de Euzkadi, cuya carga se componía de :
«15.000 fusiles de distintos tipos: 11.000 Gras. de 11 milimetros; 1.500 ingleses de 7,7 m/m.; 1.100 franceses Level de 8 m/m. y 1.500 Manlicher de 8 m/m.
«200 ametralladoras Lewis de 7,7 m/m. viejas y sin trípode y 100 ametralladoras Steer de 8 m/ m., de las cuales una parte se envió a Asturias.
«40 lanzaminas y 40 cañones antitanques de 27 m/m.
«20 autos blindados, con ametralladora y 100 con cañón y ametralladora.
«6 cañones Armstrong de 127 mm. con munición.
«15 cazas, tipo Curtís americano.
«Los aviones y blindados quedaron para el Cuartel General del Norte. De este tercer barco quedaron en Euzkadi algo más de la tercera parte de los fusiles, así como la batería, repartiéndose a terceras partes los antitanques, lanzaminas y ametralladoras.
«El cuarto fue el «York Brook», que llegó el 20 de noviembre, descargando :
«12 cañones Krupp de 77 m/m. con 12.000 disparos.
«42 cañones japoneses de 75 m/m. de montaña, viejos, sin escudo, sin recuperador y sin frenos.
«200 morteros Stoke de 81 m/m.
«Varias ametralladoras Colt de 7,62 m/m., también viejas.
«300 subfusiles Suomi, con 300.000 disparos.
«4.000 fusiles japoneses de 6,5 m/ m., con 4.000.000 de cartuchos, cuya mayor parte no servía por ser de recámara más ancha.
«Todo llegó saboteado en este barco. Los proyectiles de 77 m/m. tenían los cartuchos agujereados. En vez de cargas de explosión, traían trapos. Se repartieron 4 Krupp a cada Ejército ; 20 japoneses a Euzkadi, 12 a Asturias y 10 a Santander, quedando 70 morteros en Euzkadi. Grande debió ser, sin embargo, el entusiasmo, pues con este material se decidió el ataque por Villarreal a Vitoria, a cuyo final, prácticamente desarmado el Ejército Vasco, poco hubiera faltado para derrumbarse este frente.
«El quinto barco fue el «Artza-Mendi», de cuyo reparto quedó en Euzkadi :
«3 cañones de montaña de 75 m/m. «6 cañones de montaña de 7,62 m/m.
«Una cantidad de fusiles Malicher.El «sexto barco» no figura.
«El séptimo barco, que trajo entre otros materiales 300 Colt, quedó su totalidad para Santander y Asturias.
«Después, en el mes de marzo, llegaron cuatro barcos a Santander cargados aproximadamente con : 30.000 fusiles Level francés ; 15.000 fusiles Malincher;
100 cañones Krupp de 77 m/m. ; 50 Krupp Ansaldo de 75 m/m., italianos; munición para fusiles y cañones ; morteros de trincheras ; varias toneladas de trilita y pólvora de macarrón corto para carga de proyección, anteojos de batería, etc. De todo ello se le entregaron al Ejército Vasco cinco mil fusiles Level y doce anteojos de batería.
«Quizá como compensación, o más seguro por habilidad de Lezo, entró en Bilbao a fines de marzo del 37 un barco más, cargado con :
«30 cañones Krupp Ansaldo de 75 m/m.
«17.000 fusiles entre Malicher y Level, con mil disparos por fusil; 12.000 disparos para los cañones y más de cien toneladas de trilita y pólvora.
«Anteriormente, cuando el incidente de los bous con el «Canarias», entró en Bermeo el «York Brook», con este material:
«1.000 subfusiles ametralladoras Walter, sin aparatos de percusión ; 10.000.000 de cartuchos para fusil de 7,62. Además, un cargamento de bombas de aviación, sin espoleta, que no se utilizaron.
«El último barco entró en Bilbao a primeros de junio con 45 anteojos de batería ; doce telémetros de campaña; 150 ametralladoras de 7,92, buenas, y 300 fusiles ametralladoras; 18 cañones antiaéreos de 22 m/m.»
En una carta de Indalecio Prieto a Federica Montseny, ministro de Sanidad, figura una lista muy detallada de los barcos llegados del extranjero con material de guerra desde el 17 de diciembre de 1936 al 17 de febrero de 1937. En Santander entran dos en enero y cuatro en marzo.
- Vapor » Sil» (llegó a Santander el 12 de enero): 2.000 fusiles de 7 m/m .
8.000.000 de cartuchos del mismo calibre, 24 cañones, 15.000 granadas para estos cañones y 100 fusiles ametralladores Mendoza. - Vapor «Rambón» (llegó a Santander el 27 de enero): 11 piezas artillería 8 centímetros, 6 morteros de 7 centímetros, 2 morteros de 24 centímetros, 13 ametralladoras Bergman, 12 ametralladoras Parebelum, 2 ametralladoras Spandau, 24 morteros de 7,5 centímetros, 2.000 fusiles Level 7,92, 20.300 cascos de acero. 492 proyectiles de 24 centímetros. 1.160 proyectiles de 17 centímetros, 27.150 proyectiles mortero de 7,5, 45.136 proyectiles de artillería de 8 centímetros, 12.000 proyectiles antiaéreos de 75 milímetros, 4.996.000 cartuchos de fusil de 7,92 y 90.000 cartuchos del 7,92.
- Vapor «Autom» (llegó a Santander el 3 de marzo): 42.084 proyectiles de 7,7, 10.194 proyectiles de 3,7, 20 piezas de 7,7 Krupp cañón corto, 4 piezas 7,7 Krupp cañón largo, 9 tanques cañón 3,7, 7 tanques ametralladoras Hotckis, 10 camiones y un camión-taller.
- Vapor «Janu» (llegó a Santander el 4 de marzo): 5.005.500 cartuchos de 7,7 m/m., 998.400 cartuchos de 7 m/m. reforzados, 10.008.000 cartuchos de 7,92 m/m., 1.527 cajas de pólvora, 69 goniómetros, 32.600 vainas de cañón de 8 centímetros, 30.519 proyectiles de 8 centímetros.
- Vapor «Morna» (llegó a Santander el 13 de marzo): 14.460 fusiles del 8, 11.280.000 cartuchos del 8, 4.100.000 cartuchos del 7,92, 12.000 cartuchos de cañón del 77, 1.000 vainas del 77, 5 cafi.ones del 77 largo, 12 cañones del 70 corto, 7 cureñas sobrantes cañón largo 77.
- Vapor «Sarkani» (llegó a Santander el 17 de marzo): 8 cajas grandes conteniendo otras tantas piezas de aeroplano, 3 cajas de accesorios de aeroplano, 12 cajas con motores de aeroplano, 700 cajas con cartuchos de cañón de 75, 1.111 cajas de cartuchos Mauser, 98 cajas con cañones completos del 24, 10.827 cajas de cartuchos franceses Enfield, 53 toneladas de pólvora, 1.787 cajas de cartuchos de cañón del 75, 404 cajas de fusiles franceses, 1.283 cajas con cartuchos Mauser.

“Imágenes procedentes de los fondos de la Biblioteca Nacional de España”
La situación moral de la retaguardia en Vizcaya, en los días que preceden al 31 de marzo, se encuentra muy afectada.
Hay falta de alimentos para la población civil, e incluso para las unidades combatientes, en gran parte como consecuencia del bloqueo naval. La alimentación escasea de modo tan notable que el 27 de marzo la prensa de Bilbao publica una disposición prohibiendo adquirir géneros en los caseríos, al objeto de no encarecer los precios. El 28 se da esta nota de la Jefatura de Abastecimientos:
«Hoy se facilitará pan al vecindario, aunque es posible que este articulo sufra de nuevo otra interrupción en su servicio al público.»
Una vez iniciada la ofensiva de Mola el problema se agrava todavía más.
Tampoco es un factor positivo para la moral de la retaguardia los enfrentamientos dentro del Gobierno de «Euzkadi. La contradicción, acertado término marxista, existente en el equipo ministerial, traía como consecuencia la confusión general.
Al carácter del vasco declaradamente católico, completamente contrario al de sus compañeros de lucha, y exactamente coincidente con los que estaban «al otro lado», tenía que provocar, forzosamente, verdaderos problemas de conciencia.
Las luchas políticas son ciertas, y la personalidad de Aguirre apenas si puede mostrar una apariencia de concordia y de unidad de acción en la lucha emprendida. Los intentos de mediación y paz por separado lo atestiguan.
La contradicción, permite que, al amparo de la confusión, resulte sencilla la tibieza en el empeño en el campo de batalla e incluso la colaboración con el enemigo. Cuando se pierda Vizcaya, un buen número de mandos militares se pasarán a la zona nacional o marcharán al extranjero sin idea de retorno.
La vida en Bilbao, y en toda la provincia, es muy distinta a cuanto ocurría en el resto de la zona republicana. En Vizcaya el orden era “perfecto» y allí la vida difería muy poco de la normal, teniendo un ritmo y un desenvolvimiento diario de aparente «normalidad absoluta”.
El Presidente Azaña, Obras Completas , anticipa:
» … Y temo aún otra cosa: caído Bilbao es verosímil que los nacionalistas arrojen las armas, cuando no se pasen al enemigo. Los nacionalistas no se baten por la causa de la República ni por la causa de España, a la que aborrecen, sino por su autonomía y semiindependencia. Con esta moral es de pensar que, al caer Bilbao, perdido el territorio y desvanecido el Gobierno autónomo, los combatientes crean o digan que su misión y sus motivos de guerra han terminado.
Conclusión a que la desmoralización de la derrota, prestará un poder de contagio muy temible. Y los trabajos que no dejará de hacer el enemigo. Y la resistencia, cuando no sea oposición, a que el caserío, las fábricas y otros bienes de Bilbao y su zona padezcan o sean destruidos.»

MEDIACIÓN
La contradicción doctrinal existente entre las fuerzas políticas de Euzkadi no nacionalistas y la ideología nacionalista, mucho más próxima, pese a diferencias evidentes, a la de la España nacional que a la de sus compañeros de gobierno, da lugar al establecimiento de negociaciones secretas, con la vista puesta en la obtención de una rendición del ejército vasco.
El proceso, tiene sus orígenes en el mismo Alzamiento, y aparece de manera clara en los comienzos del año 1937. Los intentos de mediación se prolongarán hasta casi el final de la guerra en Vizcaya.
No es cierta la afirmación del Presidente del Gobierno de Euzkadi de que tales intentos surgen por parte de las fuerzas nacionales para borrar el mal efecto producido en el extranjero por el bombardeo de Guernica, el 26 de abril de 1937. El padre Granados, en la biografía del cardenal Gomá, señala que éste inicia el primer sondeo en el mes de enero del 37 en una carta abierta dirigida a Aguirre, como contestación al mensaje que éste diera por radio el 22 de diciembre anterior. Es interesante resaltar que los trabajos iniciales del cardenal se hacen con el conocimiento y beneplácito de la Santa Sede. El 15 de enero, Gomá informa al vaticano:
«Estos días se trata de puntualizar, en líneas generales, unas bases que consintieran negociar una posible concordia” (con los vascos).
El 4 de febrero el cardenal comunica a Roma:
«Por indicación de S. E. el Jefe del Estado (Franco) se me comunicó iban a iniciar unas negociaciones con los nacionalistas vascos para dar fin a la guerra en el Norte. «Por los informes que se tenían se sabía que los propios dirigentes vascos deseaban la paz”.
Un sacerdote (se desconoce el nombre) sería el intermediario entre las dos partes.
En el mes de marzo un enviado de Gomá toma contacto con el canónigo vasco Padre Onaindía, residente en San Juan de Luz y persona de influencia cerca de Aguirre y otros personajes, recordándole la obligación moral en que los nacionalistas se encontraban para llegar a una paz concertada con el Gobierno de Burgos. Pero Onaindía será pronto uno de los principales oponentes a toda negociación.
Los Documents on German Foreign Policy 1918-1945 hablan de una proposición de paz del Gobierno vasco realizada en los primeros días del mes de abril
Se habló entonces del rumor sobre el efecto que ha causado al general Franco una proposición de paz del Gobierno vasco, hecha hace varias semanas, a condición de que prometa a los vascos una cierta autonomía y la debida consideración a la lengua vasca en las escuelas. Se ha hecho una nueva proposición a Franco, a fin de que los dirigentes vascos puedan abandonar libremente España, y que se prometa al pueblo vasco que se le respetarán sus vidas aunque hayan tomado parte en la guerra. Estas proposiciones han sido formuladas por personas que probablemente no han sido tomadas en serio. En el caso de que Franco acceda a las últimas proposiciones citadas, los vascos desean la garantía de un gobierno neutral. Franco rechazó esta última demanda.
El 6 de mayo el cardenal Gomá recibe un telegrama de la Santa Sede, rogándole gestionase condiciones favorables para los vascos si Bilbao se rendía. El cardenal redactó entonces, de acuerdo con el general Mola, unas bases posibles de rendición. Las condiciones ofrecidas, todas ellas aprobadas por el Generalísimo, son generosas: exilio de los dirigentes, respeto de vidas y haciendas, autonomía de Vizcaya y sometimiento de los criminales comunes a los tribunales ordinarios de justicia. El documento pertinente, y uno posterior, son retenidos por afectos al Gobierno de Valencia, y no llegan a poder de Aguirre.
Otro canal para la posible paz negociada, fue el propio jefe del Gobierno italiano, Benito Mussolini, quien se ofreció como mediador, mirando a sus propios intereses. El Duce buscaba aquí obtener esa paz separada, mediante la entrega de Bilbao a sus tropas, después de lo cual Italia garantizaría una situación tranquilizadora, estableciéndose incluso un “protectorado italiano”» . Era muy difícil que prosperaran estas gestiones, por tratarse de un intermediario no neutral y que tenía parte muy activa en la lucha emprendida en Vizcaya.
Thomas habla de otro mediador, el embajador argentino que se encontraba en San Juan de Luz, y debió superponer su gestión a las que llevó a cabo el vaticano.
Los intentos de negociación eran muy peligrosos y perfectamente lógicos, por lo que tanto los consejeros no nacionalistas del Gobierno de Euzkadi como los propios miembros del Gobierno de Valencia, sospechaban de ellos y, más aún, tenían noticias vagas de los contactos. Y por supuesto Aguirre, lo que no impide que, efectivamente, no hubiese llegado a su conocimiento la respuesta dada por el Vaticano y retenida por el Gobierno de Valencia.
Hasta los miembros directivos del Partido Nacionalista se encuentran divididos, situándose en los puntos más extremos, según todos los indicios, el Presidente Aguirre y José María Leizaola, partidario de la consecución de una paz separada.
La destrucción de Guernica influyó en favor de las posiciones no partidarias de la negociación con Franco.
En las masas del partido la situación era incierta, dudosa, como consecuencia de la contradicción histórica en la que se encuentran inmersos.
Todo parece indicar que las negociaciones eran deseadas por ambas partes. Existía un fondo de realismo que provocaba el acercamiento: la confesionalidad de los dos bandos. Un cardenal de la Iglesia al cargo de los contactos, con el beneplácito del Vaticano, lo evidencia.

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