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“Imágenes procedentes de los fondos de la Biblioteca Nacional de España”

Obra derivada de Mapas Generales IGN
Con el fracaso de la ofensiva nacional sobre Guadalajara, finales marzo de 1937, cambia el rumbo de la Guerra. Franco abandona su plan inicial de ocupación de Madrid. Se va a una Guerra larga.
Con urgencia hay que pensar en otros objetivos en otros frentes. No se puede perder tiempo para no perder la iniciativa, hasta ahora en manos nacionales. Se precisa, además, un éxito importante, es preciso que se levante la moral propia y hunda de nuevo la moral del contrario.
Porque el momento es grave.
En Aragón el enemigo es fuerte y no se dispone de la superioridad necesaria para obtener resultados importantes.
La situación en Andalucía es similar, enemigo fuerte y campo de batalla excéntrico y sin objetivos básicos. La reciente ofensiva de Queipo sobre Pozoblanco ha fracasado.
Queda el Norte. Territorio enemigo aislado y dividido, con varios Consejos o Gobiernos, entre los que reina la discordia. Sin un Mando militar único, efectivo y acatado por todos.
El Norte es la línea de acción estratégica más favorable. La conquista del Norte proporcionará al Mando nacional, los recursos de todo tipo, humanos y materiales para emprender con garantías las grandes operaciones necesarias para ganar la guerra.

Obra derivada de Mapas Generales IGN
En el Norte el enemigo es, en conjunto, más débil que en otros teatros de operaciones. Oviedo y su corredor retiene a las fuerzas asturianas, las más fogueadas. En Vizcaya y Santander la moral de las tropas se estima baja.
En el Norte no hay Brigadas Internacionales. Es un teatro de operaciones aislado y con pocas posibilidades de recibir refuerzos y material del extranjero o de la otra zona, las comunicaciones por mar o por el aire resultan muy arriesgadas.
Los fracasos en todas las operaciones en Guipúzcoa, sobre Vitoria, y en Asturias han frenado el empuje tanto de republicanos como de los nacionalistas vascos.
A pesar de la debilidad del enemigo, el Frente Norte significa una amenaza sobre Castilla, Alava y León. La eliminación de este frente dará seguridad a la retaguardia y hará desaparecer el peligro de un segundo frente.
Con la posesión del Norte se podrá disponer de una importante masa de hombres, sobre los 100.000, quedará libre toda la Marina de guerra para bloquear el Mediterráneo y se contará con grandes instalaciones industriales, buenos puertos, zonas mineras de gran valor e importantes recursos agrícolas.

Obra derivada de Mapas Generales IGN
El Frente Norte es muy amplio. La entidad de las fuerzas nacionales en el Norte, no permite dividir esfuerzos. Hay que decidir sobre qué zona se va a dirigir el ataque: Asturias, Santander o Vizcaya.
La resistencia mayor del enemigo se encuentra en los extremos, Asturias y Vizcaya.
Santander, en el centro, es la zona más vulnerable, la ideología política de población es menos extremista que en Asturias, por lo que aquí se puede encontrar un enemigo menos decidido. La ocupación de Santander cortaría en dos el Norte republicano pero no significaría la finalización de la guerra en este teatro de operaciones. Vizcaya y Asturias, continuarían resistiendo.
La ocupación de Asturias se estima más difícil, por la mayor dureza, ya demostrada, de los combatientes, la gran extensión del territorio y su complicada geografía. En Asturias, de momento, la situación está controlada por el general Aranda.
La ocupación de Vizcaya se considera más sencilla. Terreno más favorable y factor humano con muchas dudas, en amplios sectores, sobre el acierto en la elección del bando en el que combaten. Desde el punto de vista industrial y minero, Vizcaya es la más rica de las tres provincias y su caída, aparte del evidente beneficio para la causa nacional, tendrá amplias repercusiones internacionales, particularmente en la Gran Bretaña.
Desde Vizcaya, el avance sobre Santander deberá encontrar escasa resistencia. Ocupada Santander, Asturias quedará totalmente aislada y no podrá resistir por mucho tiempo el avance nacional.
El Mando nacional decidirá, como primera fase de la liquidación total del Frente Norte, la ocupación de Vizcaya.

Obra derivada de Mapas Generales IGN
21MAR. Decisión del general Franco para trasladar el esfuerzo principal de la Guerra sobre Vizcaya.
El 22MAR, se comunica esta decisión al general Mola, que se encuentra en Salamanca.
La guerra ya no puede ser corta como se había planeado, y hay que prepararse para una lucha larga. Se requiere el llamamiento de más reemplazos, acopio de materiales de todo tipo, revisar órdenes, potenciar Unidades y constituir otras nuevas de niveles superiores.
Ha terminado la fase de la guerra de las maniobras limitadas y con pocos efectivos para a obtener resultados decisivos. Ahora se va a montar una verdadera y moderna máquina de guerra. Pronto se verán Cuerpos de Ejército en línea y de Operaciones operando en ambos. Ejércitos y Grupos de Ejércitos. Una guerra total.
En el bando nacional, la posible crisis aparecida por el abandono de Madrid como objetivo principal, se ha superado (7).
Según Kindelán , Mis cuadernos de guerra,
«el 21 de marzo tomó serenamente Franco la firme decisión de operar en el Norte». “Al día siguiente llamó al general Mola a Salamanca y le ordenó en firme la operación sobre Bilbao, indicándole en el mapa las directrices de ejecución».
Salas Larrázabal, La guerra de España desde el aire, relata
«Hasta el 21 de marzo, fracasado ya el ataque en Guadalajara y apoyada la petición por el jefe del Aire (Kindelán) al que Juan Vigón recurrió como amigo personal, no se obtuvo el permiso de Franco para iniciar la ofensiva».
Roberto Cantalupo, Embajada en España, refiriéndose a una conversación con el general Franco dice
«Fue muy prudente al hablar del porvenir: personalmente creía en la victoria, pero ello no quería decir que fuera segura». «Principalmente no había que creer, ni exigir, que la victoria llegase rápidamente: sobre la duración de la contienda no podía decir nada y si se hubiese visto precisado a decir algo, no se definiría en absoluto en favor de la brevedad. Dentro de algunos días partiría hacia el frente; cuando volviese me explicaría porqué era inevitable que la guerra durase»
Roberto Cantalupo, también relata que Franco, tras el fracaso de Guadalajara, dijo
“Esto nos viene perfectamente porque ahora podré montar la operación del Frente Norte, que tanta importancia estratégica tiene para el desarrollo de las operaciones en aquel sector»
Galinsoga y Franco Salgado, Centinela. de Occidente, repiten esas mismas palabras.

Obra derivada de Mapas Generales IGN
La defensa de Vizcaya se basa en el terreno y en la fortificación. De este a Oeste, el terreno, muestra una acentuada compartimentación transversal, en general, muy favorable a la defensa. Y también una longitudinal penetrante, materializada por el curso del Ibaizabal, que lleva desde Durango a Bilbao. Desde el Sur las cuencas de los ríos convergen prácticamente sobre Bilbao.
Espacio geográfico comprendido entre las alturas que defienden el puerto de Arlabán, en los límites de las provincias de Álava y Guipúzcoa, y los montes de Ordunte y de la Magdalena, ya en la de Burgos.
La topografía de Vizcaya es montañosa, cubierta de amplias zonas de bosques, con clima lluvioso y frecuentes nieblas. Estas características dificultan la observación, tanto aérea como terrestre, dificulta la acción ofensiva y favorece la defensa del terreno, en mayor medida si se encuentra fortificado.
Los límites y alturas principales de las cadenas montañosas que limitan este espacio geográfico son :
- por el Oeste: los montes de Ordunte y Galdames y el pico Serantes.
- por el Sur: las sierras de la Magdalena y Salvada, las peñas de Orduña, las sierras de Altube y Gorbea y las elevaciones de Sebigán y Amboto.
- por el Este: el vértice Udala y los tres Inchortas.
- por el Norte: las alturas de Oiz, Bizcargui y Umbe.
Dos cursos de agua fundamentales:
- El Ibaizábal, por su izquierda con los afluentes Elorrio, Mañaria y Arratia, que recoge las aguas del Indusi;
- El Nervión, por la derecha con el Altube, y por la izquierda el Cadagui con su afluente el Arciniega.
A través de la red fluvial discurren las carreteras que convergen en Bilbao. Serán los ejes de penetración que empleen las columnas nacionales en su avance.
Los ríos Cadagua y Arciniega marcan vías de penetración procedentes del Suroeste. Las carreteras respectivas, desde la transversal Santander- Miranda de Ebro, pasan por Valmaseda y Arciniega y convergen en Sodupe, desde donde llegan a la capital.
Al valle del Nervión se accede por la carretera nacional Burgos-Bilbao. Desciende por las peñas de Orduña, pasa por Orduña y Aracaldo. En Aracaldo se la carretera Vitoria-Bilbao por Murguía, que cruza la divisoria por las gradas de Altube. Estas son las vías de penetración principales para un ataque en la dirección Sur-Norte.
En la dirección Este-Oeste la la vía principal de penetración es el valle del Ibaizábal. Desde Villarreal parten dos carreteras que se vuelven a Unir en Yurre y a través del Arratia se alcanza el Ibaizabal. A este valle se llega también directamente a través de tres desviaciones de la carretera de Vitoria a Deva por Mondragón, Vergara, que se unen en Elorrio, y de Eibar; las tres se unen en Durango. También en Durango confluye la que procedente de Ochandiano, pasa el puerto de Urquíola. Durango es un centro de comunicaciones de primer orden, desde aquí por Amorebieta, Lemona, donde concurre la carretera procedente de Yurre, y Galdácano se alcanza con facilidad Bilbao. Este haz central de comunicaciones contiene la ruta penetrante más importante y dispone de suficientes transversales para facilitar las acciones de envolvimiento y los apoyos mutuos entre columnas.
Por la costa se dispone dos vías adicionales de penetración. Desde Elgoibar y Deva, pasan por Marquina y por Ondárroa y Lequeitio, respectivamente, y se unen en Guernica. Posteriormente, por Munguía, Plencia y Algorta se llega a la Bilbao siguiendo la margen derecha de la ría. No tienen valor directo para la conquista de Bilbao, pero tienen su importancia como rutas de flanqueo y amenaza de envolvimiento desde el Norte

Centro Geográfico del Ejército. Guía Militar de Carreteras, CG del Generalísimo 1939
Ya el 24 de septiembre el entonces coronel Solchaga pretendía continuar su avance victorioso sobre Vizcaya, e incluso ordenó difundir los planes previsto para conquistar Bilbao, la realización de bombardeos aéreos sobre la capital, que efectivamente tuvieron lugar los días 25 y 26, con la idea de socavar la moral de la población civil. Pero la resistencia con que las fuerzas de Solchaga tropiezan y la falta de apoyo de Franco, que se encuentra empeñado en Oviedo y en Madrid, no le permiten continuar con los avances . Debe esperar.
La idea de continuar con el avance no se abandona durante los meses de invierno. Se redactan varios proyectos.
Como documento final de partida se puede considerar la Instrucción Reservada del general Mola al general jefe de la 6ª División,López Pinto, de 26 de enero de 1937 (día en que se aplaza la operación sobre el Jarama), donde expone
«la necesidad imperiosa de aprovechar las explotaciones industriales de Vizcaya», para lo cual tendría lugar la invasión de la provincia, «hasta alcanzar la línea del Nervión», que debería servir de base de partida para proseguir la acción hasta el Oeste.
Las líneas de penetración son cuatro, tres principales:
- Carretera dirección Este-Oeste: Vergara, Elgueta, Elorrio, Durango, Amorebieta, y Galdácano).
- Carretera dirección Sureste-Noroeste: Villarreal, Ubidea, Yurre y Lemona).
- Carretera dirección Sur-Norte: Orduña, Llodio y Arrigorriaga.
Una dirección secundaria de penetración, sobre la carretera costera : Ondárroa, Lequeitio, Arteaga, Guernica, Munguía, Plencia y Algorta.
El primer objetivo importante es Durango, que se conquistará por envolvimiento, punto clave de una primera línea a alcanzar,
Lequeitio, Marquina, Durango, puertos de Urquiola y Barazar y el monte Gorbea.
La línea sucesiva está determinada por Amorebieta y Yurre y las sierras de Mendiguisa y Arrenacuare.
Alcanzada esa línea, tendrá lugar una acción a fondo desde Orduña, por Llodio, que se extenderá hacia el Oeste lo indispensable para asegurar la vía férrea Miranda-Bilbao. En su momento se habrá igualmente asegurado el ferrocarril de vía estrecha que por Vergara, Eibar, Durango y Amorebieta lleva a Bilbao.
Bilbao se asaltará o bloqueará, según las circunstancias.
Finalmente, si se dispone de fuerzas suficientes, se llevará a cabo una demostración desde el norte de Burgos sobre Valmaseda, para amenazar las comunicaciones de Vizcaya con Santander y Asturias.
Un estudio del general Jefe de la 6ª División sobre el plan para la invasión de Vizcaya, de fecha de 9 de febrero, puntualiza algunos extremos interesantes.
Resultaba muy conveniente que la concentración de fuerzas tuviese lugar de forma que indujese al enemigo a error, acantonándolas en bases muy distantes (Palencia, Burgos, Estella, Alsasua), desde donde serían transportadas rápidamente a las bases de partida; y se debería encubrir el verdadero propósito táctico, montando una operación preparatoria de modesto alcance aparente, pero susceptible de evolucionar luego de forma decisiva.
La economía de esfuerzos, auténtica y lógica preocupación del Cuartel General de Solchaga, se lograría concentrando todo el esfuerzo artillero sobre el Sector Campanzar-Elgueta, prescindiendo de las rupturas del frente más al Norte y en la dirección Villarreal-Ubidea.
En el estudio citado se dice :
«Esta operación (sobre Ubidea) puede ser utilizada para desorientar al enemigo respecto de nuestro propósito de orden táctico, induciéndole a considerarla como objetivo principal.»
La penetración según la dirección Orduña-Llodio, tendría carácter de acción totalmente subordinada a las anteriores.
Según estas instrucciones, la ruptura del frente de Vizcaya se llevaría a cabo en dos puntos:
- sobre el puerto de Campanzar, esfuerzo principal,
- y frente a Villarreal.

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A nivel estratégico, el estudio, sin fecha, de la 3ª Sección del Cuartel General del Generalísimo, teniente coronel Barroso, presenta un escenario claro sobre condicionantes, dificultades y riesgos de la futura operación sobre Vizcaya.
Resaltaba la importancia y su peligrosa trascendencia, dado el objetivo principal y único: Bilbao. La trascendencia se considera decisiva tanto si se consigue el éxito como si se fracasa. El resultado de la Guerra se juega en el Norte.
La naturaleza de la operación obliga al empleo de medios muy potentes, disponer de superioridad absoluta de fuegos y capacidad para arrollar cualquier oposición en terreno difícil y fortificado.
Es de esperar que el enemigo sea reforzado desde Santander y Asturias. Esto obliga a llevar a cabo acciones simultáneas en esos frentes, o al menos, a presionar de manera creíble, con el objeto de fijar fuerzas.
Hay que logra superioridad aplastante tanto en hombres como en armas. El teniente coronel Barroso aconseja trasladar de los demás frentes, «incluso del de Madrid», todas las unidades no indispensables para mantener una defensiva fiable.
También considera indispensable la formación de una masa artillera
«archipotente y además sabiamente dirigida»
Asegura que
«el cincuenta por ciento del éxito de la operación estribaba en un acertado empleo de esta arma».
La proyectada ofensiva requiere
- la sorpresa posible,
- la máxima rapidez
- y la retención, en todo momento, de la iniciativa en las operaciones.
La sorpresa sólo puede ser relativa. Las autoridades civiles y militares de “Euzkadi” saben que la continuación de la ofensiva nacional sobre Vizcaya es inminente. El general Mola no parece demasiado preocupado por este punto, la anuncia en sus proclamas, considera más beneficioso el impacto moral sobre la población vasca que el perjuicio operativo que pueda causar. La sorpresa se limitará a las zonas de ruptura del frente y a los medios a emplear, en cantidad y potencia no esperadas por el enemigo.
La velocidad será también relativa, dada la naturaleza del terreno y las obras defensivas, sobre las que se dispone de buena información.
El desplazamiento de Unidades de otros frentes dará lugar a zonas poco guarnecidas. Es lógico pensar en maniobras enemigas, ofensivas locales e incluso generales, sobre estas zonas con idea de amenazar puntos vitales, que fijen fuerzas e incluso requieran el traslado de otras, afectando así a la maniobra sobre Vizcaya.
La lentitud en la maniobra y cualquier pausa en las operaciones pueden resultar muy peligrosas. Se conoce que la organización del Ejército Popular es ya un hecho en el Teatro de Operaciones del Centro, por lo que el enemigo dispondrá de capacidad para lanzar operaciones de gran escala en este teatro de operaciones en cuanto se identifique el peligro que se cierne sobre Vizcaya. También en Aragón, Extremadura y Andalucía, la República dispone de capacidad para articular ofensivas de distracción muy peligrosas.
El éxito se basa en
- mantener el secreto, para lograr una superioridad local por la acumulación de hombres y medios de destrucción suficiente para arrollar al enemigo;
- y mantener la fuerza suficiente en los otros frentes para sostener, con medios escasos, las posiciones propias de importancia táctica y estratégica.

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La situación de Vizcaya es muy desfavorable. Forma parte del teatro de Operaciones del Norte junto con Santander Y Asturias. El conjunto forma un espacio geográfico considerable, con una larga faja costera. No hay relación fluida entre las tres provincias y en conjunto, el Teatro de Operaciones de Norte se encuentra totalmente aislado del resto de la zona republicana.
Para la defensa de Vizcaya deberían darse tres condiciones:
- Unidad de mando real en el teatro de Operaciones.
- Ayuda prestada desde el exterior, por el aire o por el mar.
- Ejecución en otros Frentes de ofensivas de envergadura y alcance estratégico, que obliguen a paralizar la ofensiva enemiga, antes de su inicio o ya en curso.
Estas tres condiciones no serán de fácil cumplimiento.
Entre el Gobierno de Valencia y el de «Euzkadi» hay grandes diferencias políticas. La carga ideológica del Partido Nacionalista, de derechas y católicos, no podía ser bien aceptada por amplios sectores del resto de la España republicana. Es un problema de estrategia política tanto como de estrategia militar. La falta de unidad total, no solo de Mando, es una circunstancia muy desfavorable que lleva inevitablemente a la derrota en la guerra.
La segunda condición, ayuda exterior, también resulta de difícil cumplimiento. La flota nacional domina casi totalmente el Cantábrico y el vuelo directo de los aviones desde la zona Centro-Este-Sur a la zona Norte es peligroso, aunque no imposible. El aislamiento de Vizcaya es auténtico.
Con respecto a la tercera condición, operaciones de envergadura en otros frentes, cuando se inicia la ofensiva nacional, todavía no se ha elaborado por el estado Mayor Central del Ministerio de Defensa, el plan general de apoyo estratégico y ayuda al Norte. Se trata de un Teatro de Operaciones aislado, al que resulta prácticamente imposible reponer bajas y abastecer. Cuando el Mando nacional decida volcar su esfuerzo sobre Vizcaya, las fuerzas allí desplegadas no podrán resistir durante mucho tiempo. La defensa del Norte tiene que hacerse «fuera del Norte». Los escenarios geográfico-militares nunca son compartimentos estancos, aunque geográficamente lo sean. El Mando supremo los enlaza mediante sus decisiones, y las acciones derivadas, aplicadas con la energía adecuada y en los puntos convenientes tiene repercusiones en los demás frentes de combate. Pero para esto es necesaria esa Unidad de Mando de la que la República no llegó a disponer a lo largo de toda la Guerra.
Vizcaya está aislada.
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